En 2026, el Día del Amor y la Amistad se está moviendo de lo material a lo vivencial: menos objetos y más planes que se convierten en memoria compartida. La tendencia es: experiencias cortas, fáciles de coordinar y con un componente "instagrameable", desde una tarde de brindis en la ciudad hasta una escapada a cascadas y ríos turquesa. Bajo esa lógica, Civitatis apuesta por experiencias diseñadas para celebrarse en pareja o con amigos, con recorridos que van de la gastronomía al contacto con la naturaleza.
La primera señal de este cambio es el crecimiento de los "city plans" con logística resuelta: te subes y la ciudad hace el resto. El tour de terrazas en la Ciudad de México propone un recorrido en autobús panorámico por puntos del Paseo de la Reforma y el Centro Histórico, con paradas para brindar, tomar café y mirar la ciudad desde arriba. El diferencial no está en la promesa romántica, sino en la conveniencia: un itinerario compacto para celebrar sin trasladarte lejos, ideal para quienes quieren festejar, pero tienen agenda laboral encima.
La segunda tendencia es el "amor con identidad": planes que se sienten locales y cuentan una historia. En esa línea entra la combinación de cantina y función de lucha libre. El recorrido inicia con tequila y mezcal en una cantina, suma caminata por el Centro Histórico con paradas en tiendas y taquerías, y cierra con un espectáculo en Arena México o Arena Coliseo. Es un formato que mezcla cultura pop, ritual urbano y entretenimiento en vivo, pensado para quienes quieren un 14 de febrero menos acartonado y más narrativo.
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Tour de cantina y lucha libre: un plan de San Valentín con mezcal, tacos y función en Arena México para celebrar distinto.
En gastronomía, el "regalo comestible" se vuelve una categoría propia: comer como forma de viajar, aunque no salgas de la ciudad. El tour gastronómico por la colonia Roma plantea seis paradas que cruzan antojitos (quesadillas, tlayudas, tacos de pescado o veganos, tamales) y café de Veracruz, para culminar con un plato de autor maridado con vino mexicano. No es solo degustar; es recorrer un barrio y convertirlo en experiencia compartida, con una estructura que funciona tanto para citas como para grupos de amigos.
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La tendencia del “regalo comestible” gana terreno: tours gastronómicos, cafés de especialidad y maridajes para celebrar San Valentín a mordidas.
Fuera de la ciudad, la tercera tendencia es la escapada corta con naturaleza "protagónica". Un ejemplo es la visita al Santuario de la Mariposa Monarca Piedra Herrada, con opción de caminar o cabalgar entre bosques donde el viaje se vive con pausa: ver, escuchar y compartir el silencio. La ruta se enlaza con Valle de Bravo y una parada en la cascada Velo de Novia, un combo que empata con el gusto por experiencias sensoriales y fotogénicas, sin requerir vacaciones completas.
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Santuario de la Mariposa Monarca: una escapada para caminar entre oyameles, ver el bosque llenarse de alas y celebrar San Valentín con naturaleza.
Para quienes buscan una escapada con brindis incluido, aparece el binomio "vino + pueblo": Tequisquiapan. La propuesta arranca desde CDMX hacia el Pueblo Mágico, suma paseo a ritmo lento por calles y tiendas, y se enfoca en dos momentos: degustación de cinco quesos en la cava Bocanegra y visita a Sala Vivé de Freixenet, con recorrido por cava subterránea y vino espumoso para cerrar el día. Es el tipo de plan que se ajusta a la tendencia de celebrar con calma y conversación, más que con exceso.
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Tequisquiapan se consolida como plan de San Valentín: calles de Pueblo Mágico, cavas, burbujas y maridajes de vino con queso.
En el extremo "full experience", la Huasteca Potosina se posiciona como regalo mayor: una escapada de cuatro días con hospedaje incluido, que recorre puntos como Salto del Meco, Minas Viejas y la cascada de Tamul, además de navegación en panga y exploración de cuevas. También incorpora Ciudad Valles, Aquismón y Xilitla, con paradas en el Sótano de las Golondrinas y el Jardín Surrealista de Edward James. El mensaje es: si el viaje es un regalo, que venga con aventura y paisaje. En San Valentín, la "curaduría" se vuelve parte del atractivo: menos fricción para planear y más espacio para celebrar, concluye Civitatis.
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Cascada de Tamul: navegación en panga por aguas turquesa y exploración de cuevas, un San Valentín de aventura en la Huasteca Potosina.

