Karina Milei, en los festejos por la ley laboral, con Adorni, Bullrich, Santilli y Lule MenemKarina Milei, en los festejos por la ley laboral, con Adorni, Bullrich, Santilli y Lule Menem

Arde la interna libertaria en medio de los festejos por la ley laboral

2026/02/15 07:25
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En su pico de poder, Javier Milei consolida un dispositivo de gobierno dividido en dos grupos en apariencia irreconciliables y que apenas disimulan su rivalidad en ocasiones de vida o muerte.

Karina Milei fracasó por el momento en el plan de concentrar el control de la administración y despojar al asesor Santiago Caputo de las áreas sensibles que domina en la burocracia estatal. Una guerra fría late por detrás del festejo desatado esta semana a partir de los triunfos en el Congreso con la reforma laboral y la baja de la edad de imputabilidad.

El éxito parlamentario requirió una tregua. La acción conjunta de karinistas y caputistas terminó de destrabar la nueva legislación del trabajo. Fue una rosca fatigosa, a mil bandas, en la que se cruzaron gobernadores, lobbistas empresariales y los jerarcas de la CGT, que salvaron in extremis la caja sindical a cambio de atenuar la resistencia callejera. El proyecto definitivo llegó a las bancas de los senadores seis minutos antes de la votación en general. Un ejercicio literal de la doctrina “primero se vota después se lee”.

“La interna está peor que nunca”, sintetiza un funcionario que trata de no pisar campos minados. Legisladores que integran uno y otro sector corroboran que el nuevo orden libertario se parece bastante al precedente. Los bandos antagónicos conviven con la guardia en alto.

La semana había empezado con una muestra de esas tensiones. Karina Milei intervino de manera enfática para convencer a su hermano de no asistir a la gala que se celebraría el martes en Mar-a-Lago, el club de Donald Trump en Palm Beach. El viaje había sido tejido por la diplomacia paralela que gestiona Santiago Caputo con su aliado Leonardo Scatturice, el exespía que crece como empresario símbolo de la era libertaria. Una canal que Karina quisiera obturar.

Javier Milei mandó un mensaje a la convención organizada en Mar-a-Lago a la que decidió ausentarse a último momento

La cancelación se justificó en que Trump había invitado a Milei el próximo jueves a una cumbre del Consejo por la Paz en Washington. Curioso: para Milei los viajes a Estados Unidos nunca son suficientes. Es cierto que también se juzgó inconveniente que el Presidente estuviera fuera del país durante la sesión por la reforma laboral y con la amenaza de protestas violentas. A la gala concurrió el legislador Agustín Romo, íntimo de Caputo, que aprovechó para estrechar lazos con el trumpismo. En Buenos Aires, los tuiteros del asesor estrella se esmeraban en despreciar –al borde del racismo- al cantante puertorriqueño Bad Bunny por el show latino en el Superbowl que el domingo pasado irritó a Trump. No hay que dejar batalla sin dar.

El lunes la grieta interna tocó otra cima. Fue cuando salieron los procesamientos por sobreprecios y sobornos en la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis) contra el exdirector Diego Spagnuolo y otras 18 personas. El juez Sebastián Casanello dejó por escrito un bombón envenenado: un de audio en el que uno de los ahora procesados, Pablo Atchabahian, le cuenta a otro, Miguel Calvete, que Spagnuolo había hablado con un tal “Caputito”. Y que debían impedir que el entonces jefe de la Andis cometiera “una torpeza”.

Diego Spagnuolo, una bomba de tiempo para el mileísmo

Hay que recordar que Spagnuolo fue grabado mientras decía que existía un esquema de corrupción con las compras de medicamentos para Discapacidad y que lo manejaba Lule Menem, mano derecha de Karina Milei. A la hermana del Presidente la señalaba como destinataria “del 3%” de las supuestas coimas.

El mensaje incluido en el procesamiento judicial parece sugerir que Caputo sabía lo que andaba contando Spagnuolo bastante antes de que se difundieran los audios del escándalo. Atchabahian dice en el audio citado que le iban a avisar a “Rioja” de la situación. ¿Estará hablando de un Menem, el apellido más famoso de esa provincia?

