Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas volvieron a mostrar señales de debilidad en febrero. De acuerdo con el último relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), el sector registró una caída interanual del 5,6% a precios constantes.
El dato muestra, sin embargo, una mejora frente al mes anterior: en la comparación desestacionalizada con enero se observó un aumento del 2,6%. Aun así, el balance del año continúa en terreno negativo, con una retracción acumulada del 5,2% en el primer bimestre.
El informe señala que la contracción del consumo se extendió a casi todas las actividades relevadas. Seis de los siete rubros registraron bajas interanuales. Las caídas más pronunciadas se observaron en bazar y artículos para el hogar (-14,4%), perfumería (-10,7%) y alimentos y bebidas (-8,7%). La única excepción fue farmacia, que mostró una leve suba del 0,3%.
Entre los comerciantes, el comportamiento de la demanda sigue marcado por la cautela de los consumidores. En varios sectores señalaron que el inicio del ciclo lectivo desplazó parte del gasto de los hogares hacia la canasta escolar, lo que redujo la compra de otros productos durante el mes.
En alimentos y bebidas, por ejemplo, los vendedores indicaron que el aumento de precios en productos como carnes y lácteos llevó a muchos clientes a reducir el volumen de compra por operación o a optar por artículos más económicos. También señalaron que el uso de promociones bancarias y pagos en cuotas se volvió una herramienta cada vez más utilizada para sostener las ventas.
Situaciones similares se observaron en otros rubros. En bazar y artículos para el hogar, los comerciantes mencionaron una menor circulación de público y una demanda concentrada en productos de menor precio. En indumentaria, en tanto, las ventas se sostuvieron principalmente en uniformes y artículos vinculados al inicio de clases, mientras que el resto de la oferta tuvo menor movimiento.
El relevamiento también reflejó un deterioro en la percepción de los comerciantes sobre la situación actual. El 38,8% de los empresarios consultados indicó que la actividad empeoró frente al año pasado, mientras que el 52,6% sostuvo que se mantuvo estable.
Las expectativas hacia adelante aparecen algo más equilibradas. Para los próximos doce meses, el 46,6% de los encuestados considera que la situación se mantendrá sin cambios, el 42,9% espera una mejora y el 10,5% prevé un escenario más desfavorable.
Aun con esas perspectivas, el clima para invertir continúa siendo limitado: el 57,6% de los comerciantes señaló que el contexto actual no es adecuado para realizar desembolsos, lo que refleja la cautela que todavía predomina en el sector minorista.


