Virginia Torrecilla, exjugadora de fútbol, con pasado en la selección de España, FC Barcelona, entre otros equipos, visitó el programa Y ahora Sonsoles, conducido por Sonsoles Ónega, para contar dos momentos críticos de su vida que la marcaron para siempre: cómo superó el cáncer producido por un tumor cerebral y el accidente de su madre, quien quedó postrada en una silla de ruedas tras un accidente de tránsito.
El crudo testimonio de Virginia TorrecillaA corazón abierto, sin filtro, Torrecilla contó el diálogo que tuvo con el cuerpo médico del Atlético de Madrid antes de enterarse del diagnóstico que la alejaría de las canchas. “Le digo al doctor del equipo que no era normal lo que me pasaba y se dieron cuenta en un TAC (tomografía axial computarizada) que tenía un tumor: neuroblastoma, un tumor del cerebelo que podía venir también de la médula”, explicó la mujer de 31 años, quien, en ese momento, en el año 2020, atravesaba su pico máximo de rendimiento al ser convocada a la Roja.
Lo que al principio era un dolor cervical que le provocaba mareos, se convirtió en un cuadro más grave que la obligó a tomar cartas en el asunto tras una consulta con los médicos del club madrileño. Fue en ese entonces cuando el neuroblastoma la llevó a correrse de la escena y a establecer como prioridad máxima su salud. El tratamiento, por demás invasivo, incluyó radioterapia y varias sesiones de quimioterapia que la llevaron a perder 20 kilos.
En 2021, en medio de su recuperación, cuando los avances eran significativos y ella se aferraba a la ilusión de volver a jugar al fútbol -lo lograría en 2022-, un accidente de tránsito volvería a ponerla en shock: mientras conducía su auto, otro vehículo la embistió de atrás y su mamá, que la acompañaba, sufrió una lesión de gravedad.
Tras ser hospitalizada de inmediato, su mamá, producto del choque, sufrió la parálisis de sus piernas provocándole una discapacidad severa, de la cual mejoró, parcialmente, en el tiempo. A raíz de esto, Torrecilla no pudo evitar sentirse culpable y aseguró: “Pensé: ‘Después de todo lo que me dio mi mamá...’. Se jubiló para estar conmigo, con mi enfermedad, y luego pasa todo lo que pasa”.
El sentimiento de culpa se acrecentó, según su testimonio, por la decisión que tomó su madre de jubilarse y acompañarla durante ocho meses en el proceso de la quimioterapia. “Fue muy complicado. Yo no tuve la culpa, la cabeza me decía que no, pero me sentí culpable. Durante ocho meses ella me cuidó con la quimioterapia, donde quedé débil... ella se jubiló para estar conmigo”, explicó, compungida.
Luego de estos dos cimbronazos que cambiaron su manera de vivir y pensar, la futbolista volvió en enero de 2022 a jugar al fútbol con la camiseta del Atlético de Madrid, en un encuentro por la Supercopa de España contra el Barcelona. En aquel encuentro, sus colegas aplaudieron la resiliencia de la jugadora, quien realizó un arduo trabajo mental y físico para ponerse a la par y estar a disposición del entrenador. Tras ese paso por el Colchonero, su carrera siguió en el Villarreal donde no pudo asentarse, disputó pocos minutos de juego y decidió retirarse en enero de 2024.
“Caí en una depresión muy grande. De hecho, eso es lo que me hace dejar el fútbol y volver a casa de mis padres. Tuve que pedir ayuda psicológica, no tenía ganas de levantarme de la cama. Lo que me cambió el chip fue poder dejar mi carrera y volver a casa. Mi sitio era ahí, con ellos”, contó Torrecilla sobre los coletazos que le dejaron el cáncer y el problema de salud de su madre.
Hoy, del otro lado de la línea de cal, trabajando como comentarista deportiva, y autora de un libro llamado Nadie se arrepiente de ser valiente, Torrecilla se aferró a su entorno familiar para sobreponerse a las heridas del pasado. “Poder levantarme cada mañana y tomar café con mi madre... Posiblemente, ninguna de las dos podríamos estar acá. Pero lo estamos. Ella en silla de ruedas y yo con una cicatriz en la cabeza, pero estamos vivas”, cerró.


