La reforma electoral que la presidenta Claudia Sheinbaum enviará al Congreso este lunes no sólo plantea recortes presupuestales y cambios en la representación proporcional.
Uno de los puntos que ha encendido alertas técnicas es el futuro del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), el sistema que desde hace décadas permite conocer tendencias la misma noche de la elección.
Aunque el proyecto dado a conocer esta semana no detalla una redacción final sobre el PREP, sí propone que los cómputos distritales inicien al término de la jornada electoral, con el objetivo de acelerar la validación de resultados. Ese ajuste abre la puerta a replantear el mecanismo de información preliminar que hoy opera el Instituto Nacional Electoral (INE).
En el actual modelo, el PREP, el Conteo Rápido y los Cómputos Distritales funcionan como instrumentos complementarios: el primero difunde resultados preliminares con base en actas capturadas; el segundo ofrece estimaciones estadísticas; y el tercero realiza el conteo oficial días después.
Con la propuesta de que el cómputo arranque la misma noche, especialistas y consejeros han advertido que, si el PREP se elimina o se modifica, tendría que diseñarse un mecanismo alterno que garantice información oportuna. “Lo que no puede suceder es que México no tenga información el día de la jornada electoral”, señaló la consejera presidenta del INE, Guadalupe Taddei.
La preocupación radica en que el PREP no sólo es un sistema informático, sino una herramienta de certeza pública ya que permite que partidos, candidatos y ciudadanía sigan el flujo de resultados en tiempo real, lo que reduce especulación y tensiones postelectorales.
Desde el gobierno federal, la reforma se presenta como un esfuerzo por modernizar el sistema electoral, reducir costos en 25% y simplificar estructuras. En ese marco, la idea de cómputos inmediatos se inscribe en la lógica de hacer más eficiente el proceso y evitar duplicidades.
La iniciativa también plantea reorganizar la estructura del INE con órganos temporales para organizar elecciones y consultas, lo que ha sido interpretado por algunos exconsejeros como un posible debilitamiento del servicio profesional electoral, que hoy sostiene la operación permanente de juntas distritales.
Mientras Morena y aliados defienden la propuesta como un ajuste racional al sistema más costoso del mundo, PRI, PAN y Movimiento Ciudadano han anticipado su voto en contra, al advertir riesgos de sobrerrepresentación y debilitamiento institucional.
En el caso específico del PREP, la “letra chica” será clave. La propia autoridad electoral ha señalado que esperará el texto definitivo para emitir una postura técnica formal.

