Después de viajar por África y otros destinos exóticos, la francesa Anne-Caroline Biancheri llegó a Mendoza y se enamoró de la zona de Vista Flores, donde decidió plantar sus primeras viñas hace más de 30 años. Con la bodega ya en pleno funcionamiento y las uvas extraídas de las 100 hectáreas de la finca, logró ensamblar los atributos especiales de este terroir excepcional al pie del Cordón del Plata con la vinificación clásica francesa.
Fueron tantos los viajes a esta parte del mundo, que en un momento decidió construir su propia base para escaparse los fines de semana y dormir junto a los viñedos. No fue algo improvisado: hizo levantar una suntuosa casa de dos plantas y ocho habitaciones confortables para alojar a familiares y amigos.
Rodeada de rosas, una piscina semi olímpica, fuentes de agua y varias esculturas que adornan los jardines, la casona -hoy llamada Antucura Wine Hotel- fue la construcción más sofisticada de la zona hasta que comenzaron a prosperar otros emprendimientos cercanos con el boom del Valle de Uco.

Más allá de la decoración con obras de arte y objetos traídos por Anne-Caroline de sus viajes –como las camas chinas e instrumentos asiáticos–, el corazón de la casa es su biblioteca, con una colección de 8.500 libros en varios idiomas que tapizan la pared del primer piso, algunos muy antiguos, novelas de Jules Vernes en francés, las obras completas de Sigmund Freud y varias enciclopedias, que dan testimonio de la pasión bibliófila y cinéfila de su propietaria, que además dirige una pequeña editorial. Están Homero y Platón en español, Bocaccio en italiano, y hay más de 2.000 películas para entretenimiento de los huéspedes.
“Nuestra nutrida biblioteca posee volúmenes en diferentes idiomas y de diferentes temáticas, ordenados según las normas Dewey (uno de los sistemas de clasificación de bibliotecas) y cada libro posee su ex libris y está registrado. Yo recomiendo jugar a ‘perderse’ entre los ejemplares para dejarse sorprender y tentar por sus títulos y portadas, algo similar a lo que sucede con los vinos”, sugiere Anne-Caroline.
Para coronar este particular espacio, la dueña le encargó al artista Sergio Roggerone (que ya es un “clásico” de la hotelería cuyana) que pintara el cielorraso del living con alegorías de las cuatro estaciones, que se asocia con los tiempos de cosecha de los vinos.
La elegante casa empezó a recibir huéspedes en 2008 y, desde hace poco, como Antucura Wine Hotel, inauguró un nuevo capítulo orientado a grupos que la pueden alquilar completa, ideal para una escapada familiar o de amigos que prefieran una estadía independiente. Sin embargo, conserva su staff y los servicios del hotel, desde el restaurante hasta varias actividades, como cabalgatas, trekking, bike tour y la visita a la bodega.
El desayuno buffet se presenta con buena variedad de panes artesanales, dulces caseros y frutas recién cosechadas, mientras que la cena incluye dos pasos a elección (empanadas, humitas, ensaladas y carnes a la parrilla), siempre maridados con los vinos de la casa.
En la degustación se ofrecen ejemplares icónicos de Antucura, como el Grand Vin y el Blend Selection, que emulan los vinos de la región de Bordeaux en un clima más cálido.
Antucura Wine Hotel
Vista Flores, Tunuyán.
T: +54 9 2613 39-1440. antucurawinehome@antucura.com
La casa completa, u$s 1.500 por día en temporada baja (abril a septiembre) y u$s 1.800 en alta (octubre a abril). Con un mínimo de dos noches, incluye desayuno, copa de bienvenida y visita a la bodega. Comidas aparte.


