WASHINGTON.- En medio del clima de creciente resistencia social a las redadas antimigratorias de las fuerzas federales tras las muertes de dos civiles en Minneapolis, los jefes de las agencias responsables de implementar la dura estrategia de deportaciones del presidente Donald Trump hicieron este martes una fuerte defensa de los operativos en una extensa y acalorada audiencia ante el Congreso, en la que enfrentaron las acusaciones de congresistas demócratas.
El director interino del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés), Todd Lyons; el director de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), Rodney Scott, y el director del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (Uscis), Joseph Edlow, testificaron ante el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, en una sesión de tres horas que por momentos fue de alto voltaje.
Los legisladores demócratas presionaron particularmente a Lyons y a Scott sobre las detenciones de ciudadanos norteamericanos, las muertes de Renée Good y Alex Pretti a manos de agentes federales en Minneapolis, el mes pasado, y la violencia en las redadas de los agentes migratorios.
En su intervención inicial, Lyons afirmó que su agencia estaba “cumpliendo con el mandato” de deportaciones masivas de Trump, y advirtió que los agentes corrían el riesgo de ser agredidos por manifestantes.
“A pesar de estos peligros, nuestros agentes continúan ejecutando su misión con una determinación inquebrantable. Y esto es solo el comienzo”, declaró. “El ICE mantiene su compromiso con el principio fundamental de que quienes ingresan ilegalmente a nuestro país deben rendir cuentas”, agregó.
Por momentos, Lyons se negó a responder preguntas, al alegar investigaciones en curso, y se quejó de las comparaciones que legisladores demócratas hicieron entre el ICE y la Gestapo, en referencia a policía secreta de la Alemania nazi, que realizaba arrestos sin supervisión legal.
“En su declaración inicial, usted dijo que referirse al ICE como la ‘Gestapo’ o ‘policía secreta’ fomenta las amenazas contra sus agentes. El problema es que lo ha entendido al revés. La gente simplemente está haciendo observaciones válidas sobre sus tácticas, que son antinorteamericanas y abiertamente fascistas“, le espetó a Lyons el congresista demócrata Dan Goldman (Nueva York), que fue fiscal durante diez años. “Así que tengo una simple sugerencia: si no quiere que lo llamen régimen fascista o policía secreta, deje de actuar como tal”, añadió.
“Permítanme enviar un mensaje a cualquiera que crea que puede intimidarnos: fracasarán”, advirtió el director interino del ICE, agencia que quedó en el ojo del huracán tras la muerte de Good, una norteamericana de 37 años que fue baleada por un oficial de esa agencia el 7 de enero pasado.
El testimonio de los tres funcionarios -está previsto que más adelante haya una nueva sesión- se produjo en un momento de caída de la aprobación de los norteamericanos a la estrategia migratoria de Trump, que había sido una de sus principales promesas en la campaña electoral de 2024.
Si bien los agentes de CBP estuvieron al mando de algunos de los operativos más controvertidos de la campaña de deportación, incluido el uso de la fuerza contra manifestantes -como en la muerte de Pretti, un enfermero norteamericano-, gran parte del escrutinio en el Congreso se centró en ICE. Según una reciente encuesta de PBS News/NPR/Marist Institute, seis de cada diez estadounidenses desaprueban el trabajo de esa agencia.
En la audiencia de supervisión, el presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, el republicano Andrew Garbarino (Nueva York), también cuestionó a Lyons sobre si los agentes están capacitados para distinguir entre actividades de protesta legales y conductas que interfieren con la aplicación de la ley.
El director interino del ICE respondió que los agentes que participaron en operaciones federales en Minnesota recibieron capacitación sobre límites constitucionales, control de multitudes y uso de la fuerza. Gracias a una monumental inyección de fondos en el nuevo presupuesto, el ICE lanzó el año pasado una masiva campaña de contrataciones para ampliar el despliegue de sus fuerzas a nivel nacional.
Garbarino también hizo un tiro por elevación -sin mencionarla- a la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, muy cuestionada en las últimas semanas, al criticar a los funcionarios de su agencia por sacar conclusiones precipitadas “sobre las fuerzas del orden o sus compatriotas” sin que se completara una investigación imparcial de las muertes de Good y Pretti.
“Los funcionarios y los líderes electos no deben apresurarse a emitir juicios. La confianza pública y la seguridad pública van de la mano”, dijo Garbarino.
El miembro demócrata de mayor rango del comité, Bennie Thompson (Mississippi), calificó la audiencia como el “inicio de un ajuste de cuentas” y apuntó contra Noem. El congresista afirmó que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) ha impedido que los legisladores visiten los centros de detención. “Todos los estadounidenses deberían estar indignados”, declaró.
Los demócratas plantearon en reiteradas oportunidades que los agentes migratorios deberían dejar de usar máscaras en los operativos. El representante Tim Kennedy (Nueva York) le preguntó directamente a Lyons si se comprometería a obligarlos a quitárselas y a usar “uniformes estándar con placas identificables”.
“No”, respondió Lyons, a secas. Kennedy calificó como “triste” la respuesta. “Quienes se enorgullecen de su trabajo no ocultan su identidad”, amplió el congresista demócrata.
Los republicanos que participaron de la audiencia, en tanto, volvieron a centrarse en las políticas de la era de Joe Biden que, según sus acusaciones, permitieron la entrada miles de migrantes al país. Además, destacaron que la administración Trump cerró la frontera sur con México y que su estrategia está poniendo fin a la “anarquía” en el sistema migratorio.

