Competencias deportivas hay miles en el mundo, pero encontrar una que sea verdaderamente abierta a todo público no es tan frecuente. De esta premisa nació Hyrox, hoy convertido en un fenómeno global que convoca tanto a atletas experimentados como a amateurs.
Se trata de una competencia internacional de fitness que combina running con ejercicios funcionales de una manera particular: después de cada ejercicio de fuerza hay que correr un kilómetro. El objetivo es completar el circuito en el menor tiempo posible.
“En Hyrox se busca mejorar al mismo tiempo la resistencia cardiovascular, la fuerza y la potencia”, explica Gonzalo Sandoval, entrenador certificado en Hyrox.
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La historia comenzó en 2017 en Alemania, cuando dos referentes del mundo deportivo, Christian Toetzke, organizador de grandes eventos, y Moritz Fürste, exjugador y campeón olímpico de hockey, compartían el sueño de democratizar el acceso a las competencias fitness.
Su meta era clara: que cualquiera, sin importar la edad o el nivel de entrenamiento, pudiera vivir la experiencia de competir en un evento de gran escala, como lo hacen los atletas de élite. Así crearon Hyrox, una competencia accesible, estandarizada y replicable en cualquier parte del mundo.
“Nuestra misión es crear un movimiento global de personas que comparten la misma pasión y el sentimiento de comunidad, de deporte y de un estilo de vida saludable”, describe la página oficial de Hyrox.
Este año, el World Championship de Hyrox es en Estocolmo, Suecia; pero todos los meses, el calendario está repleto de competencias alrededor del globo. En Buenos Aires, por ejemplo, se llevará a cabo el 13 de junio.
“La competencia tiene una estructura fija: ocho estaciones que combinan un kilómetro de running seguido de un ejercicio funcional. La secuencia y el orden de ejercicios es siempre el mismo, lo que permite comparar rendimientos y tiempos entre distintas ediciones, como también superarse año a año”, explica Benjamín Lamas, coach Hyrox (certificado).
Puntualmente los ejercicios son: skierg, un trabajo que se hace en una máquina que simula el movimiento del esquí de fondo; sled push, empuje de trineo con peso que involucra la fuerza de piernas; sled pull, arrastre de trineo que pone a prueba la potencia y la técnica; burpee broad jumps, secuencia de burpees dando un salto largo hacia adelante; rowing, remo en una máquina que demanda capacidad aeróbica y coordinación de brazos y piernas; farmers carry, caminata cargando pesas en ambas manos para trabajar agarre y estabilidad; sandbag lunges, zancadas cargando una bolsa de arena sobre los hombros; wall balls, lanzamientos de pelota combinado con sentadillas y potencia de brazos.
Lamas explica que “se puede competir de manera individual, en parejas -donde los participantes se dividen el volumen de trabajo- o en formato relevo: en este caso, compite un equipo de cuatro personas y cada integrante debe completar dos bloques. También existe una categoría adaptada para atletas con necesidades especiales”, agrega el coach.
Uno de los aspectos más atractivos de esta competencia, comenta Lamas, es que se trata de un espectáculo en sí mismo. “Hyrox es una experiencia: se celebra en un predio inmenso bajo techo y el público puede alentar desde las gradas. Te reciben como si fueras un atleta estrella; tu nombre aparece en una pantalla gigante. Además, hay una organización muy minuciosa detrás. Está todo muy cuidado”, explica el entrenador.
Aunque surgió como evento internacional, Hyrox también se consolidó como modalidad de entrenamiento en gimnasios de todo el mundo. “Muchas personas adoptan el formato sin intención de competir o simplemente atraídas por una propuesta estructurada, desafiante y dinámica que mejora el rendimiento físico general”, comenta Sandoval, dueño de Smartar Box, un gimnasio donde entrenan bajo el método de Hyrox.
Durante las clases, se combinan trabajos de fuerza y resistencia con una actividad aeróbica. Sin embargo, la dinámica, dice Sandoval, varía. “Entrenamos de manera personalizada según lo que cada uno necesite mejorar. Intentamos respetar el formato de la competencia, pero lo ajustamos. Trabajamos capacidad aeróbica, fuerza y luego los ejercicios específicos de Hyrox”, explica el entrenador.
Para Lamas, es importante que quienes vayan a competir también se enfoquen en “trabajar las transiciones entre un ejercicio y el otro y encontrar un equilibrio entre fuerza máxima y resistencia muscular”. Tenemos que lograr ser capaces de sostener el esfuerzo físico durante una hora y media, que es lo que le lleva a una persona promedio completar la carrera, pero sin perder eficiencia”.
En ese camino, las ventajas son muchas. Según Lamas, el entrenamiento híbrido tiene beneficios integrales: mejora el sistema cardiovascular, desarrolla la fuerza a través de movimientos naturales y estimula habilidades motoras básicas.
Cuando la preparación tiene como meta participar de la competencia Hyrox, el componente mental cobra aún más fuerza. “Al tratarse de una carrera estructurada, no solo se ordena el entrenamiento, sino que le da a las personas un propósito concreto y eso hace que trabajen con un objetivo claro y puedan superarse edición tras edición”, señala Lamas.
Por su parte, Sandoval sostiene que este tipo de entrenamiento fomenta la motivación, la disciplina y la resiliencia: “Al estar constantemente superando desafíos que al principio parecían inalcanzables, la cabeza se vuelve más fuerte”, explica el entrenador.
Nahuel Acuña, de 29 años, siempre fue un adepto de la actividad física, especialmente del CrossFit, pero encontró en este formato híbrido una forma de potenciar su capacidad aeróbica. “En el gimnasio al que voy abrieron clases de entrenamiento híbrido y, de curioso y creyendo que tenía muy buen estado físico, probé. En el camino me di cuenta de que estaba bastante flojo en running”, cuenta. Desde entonces empezó a entrenarlo con mayor constancia y planea anotarse en la próxima carrera híbrida en abril.
Por su parte, Eliana González (38) eligió esta disciplina porque “combina lo mejor de dos mundos: fuerza y resistencia, en un formato totalmente desafiante”. Lo que más la atrajo fue su estructura clara y sus objetivos concretos. Entrena dos veces por semana y destaca un beneficio inesperado: la fortaleza mental. “Desde el día uno noté el desarrollo de la fuerza mental; saber que soy capaz de sostener semejante exigencia no tiene comparación”, dice.

