En toda gran ciudad como Buenos Aires, la distancia no se mide en cuadras sino en minutos. Por eso, cada nueva obra de transporte —un subte, un corredor eléctrico, un trambús— redefine el mapa urbano y revaloriza los barrios que quedan más cerca de todo. Es el “efecto cercanía”, un fenómeno que ya se vio con el Metrobus, con la línea H de subte y con la renovación de estaciones ferroviarias, y que ahora vuelve a activarse con los proyectos que la Ciudad tiene en marcha.
En los próximos años, dos iniciativas concentrarán la mayor transformación: la construcción de la lF de subte y la incorporación de colectivos eléctricos y un trambús. Ambas obras prometen cambiar la conectividad de varios barrios porteños y, con ella, su dinámica inmobiliaria, comercial y residencial.
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La obra más ambiciosa, sin duda, es la Línea F de subte, que unirá Barracas con Palermo a lo largo de casi 10 kilómetros y 12 estaciones. Según informó el Gobierno porteño, será “la obra de transporte más importante de los próximos años” y permitirá combinar con todas las líneas existentes. El trazado atravesará barrios que hoy dependen del colectivo o de combinaciones largas, como Barracas, Constitución, San Cristóbal, Monserrat, San Nicolás, Recoleta y Palermo.
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El segundo gran cambio llegará con la puesta en marcha de la primera línea de colectivos eléctricos de la Ciudad, que unirá Plaza San Martín con Parque Lezama. Según el Gobierno porteño, el objetivo es revitalizar la conectividad del Casco Histórico, una zona que perdió líneas de colectivo cuando muchos recorridos se trasladaron al Metrobus. En este caso, los barrios beneficiados serán Retiro, Microcentro, San Nicolás, Monserrat, San Telmo y La Boca, si se concreta la extensión evaluada.
El mismo plan de movilidad incorpora un trambús eléctrico, un vehículo de mayor capacidad que conectará Ciudad Universitaria con Retiro. Serán 20 unidades que facilitarán la transferencia con trenes, subtes y Metrobus, según adelantó el Gobierno porteño. Los barrios que sentirán el impacto directo son Belgrano, Núñez, Palermo y Retiro
Si se combinan los tres proyectos, surge un mapa claro de zonas con potencial de crecimiento por mejora de conectividad:
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Cada obra de transporte redefine la Ciudad. Lo hizo el Metrobus, lo hizo la Línea H y lo hará la Línea F. El “efecto cercanía” es una transformación cotidiana con gran impacto inmobiliario, pues barrios que hoy parecen lejos, mañana estarán a minutos.

