Un nuevo estudio científico sugiere que proteger a bebés contra el virus respiratorio sincitial (VSR) no solo previene cuadros respiratorios graves durante los primeros meses de vida, sino que también podría reducir la probabilidad de desarrollar asma en la infancia.
La investigación fue realizada por el Instituto Flamenco de Biotecnología (VIB) y la Universidad de Gante en Bélgica, en colaboración con instituciones de Dinamarca, y publicada el 28 de noviembre en Science Immunology.
El equipo analizó datos del registro sanitario nacional de Dinamarca y los combinó con estudios experimentales. Los científicos identificaron que bebés que enfrentan una infección grave por VSR en los primeros meses de vida tienen mayor probabilidad de desarrollar respuestas inmunitarias exageradas frente a alérgenos ambientales, como los ácaros del polvo.
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Esta asociación se vuelve aún más relevante cuando existe historial familiar de alergias o asma, lo que significa que el virus y la predisposición genética actúan en conjunto para elevar el riesgo de asma infantil.
En Europa, entre el 5% y el 15% de los niños viven con esta enfermedad respiratoria crónica, lo que representa una carga médica y social significativa.
Los investigadores también demostraron que prevenir la infección por VSR en modelos de laboratorio evitó estas alteraciones inmunológicas y, por lo tanto, el desarrollo posterior de asma.
Esto abre la posibilidad de que la inmunización temprana tenga beneficios más duraderos de lo que se pensaba hasta ahora.
Actualmente existen dos estrategias autorizadas en distintos países para proteger a los recién nacidos:
Aunque estas intervenciones han sido calificadas como eficaces para disminuir hospitalizaciones por VSR, su adopción ha sido desigual.
El equipo científico destaca que los hallazgos pueden ayudar a impulsar decisiones informadas entre familias y profesionales.
Si la prevención del VSR confirma su impacto en la reducción de casos de asma infantil, los beneficios se extenderían a largo plazo y no solo a la temporada de infecciones respiratorias.
Los investigadores llaman a una acción coordinada entre autoridades sanitarias, pediatras y sistemas de vacunación para aprovechar una oportunidad que podría modificar el riesgo respiratorio de millones de niños.
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