El Día Mundial del Cine se celebra cada segundo sábado de febrero. En 2026, la fecha corresponde al 14 de febrero, jornada dedicada a reconocer la relevancia cultural, artística y comunicativa del séptimo arte a nivel global.
Aunque no se trata de una conmemoración oficial proclamada por la ONU, se ha consolidado internacionalmente como un día simbólico para homenajear al cine y su influencia en la sociedad.
La fecha está vinculada al nacimiento del cine como espectáculo público. El 28 de diciembre de 1895, los Hermanos Lumière realizaron en París la primera proyección pública pagada de películas, evento considerado el inicio formal de la industria cinematográfica.
La conmemoración moderna tomó impulso en 2020 gracias a una iniciativa de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, que promovió la celebración entre el público y la comunidad cinematográfica para fortalecer el vínculo entre espectadores y creadores.
Más que una fecha simbólica, la jornada busca destacar el papel del cine como una de las formas de comunicación más influyentes desde finales del siglo XIX. Se reconoce especialmente:
El cine ha documentado acontecimientos históricos, reflejado transformaciones sociales y creado íconos culturales que trascienden generaciones. Además, integra múltiples disciplinas, literatura, música, actuación, fotografía y tecnología, razón por la cual se le denomina el séptimo arte.
La industria cinematográfica atraviesa una etapa de cambio impulsada por la digitalización y los nuevos hábitos de consumo. Plataformas como Netflix, Disney+ y HBO Max han modificado el modelo tradicional de exhibición con estrenos híbridos y contenido bajo demanda.
Al mismo tiempo, las salas de cine han apostado por experiencias más inmersivas, pantallas de gran formato, tecnología 3D y mayor comodidad, para atraer espectadores frente a la competencia del entretenimiento doméstico.
La evolución tecnológica, incluyendo efectos visuales avanzados y herramientas de inteligencia artificial, también ha transformado los procesos de producción, reduciendo costos y ampliando posibilidades creativas.
Aunque la manera de consumir películas ha cambiado, especialistas coinciden en que el cine no desaparece, sino que se reinventa. Su capacidad para emocionar, contar historias universales y conectar culturas sigue intacta más de un siglo después de su nacimiento.

