Al jubilarse, las personas entran en un momento de la vida donde el verano puede significar tranquilidad, búsqueda de vistas increíbles y descanso. Es por eso que buscan destinos que reúnan estas características para planificar viajes sin pausa pero sin prisa.
En la Argentina, existe un rincón en las Sierras de Córdoba que se destaca como la elección predilecta para unas vacaciones inolvidables: Villa General Belgrano. Este pueblo combina belleza natural, cultura europea y una atmósfera serena, ideal para quienes buscan desconectar durante los meses más cálidos.
Fundada en 1932 por inmigrantes alemanes, esta localidad mantiene un estilo alpino único en el país. Sus calles adoquinadas y arquitectura de madera parecen sacadas de una postal europea, creando un entorno seguro y pintoresco para paseos relajados.
Aunque es famosa por sus festivales, durante el verano el pueblo se transforma en un refugio de paz. La gastronomía centroeuropea —con sus famosas tortas y cervezas artesanales— complementa una experiencia pensada para el disfrute pausado y la contemplación.
Las actividades en las Sierras Chicas están diseñadas para explorarse al ritmo de cada viajero, sin prisas ni multitudes agobiantes:
Planificar el traslado es clave para garantizar un viaje placentero desde el primer momento. A continuación, las mejores opciones.
El trayecto es de aproximadamente 700 km (unas 8 a 9 horas). La ruta más segura es:
Empresas como Flecha Bus, Vía Bariloche y Chevallier ofrecen servicios desde Retiro. Es una opción excelente para quienes prefieren descansar durante el trayecto, que dura entre 9 y 11 horas.
Se puede volar desde Aeroparque o Ezeiza hacia la ciudad de Córdoba (el vuelo dura una hora y media aproximadamente). Desde el aeropuerto, se puede contratar un transfer o alquilar un auto para el tramo final de 80 km, que se recorre en apenas una hora y media.

