Rafael Grossi, en la sede del OIEA en VienaRafael Grossi, en la sede del OIEA en Viena

Rafael Grossi: “Ningún país sin armas nucleares enriquece uranio como Irán, es jugar con fuego”

2026/03/04 01:57
Lectura de 7 min
Si tienes comentarios o inquietudes sobre este contenido, comunícate con nosotros mediante crypto.news@mexc.com

JERUSALÉN.– “Es un imperativo casi moral encontrar una solución definitiva, diplomática, a la cuestión nuclear iraní. No puede ser que recurrentemente haya uso de la fuerza”. Suena alarmada la voz en el teléfono del diplomático argentino Rafael Grossi, director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) de la ONU.

En una entrevista telefónica con LA NACION desde su oficina en Viena, Grossi –que espera ser el próximo secretario general de Naciones Unidas– habló con diplomacia de la nueva y dramática guerra que Israel y Estados Unidos desataron contra Irán, que arrastró a otros países y que podría degenerar en una conflagración mundial.

El diplomático, que participó de las negociaciones que precedieron el conflicto, confesó que no lo sorprendió la actual acción militar conjunta —muy distinta de la de junio pasado, que duró 12 días— y destacó que espera que culmine “lo antes posible”.

–¿Había una amenaza inminente de ataque nuclear contra Estados Unidos e Israel, como dicen? ¿En la OIEA tenían indicios de eso, o no?

–La situación con relación al programa nuclear de Irán es preocupante desde hace mucho tiempo. El grado de inminencia o no lo define cada uno según su perspectiva. Juzgar si es correcto decir que había una inminencia no me parece. Sí puedo decir que la situación seguía siendo poco clara. Después de la campaña militar de junio de 2025, la agencia no logró restablecer la actividad de inspección que correspondía, y esto es público. Hemos estado en contacto repetidas veces con el gobierno de Irán y, en particular, yo con el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi. Sin embargo, no fue posible restablecer el nivel de acceso y presencia para nuestros inspectores. Naturalmente había una impresión de que el proceso de negociación con Estados Unidos podría abrir perspectivas de flexibilización por parte de Irán, pero eso no ocurrió y estamos de nuevo en un conflicto abierto.

Rafael Grossi dijo que no le sorprendió el ataque

–Hablando justamente de las negociaciones, ¿qué piensa o qué sabe de lo que dijo, justo en vísperas del ataque conjunto, el ministro de Exteriores de Omán, que aseguraba que estaban cerca de un acuerdo que iba a cambiar el escenario?

–Yo participé en esas negociaciones. Estuve presente en la fase decisiva en Ginebra, con el ministro de Exteriores de Omán como mediador, el señor Witkoff, el señor Kushner, la delegación iraní y yo. Hubo un trabajo muy intenso y, en mi evaluación, quedaban puntos muy importantes que no estaban acordados. Por eso se había fijado una reunión que hubiera tenido lugar ayer lunes aquí en Viena. Había puntos técnicos que debían ser clarificados porque, como dije a la Junta de Gobernadores del OIEA, en diplomacia nuclear los grandes enunciados no bastan: tiene que haber una definición clara de qué se entiende cuando se habla de actividades limitadas. ¿Qué tipo de actividad? ¿Va a haber enriquecimiento? ¿Sí o no? ¿A qué nivel? ¿Con cuántas cascadas? ¿De qué manera y con qué verificación? Había mucho trabajo por delante, aunque no imposible.

–¿El canciller de Omán habló de más?

–Entiendo su intención de impulsar una orientación positiva para el proceso. Hablé con él ayer e intenté apoyarlo. Quizás el capítulo diplomático pueda reabrirse. De hecho, debe reabrirse, porque la solución de largo plazo no va a ser militar. Va a ser necesario encontrar un marco de mediano y largo plazo aceptable para todos.

–¿Cuándo se enteró del ataque? ¿Se lo esperaba? ¿Alguien los avisó?

–Tuvimos comunicaciones el sábado por la mañana. Sería arrogante decir que lo esperaba, pero sabíamos que la situación era tensa y que no podía descartarse una acción militar en cualquier momento. No me sorprendió.

–Hoy dicen que han golpeado estructuras como Natanz, pero también hay evidencias de ataques en Isfahan y en otros sitios nucleares. ¿Qué significa eso?

–Tenemos indicaciones e imágenes de Natanz, donde dos accesos han sido aparentemente atacados. Sobre Isfahan no está tan claro: habría habido explosiones en las cercanías, pero también hay allí una base aérea muy próxima. No está claro si el ataque fue dirigido al complejo nuclear —que es grande y reúne muchas instalaciones— o a la base. En general, vemos marcadas diferencias con la campaña de 2025. La del año pasado fue casi exclusivamente contra instalaciones nucleares. Lo de ahora es muy distinto. Ha habido ataques a centros urbanos, una decapitación política, intentos de afectar figuras del gobierno. Es una campaña más amplia y, según dijo el presidente Trump, podría durar entre tres y cuatro semanas. La del año pasado duró 12 días. Esperemos que esta termine lo antes posible.

