WASHINGTON.– Un incendio a bordo del USS Gerald R. Ford, el portaaviones más moderno de la Marina de Estados Unidos, sumó en las últimas horas nuevos detalles que amplían la dimensión de un incidente que, en un primer momento, había sido presentado como contenido y sin impacto operativo. El buque que hasta entonces se encontraba apostastado en el frente bélico, fue retirado y será trasladado en los próximos días a la isla de Creta.
El fuego se inició el 12 de marzo en el área principal de lavandería del buque, mientras operaba en el Mar Rojo como parte de las acciones militares contra Irán. Las primeras comunicaciones oficiales del Comando Central de EE.UU. señalaron que el episodio no estuvo vinculado a un combate, que había sido controlado y que no afectó la planta de propulsión, por lo que el portaaviones permanecía “plenamente operativo”.
También se informó que dos marineros resultaron heridos, con lesiones que no representaban un riesgo para sus vidas.
El parte oficial buscó transmitir una imagen de control y continuidad operativa en un contexto de alta sensibilidad militar en la región. Sin embargo, con el correr de los días, comenzaron a surgir datos que muestran un escenario más complejo a bordo del buque insignia de la flota estadounidense.
Según marineros y funcionarios militares, el incendio no se extinguió de inmediato: las tareas para controlarlo se extendieron por más de 30 horas. El fuego se habría originado en el conducto de ventilación de una secadora de ropa y se propagó con rapidez dentro del sistema, lo que obligó a desplegar equipos de control de daños durante un período prolongado.
El impacto sobre la tripulación fue significativo. Al menos 600 marineros perdieron sus camas tras el incendio y debieron dormir en el suelo o sobre mesas. A eso se sumaron problemas logísticos básicos: muchos tripulantes no pudieron lavar su ropa desde el episodio, mientras que decenas habrían sufrido inhalación de humo.
El episodio también obligó a mantener tareas de evaluación y reparación en distintas áreas del buque. Equipos técnicos continuaron trabajando tras el control inicial del fuego, con apoyo previsto de estructuras especializadas de mantenimiento naval, en particular en sistemas eléctricos afectados por el incidente.
El episodio ocurrió en un momento de máxima exigencia operativa. El USS Gerald R. Ford despliega más de 5000 marinos y puede operar más de 75 aeronaves, entre ellas cazas F/A-18 Super Hornet, en ciclos de vuelo que, según funcionarios navales, se sostienen de forma continua.
La presencia del portaaviones en la zona se inscribe en la “Operación Furia Épica”, la campaña conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, que ya transita su tercera semana y que incluye ataques sobre territorio iraní y acciones contra unidades navales de ese país.
En paralelo, el incendio vuelve a poner el foco sobre el desgaste acumulado del buque. El despliegue del Ford comenzó en junio de 2025 y se extendió en varias oportunidades por decisión del Pentágono, en un contexto de creciente presión militar en el Caribe y Medio Oriente.
El portaaviones lleva ya cerca de diez meses en operaciones continuas. Si permanece en el mar hasta mediados de abril, superará el récord posterior a la Guerra de Vietnam para este tipo de unidades, fijado en 294 días por el USS Abraham Lincoln en 2020.
El alargamiento de la misión también implicó la postergación de tareas de mantenimiento previstas en astilleros en Estados Unidos, lo que suma presión sobre los sistemas del buque y su tripulación.
Pese a los nuevos datos, las autoridades estadounidenses mantienen su evaluación inicial al asegurar que el incendio no afectó los sistemas críticos del buque y que el portaaviones continúa operativo en una de las zonas más sensibles del actual escenario en Medio Oriente.
Pero la combinación de un incidente prolongado, problemas logísticos a bordo, exigencia operativa constante y un despliegue que se acerca a niveles históricos vuelve a plantear una pregunta de fondo: cuánto puede sostenerse el ritmo de operaciones de uno de los activos más estratégicos de la Marina estadounidense en plena guerra.
Un funcionario militar dijo que el Pentágono era consciente de que el portaaviones estaba llegando al límite de su capacidad de despliegue. Dijo que el USS George HW Bush se está preparando para desplegarse en Medio Oriente y probablemente relevará al Ford.
Agencia Reuters y diario The New York Times