La ira en el campamento karinista era inocultable. Como si aquel párrafo en el escrito de Casanello fuera la prueba de una vieja sospecha de los primos Menem y la Gran Hermana: que Caputo –que tiene en sus manos la Secretaría de Inteligencia- tuvo algo que ver con la difusión de las grabaciones clandestinas de Spagnuolo. Ya sea porque los grabó él, ayudó a difundirlos o, de mínima, no hizo nada para prevenir la crisis de credibilidad más severa que enfrentó este gobierno. En el entorno del asesor siempre lo negaron tajantemente.

El bolillero de Comodoro Py determinó que la causa de Spagnuolo pase ahora a manos del juez Ariel Lijo, fallido candidato de los libertarios para la Corte Suprema. Caputo había sido su promotor para aquella aventura. ¿Mantendrá alguna influencia sobre él? Es curioso que se lo pregunten en despachos relevantes del Gobierno, como si dudaran de la independencia de criterio de un hombre al que quisieron encumbrar en la cúspide del Poder Judicial.

Ministerio en disputa

Cualquier sombra de corrupción inquieta a una administración que prometió combatir a una “casta” que condena a la Argentina a la decadencia. Después de la crisis de Andis y el antecedente incómodo de $LIBRA, Karina Milei se mostró activa para cortar a tiempo potenciales alborotos. Pasó a fines de enero con la salida del secretario de Transporte, Luis Pierrini, en medio de sospechas incipientes de desmanejos con los subsidios. Puso a alguien que le responde, Fernando Herrmann.

En los últimos días borró a Demian Reidel, presidente de la empresa estatal Nucleoeléctrica, apuntado desde que salieron a la luz contratos con sobreprecios en las centrales atómicas. Le costó: Reidel es íntimo de Milei. Hacen juntos una tesis que el Presidente describió así hace 8 meses: “Estamos reescribiendo gran parte de la teoría económica. Si nos termina de salir bien, probablemente nos den el Nobel”. Estocolmo puede esperar.

Los movimientos de la causa Andis reavivaron en los karinistas el ansia de limitar a Caputo. Ahora hay otro botín a la vista: la definición del próximo ministro de Justicia. Mariano Cúneo Libarona ya se quiso ir en diciembre y Karina Milei le pidió quedarse un tiempo más para bloquear lo que iba a ser el ascenso casi seguro del número dos, Sebastián Amerio, alfil caputista. El ministro ha dicho en reuniones reservadas que renunciará cuando se apruebe la ley de baja de la edad de imputabilidad; o sea, en cuestión de días.

La cotización de ese puesto va en alza. El Gobierno juntó en la reforma laboral 42 votos en el Senado. Un hito. Con seis más podría hasta designar un miembro de la Corte. Además, hay cerca de 160 vacantes de jueces nacionales por llenar. Por primera vez se puede plantear una operación de esa magnitud -por compleja que aún suene- sin negociar con el kirchnerismo duro.

El ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, y el viceministro, Sebastián Amerio

Cerca de Karina dicen que Amerio no será ministro. Pero ella ha perdido otras guerras recientes, como cuando salió Sergio Neiffert de la SIDE y Caputo pudo elegir al reemplazante. En sus meses de aparente debilidad, el asesor se quedó con el control absoluto de la Agencia de Recaudación (ARCA) y sumó gente en los ministerios de Defensa y Seguridad.

Milei preferiría postergar la definición y que subsista Cúneo en funciones. Ya no habla del “triángulo de hierro” y después de las elecciones de octubre le dio más poder a su hermana, que se quedó con la Jefatura de Gabinete al designar allí a su leal Manuel Adorni. Pero nunca quiso desterrar a Caputo.

“Santiago es quien mejor interpreta cómo pienso”, suele decir Milei, según retrata una fuente que ocupó cargos de relevancia en el Gobierno. “Con Karina tiene una dependencia emocional absoluta, pero Santiago logró con él una conexión intelectual que por momentos parece equivalente”.

Caputo lo alimenta con conceptos para la batalla cultural, una estrategia que Milei considera definitoria de su liderazgo. Es quien inspiró la Oficina de Respuesta Oficial, la cuenta de X que persigue el desprestigio del periodismo profesional al rebatir notas o comentarios mediáticos. La experiencia apenas alienta el consumo irónico: más del 70% de los comentarios a los 18 posteos publicados son burlas o críticas por la inconsistencia de las desmentidas. El asesor hace gala también de pragmatismo y habilidad para moverse en las sombras. Él fue quien terminó de atar el pacto con la cúpula sindical, a la que ya había asistido hace un año cuando un grupo de diputados radicales y del Pro pretendía prohibir la reelección indefinida en los gremios.

