La industria aparece entre los sectores económicos más golpeados del país. La actividad del sector se contrajo en los últimos cuatro meses de 2025, hubo caída en el número de empleados y el uso de la capacidad instalada a fin de año bajó al 53,8%, según los datos del Indec. Y al explicar las razones de este escenario, en las empresas aparece un factor determinante: falta de demanda local.
Así lo informó hoy la Encuesta de Tendencia de Negocios sobre la industria manufacturera, que difundió hoy el Indec. Para ese documento, el organismo encuesta mensualmente a un conjunto de 850 firmas que operan en el país, y al momento de identificar “el factor más importante” que está “limitando su capacidad de aumentar la producción”, el 53,5% respondió “demanda interna insuficiente”.
Son tres puntos porcentuales más que hace tres meses (era 50,2%), en un movimiento que refleja el empeoramiento del escenario interno percibido por los industriales locales.
Mucho más atrás entre las preocupaciones aparece la competencia de productos importados: un 11,7% de los encuestados ubicó como factor principal que limita su actividad a un tema creciente en la agenda de reclamos del sector. Menos mencionados entre las preocupaciones aparecen la incertidumbre económica (5,7%), la escasez de materias primas, insumos o componentes (5,5%) o la demanda externa insuficiente (4,8%).
“El problema principal está en el consumo”, dijeron a LA NACION en una de las grandes alimenticias del país, al describir el escenario de la actividad. “Obviamente hay una afectación en el bolsillo, que se sintió en las ventas de 2025, y además en la segunda mitad del año las cadenas empezaron a bajar sus stocks y el volumen que venían comprando”, agregaron.
Al mismo tiempo, advierten por una “heterogeneidad” dentro de la actividad: los rubros más afectados son el de las bebidas (con y sin alcohol) y los productos premium, donde la competencia con los importados es algo más significativa.
“La respuesta es absolutamente correcta. Claramente la industria argentina, y obviamente uno habla en general, porque incluye rubros muy distintos, no es competitiva. No somos competitivos como para que esa demanda que no tenemos la podamos reemplazar con exportación”, dijo a LA NACION Ignacio Noel, principal accionista de Sociedad Comercial Del Plata y de la alimenticia Morixe.
Las dificultades de la actividad industrial en el último tiempo también se reflejan en la acumulación de cierre de firmas en el país. Al resonante caso de Fate, que la semana pasada anunció el fin de su actividad en la planta de San Fernando, con más de 900 despidos, se suma otra decena de compañías que bajaron sus persianas afectadas por un combo de caída en la demanda, altas tasas de interés que afectan el costo del financiamiento, la apertura importadora o el esquema impositivo.
Entre otros episodios, se destacan los del cierre de las plantas de Kimberly-Clark (producía pañales, toallitas femeninas y otros productos de higiene personal) o Kenvue, de Johnson & Johnson (fabricaba toallitas, aceites, shampoo y otros productos) en Pilar, o la decisión de Grupo Dass (hace textiles y calzado para diferentes marcas) de reducir la actividad de producción en su planta en Eldorado (Misiones).
Según datos del think tank Fundar, desde noviembre de 2023 a noviembre de 2025 (último dato disponible) cerraron 21.938 empresas en el país. El informe, elaborado por Guido Zack, Nicolás Sidicaro y Daniel Schteingart, a partir de cifras de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, destacó que solo en noviembre de 2025 cerraron 892 empresas.
“Hay que ver a los tipos de sectores, porque la industria es muy heterogénea. El sector automotor no tiene un problema de ventas sino de competitividad, pero hay otras que tienen problemas de costos internos y otros que tienen que son las dos”, dijo a LA NACION Martín Rappallini, titular de la UIA. Entre los segmentos más afectados aparecen la industria textil, el calzado, la metalmecánica y los autopartistas.
La dinámica también es negativa en materia de empleo, con una caída en los puestos registrados y un crecimiento de la actividad cuentapropista o informal. Desde noviembre de 2023 a noviembre de 2025 (último dato disponible), se eliminaron 192.400 puestos de trabajo registrados en el sector privado, según registros del SIPA. De ese número, unos 60.400 corresponden a empleo en el sector industrial, que según el Indec en 2024 se desplomó un 9,4% y rebotó un 1,6% en 2025.
“Un desafío que tenemos por delante es revertir esa curva de pérdida del poder adquisitivo de los ingresos. Tuviste un ajuste muy fuerte de la economía para frenar el proceso inflacionario y eso tiene un impacto muy grande. Y en algún momento esa curva se tiene que empezar a revertir”, agregó Rappallini, y completó: “La crítica es que quizás se inició un proceso de apertura fuerte en un mundo donde China está muy agresivo. Se están haciendo reformas y están tardando en llegar, por eso nosotros siempre decimos ‘nivelar la cancha’ y mantener el proceso”.
El año pasado la actividad de la industria acumuló hasta diciembre cuatro meses consecutivos de contracción en la medición mensual desestacionalizada, y registró solo un dato positivo en la serie (julio) de los últimos siete.
“El futuro de la industria, obviamente que con las particularidades del sector y rubro del que hablemos, dependerá de en qué medida este modelo continúe como hasta ahora y se profundice. Te diría que solamente van a poder crecer los sectores que puedan ser competitivos para exportar, o que dentro de demanda interna puedan abastecer a los sectores a donde vaya la inversión, que hoy básicamente son energía y minería y el campo”, comentó Noel, quien luego encendió luces amarillas por la dinámica cambiaria.
“Tenés el factor del tipo de cambio, que hoy no es totalmente libre. Yo estoy de acuerdo con un tipo de cambio libre pero con un mercado absolutamente desregulado y hoy no lo está. Y probablemente, si lo fuera, el tipo de cambio sería mayor y eso haría más competitivos a una serie de sectores que hoy no lo son”, concluyó.


