WASHINGTON.- El nombre de la dirigente demócrata Chastity Verret Martinez, del estado sureño de Luisiana, está lejos de acaparar los flashes nacionales en Estados Unidos. Sin embargo, su reciente éxito en una elección especial local por un amplio margen ante su oponente republicano, en un distrito que Donald Trump había ganado por 13 puntos en 2024, volvió a encender las alarmas en su partido ante la sucesión de derrotas de cara a los cruciales comicios de medio término del 3 de noviembre.
El sábado pasado, Martinez ganó las elecciones especiales para el Distrito 60 de la Cámara de Representantes de Luisiana, al derrotar al candidato republicano Brad Daigle por una diferencia de casi 25 puntos (62,4%-37,6%), un giro notable en el desempeño del Partido Republicano en ese distrito, en momentos en que el promedio de encuestas muestra un alto nivel de desaprobación a la gestión de Trump (55%) y crecen las resistencias a la dura estrategia migratoria de la Casa Blanca.
Los votantes del distrito 60 de la Cámara de Representantes de Luisiana han apoyado históricamente a los demócratas a nivel estatal y local, pero se habían inclinado hacia los republicanos en las elecciones federales en los últimos años. En 2024, Trump había ganado allí con el 56% de los votos frente al 43% de su oponente demócrata, la exvicepresidenta Kamala Harris.
“A pesar de que su oponente gastó tres veces más en la campaña, ella ganó. Esto es lo que sucede cuando los demócratas de base se movilizan y se organizan“, señaló en un posteo la representación demócrata en Luisiana.
Mientras el alto costo de vida y la asequibilidad se convirtieron en uno de los ejes de las campañas en estados y municipios, y de la agenda local de Trump, Martinez -una activista comunitaria de larga trayectoria- centró su plataforma en seguros médicos y atención más accesibles, la transparencia gubernamental, el apoyo a la educación pública y la defensa de las familias trabajadoras.
El éxito de Martinez se produjo solo una semana después de que otra victoria demócrata en una elección especial en Texas, un estado tradicionalmente republicano, provocara una ola de advertencias de partidarios de Trump en el Capitolio sobre la necesidad de perfeccionar su mensaje y aumentar la participación electoral de cara al 3 de noviembre.
El 31 de enero, el demócrata Taylor Rehmet se impuso en las elecciones especiales al Senado estatal del distrito 9 de Texas, y arrebató un escaño que había estado en manos del Partido Republicano durante más de 40 años. Si bien Trump ganó en ese distrito de Texas por 17 puntos en las elecciones presidenciales de 2024, Rehmet triunfó por 14 puntos de diferencia frente al candidato Leigh Wambsganss (57%-43%).
“El problema es más grave de lo que creen. Porque la gente trabajadora se quedó atrás y necesitamos empezar a encontrar maneras creativas de reducir los costos y ayudar a la gente en esta economía”, dijo Rehmet tras su éxito.
El diario The New York Times remarcó que “con su sorprendente y fácil victoria” Rehmet se unió a las “filas de las figuras políticas de clase trabajadora que empezaron a cautivar al Partido Demócrata”.
“Obviamente fue una noche difícil, y esto subraya la necesidad de una alta participación republicana en noviembre”, evaluó el senador republicano Ted Cruz (Texas). “Creo que todos nos estamos tomando en serio las elecciones de mitad de mandato”, añadió.
Desde que Trump volvió al poder, el 20 de enero del año pasado, los demócratas la arrebataron ocho distritos que anteriormente estaban en manos del Partido Republicano en elecciones especiales.
“Esto debería ser una advertencia, y creo que tenemos que reaccionar”, señaló, por su parte, el congresista republicano Don Bacon (Nebraska).
Las recientes victorias de Rehmet y de Martinez llevaron a algunos legisladores y estrategas republicanos a revisar posturas del partido, mientras lidian con los bajos índices de aprobación de Trump y las tendencias históricas para las elecciones de medio término, que tradicionalmente son desfavorables para el oficialismo.
“Perder una elección en zonas tradicionalmente republicanas es motivo de preocupación”, alertó el senador Steve Daines (Montana), expresidente del Comité Senatorial Nacional Republicano (2023-2025).
Ross Hunt, encuestador republicano y director de Hunt Research, en Dallas, concluyó que Wambsganss perdió a manos de Rehmet principalmente porque no convenció a los independientes ni aseguró el apoyo de los votantes de la base republicana. “Esa es la mayor señal de alerta para los candidatos republicanos en las elecciones que vienen”, dijo a CBS.
