La Ciudad de México (CDMX), Monterrey (Nuevo León) y Guadalajara (Jalisco) se consolidan como los motores indiscutibles de la innovación y la competitividad nacional. Sin embargo, este liderazgo tiene un costo humano que se ve reflejado en el bienestar físico y emocional de las personas trabajadoras.
De acuerdo con el reporte La Crisis Silenciosa: Salud Mental Laboral en México de Adecco, “estas ciudades, motores económicos y polos de innovación, también son epicentros de estrés y desgaste emocional para millones de trabajadores”.
El Índice de Competitividad Estatal 2025 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) muestra que la Ciudad de México lidera la lista de entidades más competitivas en el país, seguida de Baja California, Nuevo León y Jalisco. Si bien su dinamismo es notorio, las dinámicas de trabajo en sus ciudades principales están cobrando factura en la salud física y mental de las personas.
Según datos recopilados por Adecco, aunque el 75% de los trabajadores mexicanos padece estrés laboral agudo y 27% estrés crónico, el fenómeno es más intenso en CDMX, Monterrey y Guadalajara, ciudades donde “la densidad poblacional, el tráfico y la competencia laboral incrementan la presión cotidiana”.
El reporte de la compañía de capital humano refiere que la combinación de factores estructurales, urbanos y organizacionales, son la razón por la cual las personas trabajadoras en estas ciudades enfrentan peores condiciones en lo que refiere al cuidado de su salud y bienestar.
1. Largos traslados al trabajo
Traslados de hasta tres horas para llegar al centro de trabajo es uno de los problemas que enfrentan principalmente las personas en la Ciudad de México. De acuerdo con Adecco, el tiempo invertido en el tráfico o transporte público produce fatiga crónica debido a la reducción del periodo de descanso y convivencia familiar.
El problema podría trasladarse a Monterrey y Guadalajara. El reporte expone que, aunque en estas entidades hay menor congestión vehicular y los traslados son más cortos, la expansión urbana ha comenzado a agravar el problema.
La falta de tiempo para el cuidado personal impacta en la salud de los mexicanos. La Radiografía de la Salud Laboral en México 2026 de la aseguradora Sofía revela que para el 22% de las personas con un padecimiento crónico, los horarios que dedican a su trabajo les impide continuar su tratamiento.
2. Alta exigencia y baja tolerancia
Ante el aumento en el costo de vida en la CDMX y la presión por tener un empleo “bien” remunerado, las personas se encuentran en estrés constante, lo cual las lleva a buscar un segundo para solventar sus gastos, lo que reduce su tiempo de descanso, aunado al estrés de perder alguno de sus ingresos.
El reporte La Crisis Silenciosa expone que, en los sectores de tecnología, servicios y finanzas, los trabajadores capitalinos están bajo una presión constante. “Deben cumplir metas ambiciosas bajo la amenaza de recortes o despidos”.
Los ambientes laborales de alta tensión con tolerancia cero a errores son una constante en Monterrey, especialmente en la industria automotriz y manufacturera, que exigen altos índices de productividad. Adecco refiere que esto exige jornadas extensas que ponderen resultados inmediatos, lo cual repunta los niveles de ansiedad y “el miedo al fracaso o a la sanción es común”.
En el caso de Guadalajara, la competencia está principalmente en el sector tecnológico que ha impregnado una sensación de presión por innovar, entregar proyectos y actualizaciones constantemente. El problema es mayor en generaciones jóvenes que, según el informe, enfrentan jornadas de más de 10 horas, con poca desconexión digital y alta rotación.
El estrés se agudiza cuando se trata de trabajadores remotos. El reporte afirma que para el 62% de los teletrabajadores no se desconecta por completo porque sostienen una expectativa de siempre estar en línea, una situación que genera ansiedad, dificulta la concentración y puede llevar a la saturación mental.
El informe indica que, pese a que el acceso a los servicios de salud mental en las tres ciudades es mayor que en el resto del país, la oferta es superada por la demanda, especialmente en el sector público. A mayo de 2025, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) había reportado que contaba con 707 psicólogos para atender tanto a derechohabientes como a su personal.
Además, dentro de su servicio de paramédicos, la Memoria Estadística del IMSS reportó que hasta 2024 se tenían contabilizados 38 psicólogos y 651 psicólogos clínicos a nivel nacional que, aún en suma resultan insuficientes para cubrir el número de derechohabientes que hay en el país.
En cuanto al servicio privado, cifras de la aseguradora Sofía muestran que para el 44% de las personas con un padecimiento crónico, el elevado costo de medicinas y consultas es la principal barrera para continuar un tratamiento.
En el caso, por ejemplo, de una sesión de terapia, la Alta Especialidad en Psicología (AEPSIC) expone que el costo va de los 500 a 1,500 pesos por sesión; sin embargo, cuando se trata de una especialidad psiquiátrica, el precio incrementa hasta a 2,000 pesos.
Lo anterior implicaría que una persona con un salario mínimo de 315.04 pesos diarios tendría que trabajar siete días para poder cubrir una sesión de 45 a 60 minutos, que es la duración promedio. Adecco reporta que en la CDMX el costo promedio de consulta es de 800 pesos, casi tres salarios mínimos diarios.
Aunque la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara lideran en los índices de competitividad y se han consolidado como motores de empleo, el costo de trabajar en estas ciudades se refleja en la salud de las personas pues enfrentan mayor predisposición al desgaste laboral.



