El caso de Agostina Páez, la argentina acusada de realizar gestos racistas contra empleados de un bar en Río de Janeiro, sigue generando repercusión tanto en Brasil como en la Argentina. Mientras la joven permanece con tobillera electrónica, crece la incertidumbre sobre si podrá volver al país o deberá enfrentar el proceso en territorio brasileño.
En una entrevista con LN+, la abogada brasileña Carla Junqueira analizó la situación legal y advirtió que se trata de un delito considerado grave por la legislación local.
Carla Junqueira hablo sobre la situacion de Agostina Paez, quien paermanece con tobillera electronica en BrasilJunqueira explicó que desde hace tres años, la ley en Brasil modificó su marco legal y endureció las penas: “Desde 2023 hay una legislación que equipara la injuria racial; gestos, insultos y burla al crimen de racismo”.
Según detalló, al estar equiparado al delito de racismo, ya no se trata de una contravención menor:
La abogada sostuvo que el episodio se convirtió en un tema sensible dentro de la sociedad brasileña: “Yo veo un clamor social en Brasil para que se cumpla la legislación con este caso como se hace con los brasileños”.
Incluso señaló que hay cuestionamientos internos porque existen cientos de brasileños detenidos por delitos similares: “Tenemos 300 brasileños presos por el mismo delito”.
En ese contexto, según dijo, el caso de Páez se volvió altamente mediatizado y aceleró decisiones judiciales.
Junqueira explicó que la fiscalía pidió prisión preventiva por considerar que hubo intentos de interferir en la causa. “Sus amigas fueron a hablar con algunos mozos y empleados del bar. Esto fue considerado entorpecimiento procesal”, afirmó.
Esa situación llevó al juez a dictar la preventiva, aunque luego fue revocada porque, de acuerdo a la letrada, el Estado de Río no puede garantizar su integridad física en la cárcel.
“Dejarla en aislamiento sería una desproporcionalidad para una preventiva, sería un adelanto de pena”, contrastó.
Según Junqueira, la defensa intenta sostener que se trató de una reacción ante una provocación, pero la fiscalía tiene otra lectura: “La primera tesis de la defensa es que fue un acto de defensa y no de racismo, provocación o burla”.
Sin embargo, indicó que las cámaras aportaron elementos previos al gesto viralizado: “Se nota en las cámaras del bar que ella había manifestado reiteradas veces ‘mono y negro de mierda’, cronológicamente anteriores al gesto”.
La abogada remarcó que, aunque existieran provocaciones, eso no justificaría legalmente el delito: “Puede denunciarlo, pero es otro carril y no sirve como justificación”.
Sobre la pregunta central, Junqueira aclaró que existe una alternativa legal, aunque no está garantizada. “Jurídicamente existe la posibilidad de que, por cooperación jurídica internacional entre Ministerio de Justicia y la Fiscalía Federal de Argentina, se haga la transferencia del proceso y lo responda desde Argentina. Sería con el monitoreo necesario, presentaciones periódicas y tobillera”, precisó.
“Entiendo que está pedido y el juez va a analizar. Por ahora, no hay confirmación de que pueda regresar en el corto plazo”, remató.
Junqueira rechazó la idea de que se trate de un castigo por ser extranjera. “No es porque es extranjera o argentina. El brasileño racista tendría el mismo repudio social”.
Y advirtió que en Brasil el racismo es un tema extremadamente sensible, con fuerte presión para que la ley se cumpla sin excepciones. De esta forma, la abogada coincidió con la mirada del cónsul argentino en Río de Janeiro, Jorge Perren, quien afirmó días atrás que “no le consta que haya existido animosidad en su detención”.


