Recientemente, la televisora TV Azteca mencionó que entrará a un concurso mercantil voluntario. Este procedimiento se lleva a cabo cuando una empresa enfrenta problemas de liquidez. Esto no implica necesariamente la quiebra, sino un mecanismo legal para reestructurar las deudas y obligaciones empresariales.
En un comunicado, la empresa indica que, tras diversos retos financieros, como el desembolso de más de 3,800 millones de pesos por las licencias en 2018, hasta la pandemia de Covid-19 y el proceso para reorganizar compromisos financieros, la Asamblea General Extraordinaria de Accionistas optó por someterse a un concurso mercantil voluntario.
Para comprender lo que implica, Serafín Milo, profesor titular de derecho concursal en la Universidad La Salle, explica que el objetivo de un concurso mercantil es proteger a personas físicas o morales y sus acreedores para que lleguen a un acuerdo de pago, “conforme a lo que convenga a sus intereses y el comerciante pueda reestructurarse”.
Sin embargo, también existe la posibilidad de hacerlo voluntariamente y la diferencia radica en que la propia empresa se da cuenta de su situación financiera y decide pedir ayuda legal antes de cerrar; en cambio, cuando no es voluntario, los acreedores son quienes ejercen la solicitud a la empresa.
Por medio del blog de la Escuela Libre de Derecho, el especialista menciona que el proceso consta de dos etapas: la primera es la conciliación, etapa que busca la reestructura del concursado (quien se declara en concurso mercantil), mediante un acuerdo con los acreedores se ponen de acuerdo para la forma de pago de los créditos y deudas.
Durante esta etapa, el comerciante mantiene la administración del negocio, aunque se suspenden ciertos pagos y vencen algunos contratos, dependiendo del caso. Esto permite negociar con los acreedores y buscar la viabilidad de la empresa.
En este sentido, la etapa tiene una duración máxima de un año, en el que el primer plazo es de 185 días, con la posibilidad de solicitar dos prórrogas de 90 días cada una, pero en caso de que no se llegue a un convenio, procede la siguiente etapa.
Si no se alcanza un convenio en la etapa de conciliación, se declara la quiebra, lo que implica la venta de activos para cubrir adeudos.
Serafín Milo menciona que un síndico llevará la administración de la empresa y se encargará de terminar con las deudas en un reparto concursal. Es decir, se venden los activos como máquinas, bienes inmuebles e inventarios.
Cuando las empresas entran al concurso mercantil, no necesariamente entran al proceso de quiebra, ya que puede ser una estrategia para detener la generación de intereses, reestructurar pasivos y saldar deudas
Además, durante el periodo de conciliación, la empresa podrá negociar con sus acreedores para evitar conflictos y prevenir la quiebra.

