La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, coincidieron en la necesidad de superar el veto impuesto por Hungría al préstamo de 90.000 millones de euros (104 mil millones de dólares) destinado a Kiev y avanzar en la aprobación del vigésimo paquete de sanciones contra Rusia, medidas que permanecen bloqueadas en el seno de la Unión Europea.
Este acuerdo se alcanzó durante una conversación entre ambos líderes, quienes situaron como prioridad la obtención de respaldo financiero urgente para Ucrania y el refuerzo de la presión internacional sobre Moscú.
La comunicación entre Von der Leyen y Zelensky se produjo tras la decisión de Hungría de ejercer su derecho a veto en la reciente reunión de ministros de Exteriores de los Veintisiete celebrada en Bruselas.
El gobierno húngaro fundamentó su postura en represalias energéticas, alegando que Ucrania interrumpió el flujo de petróleo ruso a través del oleoducto Druzhba, principal vía de abastecimiento para Hungría y otros países de Europa Central.
El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, solicitó públicamente la intervención de Von der Leyen para mediar ante Zelensky y restablecer el suministro, exigiendo el cumplimiento de los acuerdos energéticos previos y calificando la suspensión como una maniobra política de presión sobre Budapest.
Desde la perspectiva ucraniana, las autoridades justificaron el cierre del oleoducto Druzhba alegando daños derivados de ataques rusos y precisaron que la suspensión responde a motivos técnicos vinculados con la necesidad de reparaciones antes de reactivar el flujo hacia Europa Central.
Mientras tanto, el último contacto entre Moscú y Kiev tuvo lugar en Ginebra, donde, según declaraciones de Zelensky, se alcanzaron avances parciales en cuestiones humanitarias y militares, como el primer acuerdo para el intercambio de prisioneros.
Sin embargo, los asuntos centrales del conflicto, incluidos la administración de los territorios ocupados y la gestión de la central nuclear de Zaporiyia, no lograron resolverse, persistiendo la incertidumbre respecto a la continuidad de las negociaciones.
El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, declaró que la fecha y el lugar del siguiente encuentro bilateral entre Rusia y Ucrania no se encuentran definidos y descartó a Abu Dabi como sede potencial debido al escenario de inseguridad regional.
Esta indefinición se produce en un contexto de creciente tensión en el Golfo Pérsico, a raíz de los ataques entre Estados Unidos, Israel e Irán, lo que afecta la logística y las garantías de seguridad para la realización de nuevas rondas de diálogo.
La evolución de las negociaciones y la respuesta de las instituciones europeas se seguirán de cerca en los próximos días, mientras la estabilidad financiera y la seguridad energética de Ucrania dependen de la resolución del veto húngaro y del restablecimiento del flujo por el oleoducto Druzhba.
(Con información de Europa Press)

