El olor a uva que se produce luego de destapar un Delaware Punch transporta a muchos a la década de los 70 y 80, cuando estaba de moda comer Sugus, Sabritas originales —que Luis Miguel anunciaba en comerciales— y beber Chaparritas.
Se trata de uno de esos sabores que marcó a una generación, que afirma que el Delaware Punch que se encuentra hoy en las tiendas no es igual al de la bebida azucarada que se vendía décadas atrás.
Y aunque el refresco es tan popular como el Yoli de limón por su fuerte sabor a uva, lo cierto es que las personas de la ‘old school’ tienen razón, ya que a lo largo de su historia la bebida cambió de embotelladora, lo que marcó una diferencia.
El Museo del Objeto explica que la bebida fue inventada por los estadounidenses Thomas E. Lyons y su socio J. C. Rice, quienes se dedicaban a producir bebidas sin alcohol en Texas. Fue así que, entre sus experimentos, decidieron mezclar dos uvas diferentes.
Como si se tratara de dos enólogos expertos, Thomas y Rice encontraron que combinar las uvas Delaware y Concord con un poco de endulzantes daba como resultado una bebida deliciosa, descubrimiento que llegó en 1913.
En la búsqueda de un nombre para su creación, optaron por utilizar la denominación de una de las uvas usadas en la receta (Delaware) y combinarla con la palabra ‘Punch’, que significa ponche.
Con la fórmula y el nombre listos, J. C. Rice se encargó de comercializar la bebida. Un artículo de Metropolitan News Company explica que, de forma inicial, se vendía en forma de jarabe.
La receta de la bebida era: “una parte de jarabe por tres partes de agua”. El invento de los estadounidenses rápidamente se popularizó y para 1923 las ventas ya ascendían a millones, según Metropolitan News Company.
La fama de Delaware Punch llegó hasta México. El Museo del Objeto explica que la bebida comenzó a comercializarse en nuestro país gracias a una pequeña embotelladora ubicada en el Estado de México.
Esta llevaba por nombre Embotelladora Toluca, la cual para ese momento ya distribuía algunas bebidas azucaradas; sin embargo, la inclusión de Delaware Punch en su catálogo los llevó a la fama en el municipio.
El museo añade que, al llegar a México, se añadió un tipo de endulzante diferente al que utilizaba la receta original de Thomas E. Lyons y J. C. Rice, lo que le dio un toque especial que muchos de quienes bebieron Delaware Punch recuerdan.
“Otros afirman que era gracias al agua del valle, que hacía que el sabor fuera mucho mejor”, añade el Museo del Objeto, el cual indica que en Toluca la bebida se volvió muy popular en los puestos de tacos.
“Se cuenta que, en Toluca, donde todo inició, los taqueros se peleaban por tener Delaware Punch, ya que la mayoría de los comensales lo preferían para disfrutarlo junto con sus tacos”, agrega.
Delaware Punch se vendía muy bien, pero únicamente en Toluca, por lo que con el paso de los años Coca-Cola tomó el mando y comenzó una producción mayor de la bebida; sin embargo, el museo afirma que “no lograron igualar el sabor de la embotelladora toluqueña”.
El refresco Delaware Punch alcanzó la fama en México entre las décadas de los 70 y 80; sin embargo, en Estados Unidos tuvo un efecto contrario, de acuerdo con Metropolitan News Company.
Para 2006, la bebida solo se comercializaba en el sur de Texas y Luisiana, lo que llevó a que algunas personas intentaran replicar la receta original e incluso se llegara a importar la bebida desde México, añade el portal. Actualmente, es difícil de encontrar.
En México, la bebida se sigue comercializando a través de Coca-Cola e incluso se lanzaron diferentes presentaciones, que van desde latas de 355 mililitros hasta botellas de tres litros, para quienes son fieles amantes del sabor a uva Delaware.


