El fiscal Pablo Turano solicitó que se cite a prestar declaración indagatoria a Marcelo Porcel, el empresario acusado de haber abusado de, al menos, diez alumnos del Colegio Palermo Chico. Las víctimas habrían sido compañeros de sus hijos.
Así lo informaron a LA NACION calificadas fuentes judiciales. “El fiscal Turano pidió la indagatoria de Porcel por diez hechos de abuso sexual gravemente ultrajante”, afirmaron los voceros consultados.
Ahora, el juez nacional en lo criminal y correccional Carlos Bruniard debe definir si hace lugar o no a lo solicitado por el representante del Ministerio Público Fiscal.
Si bien se conoció en las últimas horas, el fiscal Turano presentó su dictamen el jueves pasado. No incluye un pedido de detención para el empresario bajo sospecha.
Es la segunda oportunidad que el representante del Ministerio Público solicita que Porcel sea citado a prestar declaración indagatoria.
El 3 de diciembre pasado, en el primer pedido para que Porcel sea citado a prestar declaración indagatoria, Turano le había imputado siete casos de abusos. En el nuevo dictamen sumó la denuncia de otras tres víctimas, que se presentaron en enero último.
Los abusos investigados habrían ocurrido entre 2022 y 2024 y consistieron “en tocamientos con connotación sexual en las partes pudendas al realizar masajes con cremas sobre sus integridades físicas”, según el expediente judicial.
Tras las declaraciones de las víctimas en Cámara Gesell, el abogado Pablo Hawlena Gianotti, que en el expediente representa a la querella, había dicho a LA NACION: “Hubo algunos relatos demoledores”.
Hawlena Gianotti contó que existen imágenes de contenido sexual en el celular que le fue secuestrado a Porcel, hijo del fundador de la tarjeta de crédito Argencard.
“Algunas de las víctimas ya son mayores de edad, porque cumplieron años estos últimos meses, con la investigación ya iniciada”, dijeron fuentes de la causa.
La investigación comenzó el 5 de julio de 2024, cuando la primera denuncia contra Porcel quedó radicada en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°50, a cargo de Bruniard, con intervención de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°1.
La hipótesis que se analiza ubica los hechos entre 2022 y 2024 y describe escenarios que incluyen un departamento del piso 26 de la Torre Le Parc –en la zona de Godoy Cruz y Cerviño, Palermo Chico–, otro frente a ese mismo edificio, propiedad de la madre de Porcel [ya fallecida], y una oficina del imputado situada en un emblemático edificio del barrio porteño de Retiro. El expediente comenzó con el relato de seis compañeros de uno de los hijos del denunciado y, con el correr de los meses, se incrementó el número de personas que se presentaron ante la Justicia hasta llegar a 10 víctimas y otros menores testigos de los hechos.
“Los progenitores de los menores han efectuado oportunamente, a través de sus respectivas presentaciones, una descripción de los hechos que damnificaron a sus hijos menores de edad, de los cuales tomaron conocimiento por dichos de los propios menores y/o padres de otros compañeros; instando a la acción penal y relevando de juramento a las profesionales que asistieron a sus hijos en sus tratamientos psicológicos”, se sostuvo en el expediente judicial, al que tuvo acceso LA NACION.
Los testimonios incorporados en la causa hablan de una dinámica que habría arrancado con reuniones en el domicilio particular de Porcel, en “juntadas” en las que el imputado, al que las víctimas conocían por ser padre de compañeros de colegio, les proveía bebidas alcohólicas (vodka y tequila, entre otras), los incentivaba a beber en una suerte de “competencia de resistencia” a cambio de dinero.
“Cuando nosotros entramos en la casa, cuando arranca la juntada el que nos daba el alcohol era Marcelo Porcel, que es el padre de los chicos [sus compañeros] y él era el que nos organizaba la juntada básicamente. Eh, nos organizó la juntada con alcohol, nos dio… bueno creo que en esa juntada hubo vodka y creo que tequila hubo también, y bueno, eh… Marcelo Porcel nos daba, nos hacía juegos para que nosotros tomemos. Como por ejemplo, ‘si te tomas todo este vaso, yo te doy $1000′ y nosotros bueno un cago de risa, nosotros fuimos sin dimensionar que estaba ahí un padre, un padre que estaba organizando todo esto. Si yo lo veo con los ojos de ahora, te digo, ‘bueno, cualquier cosa’, pero en ese momento yo no me daba cuenta y, bueno, todo el grupo no nos dábamos cuenta de que Marcelo Porcel era el que estaba organizando todo esto y lo tratábamos más como…, era como que pasaba como un amigo más. La juntada siguió, nosotros tomamos", dijo una de las víctimas en Cámara Gesell.
La víctima también contó que en la primera juntada se creó un grupo de WhatsApp llamado Agente P del que participaba Porcel. Las reuniones continuaron. El adolescente contó que el empresario los llevó a su oficina. “Creo que se llama rulero [por el edificio situado en la avenida del Libertador. Ahí empezamos a tomar de vuelta con todo lo de las apuestas, dándonos plata para que tomemos. Cada vez nos incentivaba más para que nosotros tomemos y bueno nada, justo en esta juntada la cosa se desvirtúa un poco más porque él nos ofrece una gran cantidad de plata, no me acuerdo cuánto es el monto, pero nos dice bueno ‘si corren alrededor de la mesa en culo…' o sea así, bueno en culo sí, en culo, ‘… les doy tanta cantidad de guita’. Sí, alrededor de la mesa. Nosotros dijimos ‘bueno lo hacemos’, lo hicimos todos menos uno", detalló.
También el muchacho afirmó que Porcel les transfería dinero a cuentas de billeteras virtuales para que hagan apuestas online. Después reveló: “Hubo más situaciones con Marcelo [por Porcel]. Más situaciones relacionadas con el contacto físico, como por ejemplo, masajes. Yo tuve dos situaciones con él, así de masajes y no fui el único”.
Ahora, la querella y el fiscal Turano esperan la decisión del juez Bruniard que venía postergando la indagatoria con el argumento de la “economía procesal”. Es decir, esperar a que todos los denunciantes pasen por Cámara Gesell, antes de indagar a Porcel.
En paralelo, se incorporaron peritajes psicológicos oficiales y de parte. Además, el juez dispuso una medida cautelar que prohíbe al imputado todo tipo de contacto −directo o indirecto− con las presuntas víctimas, testigos y sus familias. De hecho, fijó una distancia mínima a la que Porcel no puede acercarse a los denunciantes en determinados lugares, como el Colegio o el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.

