El martes Trump marcó otro récord, y esta vez los datos no dan lugar a especulaciones: pronunció el discurso sobre el estado de la Unión más largo jamás registrado en Estados Unidos.
En su presentación, proclamó que se está viviendo “la Edad de Oro” de Estados Unidos. Si se toma en su sentido literal, la validez de esta retórica ha sido y puede ser criticada, especialmente por los demócratas, muchos de los cuales boicotearon el evento. Sin embargo, si se toma al pie de la letra, es posible que el Trump tenga razón, ya que la política exterior de MAGA ha dado lugar a una supernova dorada.
El impacto en el orden económico mundial es evidente. La avalancha de inversores que recurren al oro como “refugio seguro” en tiempos de incertidumbre geoeconómica pone de manifiesto la falta de confianza en Estados Unidos como consecuencia del proteccionismo (entre otras políticas desestabilizadoras, como su avance sobre Groenlandia), y hoy no es diferente. Como bien lo expresó The Economist: “Las malas noticias son buenas noticias para el precio del oro. Hoy en día, las buenas noticias también son buenas noticias”.
Por primera vez en la historia, el precio del oro superó los US$5000 por onza el 26 de enero de este año (tres días después subió a más de US$5500), un fenómeno que se atribuye en gran medida a la incertidumbre provocada por la retórica proteccionista de America First.
“Los precios del oro siguen respaldados por la elevada incertidumbre geopolítica y económica. Los bancos centrales siguen siendo grandes compradores, ya que diversifican sus reservas de divisas y reducen su dependencia del dólar estadounidense”, declaró Ryan McIntyre, presidente de Sprott Inc, a Reuters.
El alejamiento de Trump del multilateralismo ha tenido un impacto interesante en la economía argentina, ya que ha compensado la disminución de las exportaciones de oro con drásticas subidas de precios hacia finales de 2025. Según Guido D’Angelo, analista de la Bolsa de Comercio de Rosario, “la elevada incertidumbre global impulsó fuertemente el precio del oro como activo de refugio, lo que fortaleció el valor del principal mineral exportado por la Argentina”.
Esto no se trata de un fenómeno necesariamente positivo, ya que deja a Argentina vulnerable a los precios mundiales de las materias primas. “Esto nos hace aún más dependientes de los vaivenes de la volatilidad financiera global”, planteó el economista Haroldo Montagu, jefe de la consultora Vectorial.
Más allá del impacto sobre el oro, algunos expertos sostienen que el enfoque comercial bilateral de la administración Trump también ha beneficiado a la economía argentina. Como subraya Lee Peterson, comentarista político estadounidense y doctor en relaciones internacionales, si continúa alineándose con Trump, podría beneficiarse económicamente de sus similitudes ideológicas, una idea que puede demostrarse con el reciente acuerdo comercial entre la Argentina y Estados Unidos.
Después de todo, The Economist argumentó que la Argentina fue uno de los países que consiguió los mejores acuerdos comerciales bilaterales con Trump.
Trump se alegrará de saber que su época dorada va a continuar durante todo el año. El miércoles, JP Morgan declaró que, debido a la continua demanda de los bancos centrales que desean diversificar sus activos, prevén que el precio del oro alcance los US$6300 a finales de 2026. Y en lo que respecta al Cono Sur, el declive del multilateralismo puede que no sea beneficioso para Estados Unidos ni para la economía mundial, pero sin duda puede resultar útil para la Casa Rosada.


