Una profunda conmoción se apoderó esta mañana de la localidad bonaerense de San Martín, luego del asesinato de Walter Gastón Escalante. De acuerdo a lo denunciado por uno de sus hermanos, Franco, en diálogo con LA NACION, murió de un disparo mientras le preparaba la comida a sus hijos en la cocina de su casa. “Los responsables tienen que caer”, afirmó.
El episodio ocurrió a las 3 de hoy en la intersección de Chacabuco y Naón, en el barrio de Billinghurst, a pocas cuadras del Club Hípico General San Martín. La víctima tenía 44 años, ocho hermanos y cuatro hijos, dos de los cuales se encontraban en el domicilio al momento del hecho, pero que afortunadamente resultaron ilesos.
Según lo relatado por Franco, a su hermano lo asesinaron integrantes de una banda que transitaban en moto y que en realidad buscaban atacar a una persona que presuntamente comenzó a vender droga en la esquina de la casa familiar.
“Pasaron en una moto buscando a esta persona. Es más, fueron a su casa y le rompieron todo. Lo estaban persiguiendo a él y después pasaron por la calle disparando. La verdad, mi hermano ni siquiera tendría que haber sido rozado por una bala, porque nuestra casa está en diagonal a donde estaban disparando, pero un impacto pegó en la ventana, que es de vidrio y lo alcanzó a la altura de los pulmones, mientras le cocinaba a sus hijos”, relató.
El hombre fue trasladado por otro de los hermanos al Hospital Interzonal General de Agudos “Eva Perón” (exCastex), situado a solo cinco minutos de distancia en auto desde la escena. A pesar de los esfuerzos de los médicos, a las tres horas de haber ingresado falleció. “Ya tenía problemas en los pulmones y estaba débil. Cuando llegó los doctores dijeron que si lo operaban era riesgoso y que si no lo intervenían también, porque no tenía fuerza en los pulmones”, manifestó Franco.
“Fue un solo proyectil. Hubo varios en la cuadra, no sé a dónde fueron, pero uno ingresó por la ventana y le dio directamente a mi hermano. Fue de rebote, porque los disparos ocurrieron en la esquina, tuvieron que salir en diagonal para que le haya llegado a él”, agregó.
La casa en la cual se encontraba Escalante junto a dos de sus hijos le pertenece a su madre - que al momento de los hechos estaba de viaje de regreso a Buenos Aires - y es en la cual transitó su infancia, junto a sus hermanos. Se había mudado de nuevo allí hace unos años con el objetivo de recuperarse de una tuberculosis que le afectó los pulmones.
Según Franco, la zona siempre fue conflictiva: “Yo me fui de chico por la droga que había de por medio. Al lado de mi casa, a la vuelta, en la esquina. Es tierra de nadie y yo no quería soportar esa situación. Ahora me toca hacer lo que se pueda. Voy a reclamar justicia por Walter. Los responsables tienen que caer”.
Por otro lado, describió a su hermano como una persona “familiera” y muy trabajadora: “Todos los días estaba con los hijos. Era un buen padre, los iba a buscar a la escuela, los llevaba a la plaza, volvía, les hacía de comer. Solo no estaba con ellos mientras trabajaba”.
Además, contó que tenía “un millón de amigos”, que siempre estaban cerca de él y que se realizaban encuentros en su casa, a pesar de ser una zona difícil por la droga que circulaba en los alrededores. “En un momento él puso luces en la cuadra, quería que toda la delincuencia se borre de allí. Tenía intenciones de cambiar el lugar. La mayoría ve lo malo y mira para otro lado, pero él no, él no era de esos”, aseguró.
En el caso interviene la Comisaría 5ª de San Martín. La denuncia se realizó, pero de momento no se difundió un parte oficial ni información sobre los sospechosos del asesinato.


