El director japonés Tsutomu Shibayama, reconocido por su trabajo en la franquicia de Doraemon y por dirigir la primera temporada de Ranma 1/2, murió a los 84 años, confirmó el estudio Ajia-do Animation Works, que él mismo fundó a finales de los años setenta.
Durante más de dos décadas, Shibayama fue una figura clave en el desarrollo de algunas de las producciones de anime más conocidas a nivel internacional, especialmente aquellas orientadas al público familiar.
La muerte de Shibayama se produjo pocos días después del estreno de Doraemon: La nueva gran aventura de Nobita en los mares del sur, un remake de una de las películas de la franquicia que él mismo había dirigido en el pasado.
El estudio Ajia-do Animation Works informó oficialmente que Tsutomu Shibayama murió el 6 de marzo de 2026 debido a un cáncer de pulmón, enfermedad que padecía desde tiempo atrás.
En un comunicado, difundido el 16 de marzo, la compañía detalló que el funeral se realizó de manera privada, con la presencia exclusiva de familiares cercanos. Además, señaló que por decisión de la familia no se aceptaron ofrendas florales ni visitas públicas.
La empresa añadió que en una fecha posterior se organizará un acto conmemorativo para despedir al director, aunque los detalles se anunciarán más adelante.
Tsutomu Shibayama nació en Asakusa, Tokio, y comenzó su carrera artística como dibujante de manga bajo el seudónimo Hajime Sanjo. Desde joven se interesó por la ilustración y el cómic, en una etapa marcada por el crecimiento de la industria del manga y la animación en Japón.
Su entorno familiar también estuvo vinculado al ámbito cultural. Por parte de su padre, pertenecía a una familia dedicada a la venta de piezas para shamisen, un instrumento tradicional japonés, mientras que su madre trabajaba como peluquera para actores del teatro clásico kabuki.
Durante las décadas de 1950 y 1960, Shibayama empezó a publicar trabajos como dibujante. En 1963 intentó ingresar a Toei Animation, uno de los estudios más importantes del anime japonés, donde comenzó a participar en producciones animadas. Más adelante, en 1968, se integró al estudio A-Pro/Shin-Ei Animation, etapa en la que perfeccionó su estilo dentro de la animación televisiva.
El punto de inflexión en su carrera llegó en 1978, cuando participó en la fundación del estudio Ajia-do Animation Works. Desde esa empresa impulsó diversos proyectos que contribuyeron al desarrollo del anime moderno, tanto en televisión como en cine.
La carrera de Shibayama quedó estrechamente vinculada al universo de Doraemon, la popular serie creada por el dúo Fujiko Fujio, seudónimo de Hiroshi Fujimoto y Motoo Abiko.
A partir de 1984, el director asumió un papel central en la producción de la serie televisiva y en varias películas del personaje. Durante más de 20 años, fue uno de los principales responsables de desarrollar la narrativa y la estética de la franquicia.
Según destacaron desde Ajia-do, su trabajo permitió que el personaje trascendiera el mercado japonés: “Sostuvo la franquicia Doraemon tanto en televisión como en cine, consolidando su salto de fenómeno local a icono global”.
Su enfoque narrativo se caracterizaba por combinar aventura, humor y elementos de ciencia ficción, una fórmula que permitió que las historias conectaran con audiencias familiares y con nuevas generaciones de espectadores.
Además de su trabajo en televisión, Shibayama dirigió gran parte de los largometrajes del personaje. En el cine, estuvo al frente de 22 de las 24 películas de Doraemon, desde la cuarta entrega en 1983 hasta la vigésimo quinta en 2004.
Aunque su nombre está ligado principalmente a Doraemon, el director también participó en otros proyectos relevantes dentro de la animación japonesa.
Uno de los más conocidos es Ranma 1/2, serie basada en el manga de Rumiko Takahashi, en la que Shibayama dirigió la primera temporada a finales de los años ochenta.
Además, su trayectoria incluye participación en producciones como:
En estas series desempeñó diferentes funciones, desde director hasta supervisor general, consolidando una carrera que abarcó varias décadas dentro de la industria del anime. Su trabajo se caracterizó por una narrativa clara orientada al entretenimiento, con historias pensadas para públicos diversos.
A lo largo de su trayectoria, el director japonés recibió diversos reconocimientos por su contribución a la cultura y la animación.
Entre ellos destaca el Premio de la Agencia de Asuntos Culturales de Japón, que obtuvo en 2012, un galardón que reconoce aportaciones relevantes al desarrollo de las artes y la cultura en el país.
Este reconocimiento puso en valor su papel en la evolución del anime, especialmente por su influencia en las producciones televisivas y cinematográficas que marcaron a varias generaciones de espectadores.

