Federico Barón: de sus inicios en Chiquititas a la relación con su hermana y cómo lo cambió la paternidadFederico Barón: de sus inicios en Chiquititas a la relación con su hermana y cómo lo cambió la paternidad

Federico Barón: de sus inicios en Chiquititas a la relación con su hermana y cómo lo cambió la paternidad

2026/02/18 17:00
Lectura de 7 min

Empezó a trabajar con apenas 9 años en Agrandadytos porque acompañó a su hermana a una entrevista, un productor lo vio y lo convocó. Al poco tiempo se sumó a Chiquititas, programa del que era fan. Desde entonces Federico Barón no paró de trabajar en distintas ficciones de televisión pero, sobre todo, en teatro.

Hoy es uno de los protagonistas de Los 39 escalones, comedia basada en la película de Alfred Hitchcock que puede verse de jueves a domingos en el Multiescena. En diálogo con LA NACION, Federico habla de su relación con su hermana Jimena Barón, y detalla qué se consultan cada vez que están juntos. Además, repasa sus trabajos y se moviliza con los recuerdos de sus años la famosa tira infantil de Cris Morena. Papá de Matilda, de 4 años, también cuenta cuánto lo cambió la paternidad.

-Sos el único actor de Los 39 escalones que no había hecho la obra en otras oportunidades, ¿cómo te llegó la convocatoria?

-Siempre tuve ganas de hacer esta obra que es un clásico. La había visto también hace muchos años y quería estar ahí. Es hermosa porque hago diez personajes y es muy vertiginosa, de muchos cambios de ropa. De mucha actividad. En el 2013 trabajé con Fabián Gianola en Los Grimaldi, y el verano pasado nos vimos en Mar del Plata y me dijo que me iba a tener en cuenta para un proyecto, porque además es el director. Y acá estoy. Además, soy muy fan además de Hitchcock, y esta obra es bastante fiel a la película.

-Es un thriller, pero en general se te relaciona más con la comedia. Como actor, ¿tenés tus preferencias?

-A mí me gusta hacer todo tipo de géneros. Es verdad que hice más comedia, pero arranqué haciendo Chiquititas y tenía bastante de drama (risas). Empecé a los 9 años haciendo participaciones en Agrandadytos. Me acuerdo que acompañé a mi hermana Jimena a una nota en La biblia y el calefón, con Jorge Guinzburg, y ahí me vio un productor y me habló de Agrandadytos. Y a partir de ahí me llamaron para sumarme a Chiquititas, en 1999 y estuve un par de años, hasta el final. El programa que era un exitazo total. Después siempre hice comedia, pero no me casé con ningún género. Hice también comedia musical, estuve en el Teatro San Martín cantando y bailando, hice una obra de Shakespeare en el CCK, interpreté a Daniel Scioli en la serie Coppola. Estuve en proyectos infantiles, hice stand up. Me gusta hacer un montón de distintas cosas.

-¿Qué recuerdos tenés de Chiquititas, que cumplió 30 años y todavía la gente sigue hablando del ciclo?

-Tengo los mejores recuerdos. Fue un sueño haber estado ahí porque yo era fanático del programa. Empezó en el ‘95 y duró hasta el 2001 y yo me sumé en el ‘99, estuve hasta el final. Hice muchos Gran Rex… Iba con mi abuela al teatro y, de pronto, al año siguiente yo estaba sobre el escenario siendo un chufo más. Fue como estar en Disney. Hasta el día de hoy me escriben desde Israel, Brasil y de muchas partes del mundo. Hoy muchos chicos ven el programa por YouTube y me encanta porque el día de mañana voy a poder verlo con mi hija. Lo recuerdo con mucho cariño. Fue una gran experiencia y la pasé muy bien me divertía muchísimo

-¿Siempre te ganaste la vida como actor?