Una imagen satelital muestra la instalación de Natanz antes del ataque

–Lo que extraña es que en junio Estados Unidos e Israel dijeron que habían eliminado la amenaza del programa nuclear iraní…

–Los ataques del año pasado fueron eficaces. El daño fue amplio. Pero no hay que olvidar que estos complejos —sobre todo Isfahan— son grandes, por lo que puede haber instalaciones y equipos aún en pie.

–Pero con un daño tan grande, ¿podían amenazar otra vez tan pronto a Estados Unidos e Israel?

–Es una buena pregunta para ellos. Pero el material nuclear —los 440 kilos de uranio al 60%— seguía allí, y otras capacidades también. La oportunidad o no de una campaña militar es decisión de cada país. Yo, como diplomático, privilegio la negociación. Pero basta ver la naturaleza de los ataques de ahora para entender que hay objetivos más allá de los nucleares.

“No sabemos con quién hablaremos mañana en Irán”, dijo Grossi en la entrevista

–En este nuevo ataque conjunto mataron al líder supremo, Khamenei, y el nuevo hombre fuerte parece ser Ali Larijani, que lo había amenazado a usted de muerte el año pasado…

–Así es.

–¿Tienen contacto con el nuevo liderazgo? ¿Cómo se está moviendo la OIEA?

–El contacto se mantiene a nivel político. Las instancias técnicas no responden, quizás por el corte de comunicaciones. Estamos en contacto con el canciller y otras figuras. Pero en una guerra nada es normal. Antes de avanzar debemos esperar a que termine y ver cómo termina. En este contexto, donde hay blancos personales, es difícil saber con quién se podrá hablar mañana. Esperemos que termine pronto. Estamos listos para contribuir a que este tema —fundamental en el desencadenamiento de la guerra— deje de serlo.

–El secretario general saliente de la ONU, António Guterres, condenó el ataque conjunto. ¿Qué diría usted, siendo candidato a sucederlo?

–Siempre hay que buscar soluciones. Más que discutir si una acción es o no una violación del derecho internacional —sobre lo cual nunca hay consenso, y ha habido más de 35 conflictos con uso de la fuerza desde 1945— la cuestión es qué hacemos. Una vez que las armas callen, hay que encontrar una solución negociada. Un programa nuclear con ambigüedades genera una situación prebélica. Estados Unidos e Israel no van a permitir que Irán tenga armas nucleares, y otros países tampoco. Irán ha optado por cierta opacidad. Como he dicho, ningún país sin armas nucleares enriquece uranio como Irán. Es jugar con fuego. No se trata de justificar la guerra, sino de entender cómo se llegó hasta aquí.

–En su represalia, Irán atacó a Israel y a otros 14 países, muchos del Golfo y hasta Chipre, miembro de la Unión Europea. ¿Estamos ante una conflagración mundial?

–Hay un riesgo claro. Esta respuesta contra países que albergan bases militares estadounidenses conlleva riesgos enormes. El Consejo de Cooperación del Golfo ya se manifestó colectivamente en contra y habló de una posible respuesta. Es crucial que prevalezca la prudencia, también en Irán, porque asumir que involucrar a muchos actores generará una ventaja estratégica puede no ser correcto. Creo que hubo una lectura cuestionable en Teherán de las negociaciones. Por eso es importante ampliar el diálogo diplomático.

–¿En qué sentido?

–Hay varios niveles. Había comenzado un nivel regional paralelo a la negociación nuclear, por ejemplo, sobre cuestiones misilísticas. Eso se interrumpió. Es claro que atacar infraestructura civil no tiene que ver con bases militares estadounidenses. Estamos en una situación compleja. Desde el OIEA estamos listos para retomar conversaciones y ofrecer garantías de que el programa nuclear iraní, si se hace lo correcto, no será una amenaza.

Oportunidad de mercado
Logo de Citigroup
Precio de Citigroup(CON)
$111.17
$111.17$111.17
+2.69%
USD
Gráfico de precios en vivo de Citigroup (CON)
Aviso legal: Los artículos republicados en este sitio provienen de plataformas públicas y se ofrecen únicamente con fines informativos. No reflejan necesariamente la opinión de MEXC. Todos los derechos pertenecen a los autores originales. Si consideras que algún contenido infringe derechos de terceros, comunícate a la dirección crypto.news@mexc.com para solicitar su eliminación. MEXC no garantiza la exactitud, la integridad ni la actualidad del contenido y no se responsabiliza por acciones tomadas en función de la información proporcionada. El contenido no constituye asesoría financiera, legal ni profesional, ni debe interpretarse como recomendación o respaldo por parte de MEXC.