La cifra de muertos por la represión de las protestas nacionales en Irán alcanzó al menos 7.002 personas, según activistas, en un contexto de negociaciones con Estados Unidos sobre el programa nuclear iraní y de crecientes tensiones regionales.
La agencia Human Rights Activists News Agency (HRANA), con sede en Estados Unidos, difundió el jueves el balance más reciente y sostuvo que el número de víctimas fatales continúa en aumento mientras logra verificar información dentro del país. La organización se apoya en una red de activistas en Irán para confirmar los fallecimientos.
El incremento paulatino de la cifra ocurre en un escenario de restricciones a las comunicaciones. Las autoridades iraníes interrumpieron el acceso a internet y las llamadas internacionales, lo que dificulta la verificación independiente de los datos.
El régimen iraní difundió su único balance oficial el 21 de enero, cuando informó que 3.117 personas murieron. En anteriores episodios de disturbios, la teocracia iraní reportó cifras inferiores o no informó el total de víctimas.
La tensión interna coincide con el calendario tradicional de duelo de 40 días que observan las familias de los fallecidos, un periodo que podría reactivar manifestaciones y concentraciones en memoria de las víctimas.
El aumento de la cifra de muertos se produce mientras Irán intenta negociar con Estados Unidos sobre su programa nuclear. Una segunda ronda de conversaciones permanece incierta, en medio de gestiones diplomáticas y presiones políticas.
El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, planteó directamente al presidente estadounidense, Donald Trump, la necesidad de endurecer las exigencias hacia Teherán en el marco de las negociaciones.
Tras ese intercambio, Trump escribió en su red Truth Social: “No se alcanzó nada definitivo más allá de que insistí en que las negociaciones con Irán continúen para ver si se puede concretar un acuerdo. Si se puede, le dejé saber al primer ministro que esa sería mi preferencia”.
El mandatario añadió: “La última vez Irán decidió que estaba mejor sin hacer un acuerdo y fue golpeado. Eso no funcionó bien para ellos. Esperemos que esta vez sean más razonables y responsables”.
En declaraciones al sitio Axios, Trump afirmó que evalúa enviar un segundo portaaviones a la región. “Tenemos una armada que se dirige hacia allí y otra podría ir también”, señaló.
Estados Unidos desplegó el portaaviones USS Abraham Lincoln, junto con buques y aeronaves, en Medio Oriente para presionar a Irán y mantener capacidad de ataque en caso de una decisión presidencial. Fuerzas estadounidenses derribaron un dron que, según indicaron, se acercó al Lincoln y auxiliaron a un buque con bandera estadounidense que fuerzas iraníes intentaron detener en el estrecho de Ormuz.
El alto funcionario de seguridad iraní Ali Larijani se reunió el miércoles en Qatar con el ministro de Relaciones Exteriores, Sheikh Mohammed bin Abdulrahman Al Thani. Qatar alberga una importante base militar estadounidense que Irán atacó en junio, después de que Estados Unidos bombardeara instalaciones nucleares iraníes durante la guerra de 12 días entre Irán e Israel en junio.
Larijani también mantuvo encuentros con representantes del grupo palestino Hamas y con rebeldes hutíes de Yemen respaldados por Teherán en Omán.
En una entrevista con la cadena Al Jazeera, Larijani sostuvo que Irán no recibió una propuesta específica de Estados Unidos en Omán, aunque reconoció que existió un “intercambio de mensajes”.
La agencia estatal Qatar News Agency informó que el emir Sheikh Tamim bin Hamad Al Thani conversó con Trump sobre “la situación actual en la región y los esfuerzos internacionales destinados a la desescalada y al fortalecimiento de la seguridad y la paz regional”, sin ofrecer más detalles.
(Con información de Associated Press)


