Después de varias semanas de bajas, tanto el dólar oficial como los financieros rebotaron por segunda rueda consecutiva. El cambio de tendencia se dio luego de que las cotizaciones tocaran valores nominales que no se veían desde octubre del año pasado, a lo que se le sumó la fuerte baja que tuvieron las tasas de interés y el habitual cierre de posiciones de fin de mes.
Ante ese escenario, el dólar oficial minorista subió $10 y cerró la jornada en las pizarras del Banco Nación a $1425 para la venta (+0,7%). El valor varía de un banco a otro, lo que explicó que el precio promedio del mercado se ubicara en $1429,58, según el relevamiento diario que realiza el Banco Central (BCRA).
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La tendencia fue similar en el segmento mayorista, cotización que cerró en $1408,74. Se trató de una suba de $11,49 frente al cierre anterior (+0,82%), luego de que este lunes tocara piso en $1371, valores que no se veían hace cuatro meses. A modo de comparación, el techo de la banda de flotación se ubicó en $1605,40, lo que implicó una distancia de 13,9%.
“Una posibilidad que podría explicar el incremento del volumen y el precio puede ser el pago de deuda de la provincia de Buenos Aires la semana próxima y que eso haya sumado presión alcista", señalaron desde la consultora Outlier. Si bien agregaron que ese factor pudo impactar, también agregaron que el tipo de cambio suele rebotar en la zona actual, con una demanda privada “que siempre reaparece de la mano de algún factor de turno”.
Los tipos de cambio financieros también cotizaron al alza. El dólar MEP avanzó $11,72 y terminó la rueda en las pantallas del mercado de capitales a $1437,58 (+0,8%). En tanto, el contado con liquidación (CCL) cotizó a $1480,68, unos $14,92 más que el cierre anterior (+1%).
“Este movimiento cambiario se produce en un contexto de fuerte compresión en el costo del dinero, donde las tasas de interés a un día sufrieron un desplome por segunda rueda consecutiva, y la caución a un día llegó a tener una tasa del 10%. Es una reacción directa a la decisión del Ministerio de Economía de no licitar instrumentos a tasa fija, lo que el mercado interpretó como una señal de mayor liquidez de pesos en el corto plazo”, dijo Ignacio Morales, chief investment officer de Wise Capital.
Ante un clima de aversión al riesgo a nivel global, los bonos soberanos en dólares operaron mayoritariamente en terreno negativo. Los títulos Bonares mostraron caídas del 0,90% (AL41D) y bajaron hasta 2,39% en el caso de los Globales (GD46D).
Gracias a la fuerte demanda, el Gobierno colocó el bono en dólares a una tasa de 5,89%
Como consecuencia, el riesgo país subió nueve unidades y cerró en 554 puntos básicos (+1,65%), de acuerdo con las pantallas de Rava Bursátil. El BCRA marca una racha de compra de reservas que viene ininterrumpida desde el 5 de enero y suma US$2682 millones en lo que va del año, una dinámica que le había permitido al índice que elabora el JP Morgan comprimir hasta los 484 puntos a finales de enero. Sin embargo, ante un clima internacional más volátil, desde entonces tendió al alza.
La Bolsa porteña, por su parte, retrocedió 1,6% y cotizó en 2.754.819 unidades (US$1857 al ajustar por el dólar CCL). El panel principal, conformado por las compañías con mayor volumen de operaciones, las bajas más notorias del día se observaron en el sector financiero: Banco Macro (-6,1%), Banco Supervielle (-3,5%) y BBVA (-2,7%).
El rojo también apareció entre las acciones argentinas que cotizan en Wall Street (ADR), en línea con la tendencia bajista que presentaron los principales los índices accionarios estadounidenses. Los papeles de Banco Macro retrocedieron 8,4%, seguidos por Banco Supervielle (-5,3%) y Edenor (-3,5%).
“Para que el Merval vuelva a niveles cercanos a los US$2000, no alcanza solamente con drivers locales. El equity argentino tiene una beta alta (volátiles ) respecto al Nasdaq y al S&P 500, por lo que la debilidad reciente de las tecnológicas en Estados Unidos impacta localmente y suele amplificarse. También juegan factores idiosincráticos como los resultados del cuarto trimestre, la dinámica de reservas y la consolidación del programa macro. Es una combinación de contexto global y fundamentos locales”, explicó Emilio Botto, jefe de estrategia de Mills Capital.

