A un año de la guerra que duró 12 días entre Irán e Israel, la misma cantidad que se cumple este miércoles, el conflicto volvió a escalar y ya se expandió a todo Medio Oriente. En ese marco, el analista internacional Andrés Repetto explicó en LN+ las claves geopolíticas de la escalada y el rol central que juega el estrecho de Ormuz, una de las rutas más sensibles del comercio mundial.
Según señaló, la ofensiva estadounidense sobre esa zona revela que el conflicto no solo se libra en el plano militar, sino también en el político y comunicacional. Además, advirtió que la guerra ya comienza a impactar en la política interna de Estados Unidos y en el escenario energético global.
Andres Repetto en LN+Repetto explicó que la estrategia de Irán responde a lo que se conoce como “guerra asimétrica”, es decir, un tipo de conflicto en el que uno de los actores compensa su menor poder militar con tácticas indirectas.
“Con la ofensiva del Pentágono sobre el estrecho de Ormuz, lo que Estados Unidos está diciendo es: estamos destrozando los buques iraníes que están plantando minas en un paso vital para el petróleo. Esto forma parte de lo que se llama guerra asimétrica entre Irán y Estados Unidos”, explicó.
En ese sentido, remarcó que Teherán no tiene la misma capacidad militar que Washington o Israel. “Irán no tiene la misma fuerza militar de Israel y Estados Unidos, por eso no le queda otra que estrangular el estrecho por donde pasa no solo el petróleo, sino los alimentos y productos químicos que están generando una convulsión mundial”, sostuvo.
El analista señaló que la decisión de minar el estrecho de Ormuz responde a su enorme importancia estratégica para el comercio global. “Por eso Irán decidió minar Ormuz”, resumió Repetto.
Según explicó, se trata de un punto crítico por el que circulan grandes volúmenes de petróleo y otras mercancías clave para la economía mundial, por lo que cualquier alteración en ese paso genera un fuerte impacto internacional.
Repetto advirtió que el conflicto no se desarrolla únicamente en el terreno militar, sino también en el plano político y mediático. “La guerra se libra en varios frentes: en lo militar y en las declaraciones de Trump”, afirmó.
Además, sostuvo que la dinámica del conflicto está marcada por su impacto mediático. “Esta es una guerra para los zócalos de los noticieros: es parte de este conflicto”, señaló.
En ese contexto, aseguró que el paso del tiempo también juega un rol estratégico. “Hoy, el tiempo es el arma más poderosa que vemos en la guerra”, explicó.
El analista también se refirió a las consecuencias políticas que el conflicto podría tener en Estados Unidos. “La guerra ya está impactando en el electorado norteamericano: en el discurso de Trump no termina de quedar claro por qué declaró la guerra”, indicó.
Incluso, en Washington ya se debate la posibilidad de una operación militar más amplia. “En Estados Unidos ya se empieza a hablar de una invasión terrestre para encontrar el grial de este conflicto, que es el uranio enriquecido. Algunos dicen que esto es imposible”, comentó.
Además, recordó que muchos especialistas advierten que el poder aéreo por sí solo no alcanza para ganar una guerra. “Muchos especialistas aseguran que una guerra no se puede ganar solo con poderío aéreo”, agregó.
Finalmente, Repetto planteó que la guerra también tiene efectos indirectos en el tablero global. “Putin se favorece de esta guerra porque esto habilita a que la India le compre petróleo a Rusia”, afirmó.
Y concluyó con una advertencia sobre el nivel de incertidumbre que rodea al conflicto. “Acá la carta de lo impredecible juega muy fuerte, y Estados Unidos sabe que Irán recibe información de la inteligencia rusa”, cerró.

