La quietud del Panteón Municipal de Atotonilco, en el estado de Hidalgo, fue interrumpido durante la madrugada cuando habitantes del área alertaron, por enésima vez, sobre la presencia de una mujer que ingresaba al camposanto durante la noche para realizar presuntos rituales esotéricos. Esta vez, la intervención policial confirmó lo que los vecinos sospechaban.
Alrededor de las 2:30 de la mañana, elementos de Seguridad Municipal ingresaron al cementerio después de recibir un reporte urgente. Una mujer se encontraba dentro del recinto, horas después del cierre, manipulando objetos asociados con prácticas de brujería.
Al llegar, los oficiales sorprendieron a una mujer rodeada de veladoras encendidas, yerbas esparcidas y un muñeco tipo vudú, elementos que presuntamente utilizaba para realizar “trabajos” o actos de hechicería.
La mujer fue identificada como Fernanda “N”, quien no pudo justificar su presencia en el panteón ni explicar el origen de los objetos que portaba.
Los agentes aseguraron los artículos y la trasladaron ante la autoridad competente para determinar su situación legal.
Habitantes de la zona denunciaron que desde semanas atrás veían a la misma mujer entrando clandestinamente al panteón, siempre durante la madrugada.
Las alertas se intensificaron tras difundirse testimonios y videos en redes sociales, donde usuarios afirmaban que realizaba “trabajitos”, rituales y actos que se percibían como una amenaza a la tranquilidad del barrio.
La página Qué Poca Madre, dedicada a denuncias ciudadanas, fue una de las que amplificó la preocupación vecinal, presionando para que las autoridades atendieran el caso.
Aunque la brujería o hechicería está protegida como creencia bajo la libertad religiosa, ciertas conductas asociadas sí pueden constituir delitos, entre ellos…
En este caso, la presencia no autorizada dentro del panteón y el uso de objetos potencialmente vinculados a actividades ilícitas serán evaluados por el Ministerio Público para determinar si existen responsabilidades penales.
La detención de Fernanda “N” ha generado un fuerte debate entre los pobladores: algunos consideran que se trata simplemente de creencias personales, mientras que otros aseguran que la mujer representaba un riesgo por su conducta nocturna, el ingreso no permitido al panteón y el uso de objetos con posible intención de afectar a terceros.
De momento, las autoridades mantienen bajo resguardo los elementos asegurados y revisan antecedentes o denuncias previas para esclarecer si la detenida estuvo involucrada en otros episodios similares.
Tras el incidente, habitantes solicitaron mayor vigilancia en el cementerio, especialmente durante la noche, para evitar riesgos, daños a tumbas, profanaciones o actividades no permitidas que puedan alterar la paz del lugar.
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