La Asociación Técnicos y Empleados de Protección y Seguridad a la Aeronavegación (Atepsa), el gremio que nuclea a los controladores aéreos, levantó de manera total las medidas de fuerza previstas para los días 28 de febrero, 1 y 2 de marzo, por lo que quedó sin efecto el cronograma de afectaciones que alcanzaba a vuelos comerciales, aviación general y operaciones no regulares en todo el país. De este modo, se normalizó la prestación del servicio en los aeropuertos argentinos.
La decisión fue adoptada luego de que en una Asamblea General de trabajadores y trabajadoras de la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) se pusiera a consideración la propuesta paritaria formulada por las autoridades nacionales. Según informó el sindicato, del encuentro participaron más de 700 empleados, quienes aprobaron por amplia mayoría un acuerdo salarial que abarca el período comprendido entre diciembre de 2025 y mayo de 2026.
En un comunicado titulado “Acuerdo paritario parcial”, Atepsa detalló que el entendimiento incluye “el incremento paritario distribuido en los meses mencionados; el aumento en el concepto de refrigerio; y la revisión, en el mes de abril, del concepto de complejidad”. Asimismo, señaló que “se retomará la mesa de negociación para discutir la reincorporación de los despedidos durante 2025”, uno de los puntos que formaba parte del conflicto.
Desde el gremio remarcaron que la propuesta sometida a votación “no es más que el resultado de la lucha colectiva iniciada el año anterior” y destacaron que durante el conflicto los trabajadores “soportamos la presión de la inflación y el incremento de las operaciones aéreas sin recibir aumentos salariales ni inversiones operativas”. En ese sentido, afirmaron que el camino de medidas de fuerza, movilizaciones y asambleas “fortalece y reafirma la representación sindical en todos los aeropuertos del país”.
El levantamiento total de las protestas se produjo después de una primera suspensión parcial de las medidas previstas para el 26 y 27 de febrero. En aquel momento, el gremio había dejado en suspenso los paros programados en determinadas franjas horarias mientras continuaban las negociaciones con la empresa estatal. Sin embargo, el cronograma seguía vigente desde el 28 hasta el 2 de marzo, con distintas modalidades de afectación: limitaciones para la aviación general y no regular, restricciones para vuelos comerciales nacionales y, finalmente, una franja de afectación total.
El conflicto gremial se originó por reclamos salariales y por cuestionamientos a las condiciones laborales. Desde Atepsa habían señalado la ausencia de una propuesta salarial concreta por parte de EANA y advertido que la medida afectaría las autorizaciones de aeronaves en tierra y la recepción de planes de vuelo, lo que virtualmente paralizaría los despegues en los horarios alcanzados por el paro.
Por su parte, el Ministerio de Capital Humano, a través de la Secretaría de Trabajo, informó que la representación letrada del sindicato comunicó formalmente la suspensión de las acciones sindicales programadas, con el objetivo de “facilitar el diálogo y avanzar en conversaciones tendientes a alcanzar un acuerdo”. La cartera laboral indicó además que continuará promoviendo instancias de negociación entre las partes para “propiciar una solución consensuada que garantice la continuidad y seguridad del servicio aeronáutico”.
Durante el desarrollo del conflicto, el gremio había aclarado que determinadas operaciones quedarían exceptuadas de las medidas de fuerza. Entre ellas, los vuelos sanitarios, humanitarios y de emergencia, las aeronaves del Estado y los operativos de búsqueda y salvamento, que mantendrían su prioridad operativa. Con la aprobación del acuerdo paritario parcial y la desactivación del cronograma de protestas, esas previsiones dejaron de ser necesarias y la actividad aérea retomó su funcionamiento habitual en todo el territorio nacional.