Los éxitos demócratas en Luisiana y Texas fueron dos de los últimos eslabones de la sucesión de derrotas republicanas en distintas elecciones en todo el país durante 2025.
El 9 de diciembre pasado, en una contienda electoral local que los demócratas buscaron darle una proyección nacional de cara a los comicios de medio término, la candidata Eileen Higgins logró una aplastante victoria para la alcaldía de Miami ante el republicano Emilio González -respaldado por Trump- y le devolvió a su partido el control de la ciudad del sur de Florida tras 28 años.
Higgins -que además se convirtió en la primera mujer en gobernar la ciudad- obtuvo el 59% de los votos en la segunda vuelta de las elecciones a la alcaldía, frente al 41% de González. Higgins también quebró un largo dominio -desde 1996- de alcaldes de origen hispano en Miami.
Para los demócratas, su triunfo resultó otro sólido desempeño en una elección durante el primer año del segundo mandato de Trump, cuyo Partido Republicano ya había sufrido otros reveses el 4 de noviembre, en los estados de Virginia y Nueva Jersey y en la ciudad de Nueva York, con el éxito del demócrata socialista Zohran Mamdani, el primer alcalde musulmán de “La gran manzana”.
En aquella noche del “triple golpe” demócrata a Trump, los demócratas lograron recuperar el estado de Virginia, que por primera vez tiene a una gobernadora mujer. Abigail Spanberger se impuso por 16 puntos (58%-42%) sobre Winsome Earle-Sears, del Partido Republicano, que hasta ese momento gobernaba el estado en la costa este. Fue el mayor margen de victoria para un candidato demócrata a gobernador allí desde 1961.
También en Virginia -estado vecino a Washington y sede del Pentágono-, el republicano Jason Miyares perdió su candidatura a un segundo mandato para fiscal general del estado ante el demócrata Jay Jones.
Otro éxito contundente de los demócratas fue en Nueva Jersey. La congresista Mikie Sherrill le ganó por más de 14 puntos al republicano Jack Ciattarelli en la elección para suceder al gobernador demócrata Phil Murphy.
Ese martes de noviembre también hubo elecciones de distinta índole en otros estados. En California, los votantes aprobaron la llamada Proposición 50, una medida que modificó temporalmente los mapas electorales del estado para que los demócratas tengan la oportunidad de ganar varios escaños en las elecciones de mitad de mandato.
Había sido impulsada por el gobernador demócrata Gavin Newsom -convertido en uno de los opositores a Trump de mayor perfil a nivel nacional- y respondió a la nueva redistribución de distritos electorales de Texas, aprobada por los republicanos en agosto, como parte de los esfuerzos del presidente por mantener el control de la Cámara de Representantes.
En tanto, en Pensilvania, un estado pendular clave a nivel nacional, el control de la Corte Suprema local se había puesto en juego aquel 4 de noviembre y los demócratas se anotaron otro triunfo. Los votantes definieron mantener a tres magistrados de la mayoría demócrata de 5-2 en el alto tribunal, bloqueando los esfuerzos republicanos por cambiar el equilibrio de poder antes de las próximas elecciones.
Más atrás, el 13 de mayo, el demócrata John Ewing Jr. ganó con amplitud -casi 14 de puntos de diferencia- las elecciones a la alcaldía de Omaha, la ciudad más poblada del estado de Nebraska, una victoria que puso fin a un largo período de liderazgo republicano en una ciudad políticamente dividida.
Cada cuatro años, Omaha elige a su alcalde justo después del inicio de un mandato presidencial, lo que atrae más atención nacional a la contienda de lo habitual para una ciudad de su tamaño (tiene cerca de medio millón de habitantes).
La serie de elecciones que acaparan la atención continuará en las próximas semanas. El 3 de marzo, los votantes republicanos y demócratas de Texas y de Carolina del Norte elegirán en primarias al candidato que desean que represente a sus partidos en las boletas de las elecciones de mitad de mandato. Y en los siguientes meses habrá más contiendas en varios estados hasta desembocar en las elecciones de medio término que podrían redefinir la segunda parte del actual mandato de Trump.



Hace unos meses fui al mercado y compré dos kilos de papas que estaban en promoción. Hice sopa, papas en la freidora y hasta puré, pero mis por