Con algunas excepciones, Estados Unidos aplicará un arancel global de 15% a las importaciones de todos los países a partir del primer minuto de este martes 24 de febrero.
El arancel se aplicará bajo la autoridad legal de la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974 y remplazará los gravámenes impuestos el año pasado al amparo de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA), que fueron anulados este viernes por la Suprema Corte de Justicia de ese país.
Esta normativa faculta al Ejecutivo estadounidense a imponer aranceles de hasta el 15% por un periodo de 150 días con el fin de corregir desequilibrios persistentes en la balanza de pagos. Hasta la fecha nunca había sido utilizada.
Este viernes, Trump anunció la medida, aunque originalmente constaba de una tasa de 10%, que fue corregida el sábado a 15 por ciento.
A través de su red social Truth Social, el mandatario dijo que su decisión de aumentar la tasa arancelaria fue el resultado de una revisión “exhaustiva, detallada y completa del ridículo, mal escrito y extraordinariamente antiamericano” fallo de la Corte Suprema.
El mismo sábado, Trump declaró que tras los 150 días de duración legal de los aranceles bajo la sección 122, dichos gravámenes serán reemplazados por una autoridad arancelaria más duradera: la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974.
Esta disposición permitirá gravámenes más permanentes, pero requiere investigaciones de meses de duración antes de que se puedan imponer las tarifas.
Horas antes, el viernes, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, dijo que su oficina iniciará varias investigaciones nuevas que incluirán a la mayoría de los principales socios comerciales y áreas como la fijación de precios de productos farmacéuticos.
La anulación de los aranceles bajo la ley IEEPA genera incertidumbre sobre la validez de una serie de acuerdos comerciales bilaterales alcanzados por la administración Trump durante 2025.
Entre estos figuran los acuerdos alcanzados con el Reino Unido, la Unión Europea, Japón y Corea del Sur, en los que se pactaron tasas arancelarias, por lo general, de 15 por ciento.
De acuerdo con medios estadounidenses como The Wall Street Journal, la decisión de la Corte Suprema eliminó una herramienta diplomática clave que el presidente utilizó para presionar a otras naciones y remodelar las relaciones comerciales de Estados Unidos.
Sin embargo, Greer dijo que la administración confiaba en que todos los acuerdos comerciales negociados por el presidente Donald Trump se mantendrán.
La aplicación de los nuevos aranceles bajo la Sección 122 contempla varias excepciones, como la prevista para los productos provenientes de Canadá y México que cumplan con las reglas del T-MEC.
Asimismo, se incluyen productos cubiertos por un acuerdo separado con naciones de Centroamérica. Otros asteriscos están sobre algunas categorías de productos esenciales del sector agrícola, ciertos productos farmacéuticos, minerales críticos y productos relacionados con la defensa nacional.
Además, la Casa Blanca aclaró que este nuevo cargo del 15% no se sumará a los aranceles ya existentes bajo la Sección 232 (seguridad nacional). Esto significa que sectores como el del acero, el aluminio y los automóviles, que ya están sujetos a gravámenes de entre el 25% y el 50%, no recibirán el recargo adicional del 15 por ciento.
Finalmente, la decisión de la Suprema Corte deja en el limbo los posibles rembolsos de los montos recaudados por concepto de los aranceles bajo la IEEPA, que ascienden a más de 130,000 millones de dólares. La Casa Blanca ha sugerido que el litigio por los reembolsos podría extenderse por “cinco años”.
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