Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, comparecieron ante un tribunal de Nueva York dos días después de su captura en Venezuela. El líder del régimen chavista se declaró inocente de los cargos por narcotráfico y fue increpado por algunas de las personas presentes en la audiencia, en uno de los momentos más tensos de la jornada.
Maduro y Flores comparecieron ante el juez federal Alvin Hellerstein en la Gran Manzana. Durante la audiencia, Maduro detalló, con ayuda de un traductor, que fue capturado en su casa ubicada en Caracas, Venezuela.
Al empezar a hablar con rapidez, el juez lo interrumpió al decirle que “ya habría tiempo y lugar para profundizar en todo esto”, según consignó The New York Times. Posterior a ello, se declaró inocente de los cargos que se le imputan y aseguró que todavía es el presidente de Venezuela.
“Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente”, dijo el líder del régimen chavista. “Sigo siendo presidente de mi país”, agregó.
Cuando Maduro se levantó para salir de la sala, un hombre en la audiencia le dijo en español que "pagará por sus crímenes", según informó The New York Times. Allí, el chavista respondió que ganaría su libertad y que era un “prisionero de guerra”.
De acuerdo con la analista legal Laura Coates, el político venezolano se mostró “asertivo” y “seguro” durante su primera audiencia. En ese aspecto, habló con “bastante seguridad” y tomó “amplias notas”.
"Maduro era asertivo. Tenía confianza en sí mismo. Su voz era fuerte y cada palabra que decía era muy intencional. Quería describir lo que percibe como una mayor indignidad por haber sido sacado de su hogar y capturado, describiéndose a sí mismo como un prisionero de guerra", declaró en diálogo con CNN.
En el caso de Cilia Flores, se mostró “balanceándose y agachando la cabeza” en ocasiones. Tenía una venda en la frente y lo que parecían ser hematomas cerca del ojo derecho, por lo que su defensa comunicó que su cliente sufrió “lesiones importantes durante su secuestro” que podrían incluir una fractura o hematomas severos en las costillas.
En paralelo, el régimen chavista publicó este 5 de enero el decreto del Estado de Conmoción Externa que otorga amplios poderes a la presidencia. Algunos de ellos incluyen la potestad de las Fuerzas Armadas de capturar a “cualquier persona involucrada en la promoción o apoyo” del ataque de Estados Unidos contra el país sudamericano.
El documento fue firmado el sábado 3 de enero por Maduro, quien fue capturado esa mañana por fuerzas militares estadounidenses y actualmente se encuentra preso en Nueva York.
“Las policías nacionales, estatales y municipales deberán emprender de inmediato la búsqueda y captura en todo el territorio nacional de cualquier persona involucrada en la promoción o apoyo al ataque armado de los Estados Unidos de América contra el territorio de la República Bolivariana de Venezuela con miras a su procesamiento”, señala el texto.


