En Texas, conducir rápido no siempre significa infringir la ley, pero tampoco circular por debajo del límite garantiza seguridad. El sistema que regula la velocidad en las carreteras estatales combina estudios técnicos, criterios de ingeniería y decisiones administrativas que buscan equilibrar fluidez y prevención de accidentes. Dentro de ese esquema aparece una cifra: las 85 millas por hora (137 km/h), el tope permitido en ciertas autopistas diseñadas especialmente para ello.
La normativa establece un punto de partida claro: la velocidad máxima general en carreteras estatales es de 70 millas por hora (113 km/h). No obstante, la ley habilita excepciones cuando las condiciones técnicas lo justifican.
El Departamento de Transporte de Texas explicó que la Comisión de Transporte puede elevar ese tope tras analizar la seguridad de la vía mediante estudios de tráfico e ingeniería. Así, en determinadas carreteras del sistema estatal, el máximo puede ampliarse progresivamente hasta cifras superiores.
Las vías en Texas donde se permite un límite máximo de 85 millas por hora (137 km/h) son secciones específicas de la State Highway 130 (SH 130), una carretera de peaje diseñada para altas velocidades. Esto ocurre en los segmentos 5 y 6, un tramo de aproximadamente 41 millas (66 km) que va desde la intersección con SH 45 (cerca de Mustang Ridge, al sur de Austin) hasta la I-10, según explica el portal oficial de la carretera.
La fijación de los límites no depende únicamente de la autoridad estatal central. La competencia varía según el tipo de vía. El Departamento de Transporte de Texas (TxDOT, por sus siglas en inglés) tiene jurisdicción sobre el sistema de carreteras estatales, mientras que calles municipales y caminos de condado quedan bajo las administraciones locales.
Incluso dentro de las ciudades, si la ruta pertenece al sistema estatal, la velocidad puede ser establecida por la comisión o por el gobierno municipal tras los estudios correspondientes.
Los ciudadanos también pueden participar indirectamente: si consideran que una carretera necesita revisión, deben solicitar un estudio al distrito del TxDOT que tenga jurisdicción sobre esa vía.
El corazón del sistema es un principio de ingeniería utilizado en todo Estados Unidos desde hace seis décadas: el método del percentil 85.
Este procedimiento calcula la velocidad a la que circula la mayoría de los conductores en condiciones normales.
Primero se realizan controles de velocidad en días laborales promedio, fuera de horas pico y con buen clima, para reflejar una situación real de circulación. Luego se procesan los datos y se determina el límite por debajo del cual se mueve el 85% de los vehículos.
Los ingenieros también evalúan características físicas y de seguridad:
Con esa información se fija el límite legal, normalmente en el valor más cercano terminado en cinco o cero respecto al percentil 85. Una vez aprobado el estudio, se instalan señales blancas con números negros para informar la velocidad máxima permitida en ese tramo.
