Más de 100 millones de usuarios de WhatsApp en Rusia se ven afectados tras el intento de bloqueo total de la plataforma por parte de las autoridades locales, según denunció la propia compañía, filial de Meta. La medida busca favorecer la adopción de MAX, una aplicación nacional de mensajería, y representa, de acuerdo con WhatsApp, un “retroceso” en la privacidad de las comunicaciones en el país. La empresa afirmó: “Los esfuerzos para aislar a más de 100 millones de usuarios sin derecho a una comunicación privada y segura, es un retroceso, que puede solo conducir al deterioro de la seguridad de la gente en Rusia”.
El regulador de telecomunicaciones Roscomnadzor excluyó de su registro DNS nacional a los dominios de WhatsApp, YouTube y diversos medios independientes, lo que equivale a un bloqueo efectivo de estas plataformas. Voceros del Kremlin, como Dmitri Peskov, señalaron a la agencia TASS que existe la posibilidad de alcanzar un acuerdo si WhatsApp inicia un diálogo con las autoridades y acepta ajustarse a la legislación rusa. En caso contrario, el bloqueo se mantendría. Peskov declaró: “Si la corporación insiste en su posición intransigente y continúa mostrando su total indisposición a orientarse a la legislación rusa, entonces no hay chance alguno”.
Las restricciones sobre WhatsApp comenzaron en agosto, con limitaciones graduales de velocidad y funciones. Desde noviembre, los usuarios han experimentado dificultades para enviar vídeos y fotos, así como la imposibilidad de realizar llamadas. En muchos teléfonos, la limitación de la red —que llegó hasta el 80 %— obligó a los usuarios a usar la versión web de la aplicación.
El bloqueo de WhatsApp coincide con nuevas restricciones impuestas a Telegram que se conocieron el martes, cuando el parlamento ruso aprobó un paquete de medidas que incrementa la vigilancia estatal sobre servicios digitales y obliga a reportar cualquier contacto con el extranjero. El acceso a canales informativos en Telegram también se ha visto restringido, mientras que el presidente Vladimir Putin reforzó el control sobre el acceso digital a través de regulaciones que afectan a plataformas de mensajería e introducen requisitos adicionales para la protección de datos personales y la lucha contra el fraude.
La Duma Estatal aprobó en primera discusión una serie de iniciativas que incluyen la obligación de notificar la transferencia de tarjetas SIM a menores, la identificación única de dispositivos móviles mediante el número IMEI y la limitación de tarjetas bancarias por persona. El acceso a servicios estatales digitales, como el portal Gosuslugi, exigirá verificación presencial o el uso de aplicaciones nacionales, biometría y firma electrónica.
Los operadores de telecomunicaciones deberán reportar llamadas internacionales recibidas, reforzando la trazabilidad de las comunicaciones. Además, las nuevas normas introducen la prohibición de sitios web de phishing y obligan a los bancos a compensar a clientes afectados por fraudes digitales. El portal estatal incorporará también un botón de pánico para víctimas de delitos informáticos.
Las autoridades reiteraron que están dispuestas a colaborar con servicios digitales que cumplan con los requisitos nacionales, incluyendo el alojamiento de datos en Rusia y la prevención de riesgos asociados a delitos cibernéticos, extremismo y terrorismo.

