El fin de año en las empresas argentinas suele estar marcado por celebraciones y balances, aunque en los últimos años el síndrome de burnout, definido por la Organización Mundial de la Salud como el resultado del estrés crónico laboral no gestionado, se ha vuelto protagonista. Este fenómeno, que combina agotamiento físico y emocional, muestra picos durante diciembre por la acumulación de compromisos profesionales y personales.
Un estudio de Trendsity señala que el 81% de los argentinos se declara víctima del overworking, mientras que el 35% de los jóvenes entre dieciocho y veinticinco años reporta cargas laborales excesivas. Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity, afirmó: “La presión por estar siempre disponibles quema a los equipos”. Mociulsky agregó que el final de año concentra múltiples fuentes de tensión, potenciadas por la incertidumbre económica.
Las empresas han comenzado a responder con iniciativas orientadas al bienestar y la flexibilidad. Ariel Dosoretz, cofundador de Briut Salud, remarcó: “Aportar a una cultura organizacional donde los equipos estén cuidados, también mejora la productividad y la atracción de talento”. Por su parte, Francisco Costa, CEO de Naaloo, expresó: “La flexibilidad no es un privilegio, sino una estrategia. El 94% de los trabajadores argentinos sufre estrés laboral crónico; adaptar horarios según necesidades personales reduce la ansiedad”.
El papel de los profesionales de recursos humanos es clave para que estas medidas se traduzcan en prácticas sostenibles. Cecilia Russo, CEO de CR Equipo + Humano, destacó la importancia de anticipar el escenario de diciembre y acompañar con políticas que ayuden a equilibrar las exigencias laborales y personales.
Entre las señales de alerta del burnout se encuentran la fatiga persistente, dificultades para dormir, irritabilidad y aumento del ausentismo. Una encuesta de Bumeran reflejó que el porcentaje de trabajadores que reportó sufrir burnout creció del 81% en 2021 al 94% en 2023, y que más de la mitad afirmó que sus compañías no implementaban medidas para combatirlo.
José Cerra, experto en cultura organizacional de Great Place To Work Argentina, propuso la realización de autodiagnósticos, programas integrales de bienestar y espacios de diálogo abierto para reducir el agotamiento y fortalecer el sentido de pertenencia.
“El descanso consciente es una decisión de liderazgo. No se trata solo de pausar, sino de elegir cómo queremos volver a empezar. Esa práctica, en diciembre, puede marcar la diferencia entre cerrar un ciclo agotados o cerrarlo fortalecidos”, reflexionó Victoria Blazevic, coach especializada en desarrollo personal y profesional.
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