Candidatos en la vidriera

Karina Milei y los Menem se proponen evitar cualquier intromisión de su rival interno en la estructura político-electoral de La Libertad Avanza (LLA). Esta misma semana, mientras el Congreso aprobaba reformas, empezaron a trazar la estrategia para ganar la provincia de Buenos Aires en 2027. Intentan impulsar cambios legales (eliminar las PASO, promover la boleta única a nivel gobernador) y garantizar una red territorial fuerte en todos los municipios.

El ministro del Interior, Diego Santilli, sueña con ser el candidato y no se despega de Karina. En la Casa Rosada se menciona que Guillermo Francos, el exjefe de Gabinete, también se ilusiona con esa postulación. Menos opciones le otorgan a Guillermo Montenegro, a quien el karinismo anotó en la libretita negra porque lo acusa de haberse acercado demasiado a las Fuerzas del Cielo, la agrupación de jóvenes caputistas, en la reciente visita que hizo Milei a Mar del Plata. En esa oportunidad hubo un acto estelar en el que fue insultado el delegado bonaerense de Karina, Sebastián Pareja.

A la secretaria general de la Presidencia le fastidian los jugadores solitarios. Dejó saber que no autoriza candidaturas anticipadas. Desde su cercanía sugieren que no le cayó bien la actitud de Patricia Bullrich después de la media sanción de la reforma laboral. La senadora y exministra publicó un spot celebratorio con música de Madonna y cámaras que la seguían a la distancia en las horas previas y durante al debate. Parecía atribuirse de manera excluyente el éxito libertario. “Hizo una de más”, sintetizó un legislador que habla casi a diario con Karina.

Bullrich vive en campaña. Es una constante en su carrera, en la que solo cambia la escudería en la que corre. En el horizonte aparece la opción de pelear la Jefatura de Gobierno de la Ciudad. Pero hay una sortija mayor en juego: la candidatura a vicepresidente, que seguro no será otra vez para Victoria Villarruel. Ilusiones lejanas por ahora, aunque a Karina le atribuyen tener in pectore para ese lugar a Adorni.

Villarruel y la mirada fría de Karina Milei

Las maquinaciones presuponen un futuro despejado para LLA. La oposición mira el 2027 como si fuera el siglo que viene. Los restos del Pro y la UCR no encuentran aún discursos para diferenciarse del Gobierno. Para los gobernadores el largo plazo consiste en blindar los fondos para pagar los sueldos del próximo mes. Un peronismo desprovisto de liderazgo se regodea en su ingravidez.

Los diputados libertarios festejan la media sanción a la ley de reforma penal juvenil que baja la edad de imputabilidad

Milei enfrenta la trampa del poder que aparenta ser ilimitado. A falta de un enemigo real, las contradicciones se arbitran adentro.

Los triunfos legislativos lo fortalecen, pero también exponen incógnitas válidas. El estancamiento económico acompañado por subas de los precios mayores a las esperadas empieza a horadar, como en un goteo, la popularidad presidencial. Pasó en diciembre y en enero, en estudios como el Índice de Confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Di Tella y sondeos de consultoras de primera línea.

Las alianzas legislativas expresadas la última semana son fruto de un toma y daca eficiente, pero carecen de una amalgama firme. Milei ya lo vivió en sus primeros años. Lo fácil que era sacar leyes cuando la economía crecía y al final el Congreso se convirtió en Vietnam cuando tuvo su primer bajón en las encuestas.

Su gobierno no deja de estar en minoría. El ministro de Economía, Luis Caputo, cuenta las monedas para pagar deuda y cumplir con los compromisos de gasto. Por eso no ofreció resistencia a la eliminación del capítulo fiscal de la reforma laboral, que proponía bajar impuestos para las empresas. Trump ayuda, pero tiene que sortear este año unas elecciones endiabladas en noviembre cuyo resultado puede impactar en la Argentina.

La ilusión hegemónica demanda que no florezca el descontento social. Es el verdadero desafío urgente de Milei, más allá de la fiebre reformista. El experimento libertario está poblado de fanáticos que provienen de otros credos, atraídos por el calor popular. Son un poco como los therian: uno los ve tan convencidos, con su hocico y su cola de perro, pero cuesta no sospechar que en el fondo están actuando.

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