-Sí, casi siempre. Pero también trabajé en una oficina, en locales de ropa, en una fábrica de un amigo mío que vendía lámparas de LED. Pero duré dos días nada más porque enseguida me convocaron para hacer Esa mujer, con Andrea Del Boca, en Canal 7. En general, hice más teatro que televisión. Ahora estoy haciendo voces para una serie animada que se va a ver en Flow, La llama que llama. Me gusta el doblaje, es muy divertido. En el 2012 quise dar un paso al costado porque no tenía trabajo y tuve muchas dudas sobre mi continuidad en el medio. Pero me llamaron para hacer la obra Bien de familia, en un teatro muy under, y volví a entusiasmarme porque ahí me vio Atilio Veronelli, que estaba escribiendo los guiones para Los Grimaldi, y al poco tiempo me llamó, me presentó a Nazarena Vélez y me sumé al elenco con el que hicimos giras y temporadas y después el programa de televisión.

-¿Pero por qué pensaste en abandonar al actor? ¿Tenías un plan B?

-No, no tenía nada. Pero había poco trabajo y yo estaba un poco desganado. Todo eso cambió rápidamente con Los Grimaldi. Cuando era chiquito yo no pensaba laburar de esto, pero de alguna manera, la profesión siempre me busca.

-¿Te metiste sin querer, después de ver trabajar a tu hermana?

-Ella empezó un año antes que yo, en 1998 con la película El faro. Y al poco tiempo se me dio a mí. De todas maneras, ya sabía más o menos de qué se trataba esto porque mi papá también trabajaba en el medio: era director de arte. Trabajaba en Polka y muchas veces lo acompañábamos a las grabaciones. Me acuerdo que estaba haciendo Poliladron en ese momento, como director de arte, y me fascinaba ir a los estudios de grabación. También hacía videoclips, y veíamos toda la producción. Mi hermana menor, Isabel, también es actriz y bailarina. Ahora en una comedia musical que se llama Alberdi.

-¿Y cómo es el vínculo con tus hermanas?

-Me encanta que nos dediquemos todos a lo mismo. Aparte nos ayudamos. A mi hermana Isabel le conseguí un casting para la serie En el Barro, e hizo un personaje en la primera temporada. Yo no la vi porque aparece dándole la teta a un bebé y me daba cosa (risas). Tanto con Jimena como con Isabel compartimos mucho, nos aconsejamos. Yo, sobre todo, tengo muchos consejos de mi hermana Jimena, que la tiene muy clara. Especialmente con los contratos; siempre le consulto.

-¿Tenés otros proyectos?

-Estoy trabajando en un unipersonal. Pero recién arrancando a armarlo. Estoy a full con el teatro y además mi hija Matilda, de cuatro años, me lleva mucho tiempo. Y aparte, estoy abocado al trading… Estoy estudiando mucho cómo es este tema de comprar activos.

-¿Te interesa de forma personal o también como un trabajo?

-Personal… Todo el año pasado estuve estudiando el tema y empecé hace dos o tres meses a operar. Me apasiona. Es un viaje de ida muy interesante. Y bueno, hay que estudiar mucho.

-¿Y cómo te llevás con la paternidad? ¿Cómo es Matilda?

-Es hermosa. Me cambió la vida. La amo. Me divierto mucho. Es muy graciosa, me imita, me hace reír muchísimo. Cuando estoy con ella la disfruto un montón, vamos a la plaza, estamos en la pileta, jugamos. Pasa la mitad del tiempo conmigo y la mitad con la mamá. Nos arreglamos bien. Te cambia la cabeza, te hace mucho más paciente, mucho más generoso, menos egoísta porque pensás a partir de la otra persona. Yo ya no soy lo más importante del mundo… Hay otra persona que es más importante.

-¿Estás en pareja?

-No, estoy soltero.

-La separación de la madre de tu hija (Nara Zubieta) fue escandalosa, ¿cómo es el vínculo hoy?

-Bueno. Siempre fue bueno. Se dijeron cosas que no eran ciertas. Una pena… Siempre nos llevamos bárbaro y podemos compartir con nuestra hija.

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