Estados Unidos emitió nuevas directrices el lunes para embarcaciones comerciales que transitan por el Estrecho de Ormuz, una vía de navegación clave para el suministro de petróleo de Oriente Medio, mientras las tensiones continúan entre Washington y Teherán sobre el programa nuclear de Irán.
Irán ha amenazado en el pasado con cerrar el estrecho, una porción del cual se encuentra dentro de sus aguas territoriales, y en ocasiones ha incautado buques comerciales y petroleros que se desplazan por la zona alegando contrabando.
La Administración Marítima del Departamento de Transporte de EE. UU. aconsejó a las embarcaciones comerciales con bandera estadounidense mantenerse lo más lejos posible de las aguas territoriales de Irán y rechazar verbalmente el permiso a las fuerzas iraníes para abordar si se lo solicitan, según las directrices.
"Se recomienda que las embarcaciones comerciales con bandera estadounidense que transiten por estas aguas permanezcan lo más lejos posible del mar territorial de Irán sin comprometer la seguridad de la navegación", según las directrices publicadas en su sitio web.
También indicó que las tripulaciones no deben resistirse por la fuerza a las fuerzas iraníes si abordan.
"Si las fuerzas iraníes abordan una embarcación comercial con bandera estadounidense, la tripulación no debe resistirse por la fuerza al grupo de abordaje", señaló.
El principal diplomático de Irán dijo el viernes que las conversaciones nucleares con EE. UU. mediadas por Omán tuvieron un buen comienzo y están previstas para continuar, en comentarios que podrían ayudar a aliviar la preocupación de que el fracaso en alcanzar un acuerdo pudiera acercar a Oriente Medio a la guerra.
Mientras ambas partes han indicado disposición para reactivar la diplomacia sobre la larga disputa nuclear de Teherán con Occidente, Washington ha dicho que también quiere que las conversaciones cubran los misiles balísticos de Irán, el apoyo a grupos armados en la región y los derechos humanos.
El presidente Donald Trump aumentó la presión sobre Irán el viernes con una orden ejecutiva que impone un arancel del 25 por ciento a las importaciones de cualquier país que "directa o indirectamente" compre bienes de Irán, cumpliendo con una amenaza que hizo el mes pasado.


