El Partido Republicano busca un cambio de rumbo urgente en su política migratoria ante el temor de perder el control del Congreso en las próximas elecciones. Durante el retiro anual de legisladores en Florida, las principales autoridades admitieron que la agresiva campaña de deportaciones del presidente Donald Trump generó consecuencias en el electorado, según informó The New York Times.
Mike Johnson, líder de la Cámara de Representantes, admitió abiertamente que su partido requiere una “corrección de rumbo” para volver a ganar el apoyo de los sectores moderados.
El legislador afirmó que ciertas medidas de control fronterizo fueron vistas como “excesivas”, y esto causó que los votantes hispanos y latinos, quienes habían respaldado al oficialismo estadounidense el año anterior, se alejaran.
La inquietud principal tiene que ver con la manera en que estas estrategias marginaron a las comunidades en distritos competitivos.
El cambio de postura se produce luego de incidentes críticos en Minneapolis, donde agentes del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) dieron disparon mortales a los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti en operativos.
Estos hechos despertaron una indignación nacional que hoy condiciona el discurso republicano. De acuerdo con el medio citado, la idea es centrar la estrategia en estos ítems:
Esta transición tiene como objetivo detener la pérdida en las encuestas, donde la ventaja de los republicanos en asuntos de seguridad fronteriza, que hasta entonces había sido histórica, empezó a disminuir.
Una encuesta reciente de PBS mostró que el 65% de los votantes no aprueba las estrategias actuales del ICE.
El mismo Donald Trump demostró, incluso, que moderaba su discurso durante el acontecimiento en el Estado del Sol.
En esta ocasión, el presidente de EE.UU. eligió centrarse en cuestiones de soberanía estatal y limitaciones legislativas particulares, a diferencia de sus intervenciones previas, que se enfocaban principalmente en las expulsiones masivas.
James Blair, el asesor político de la campaña de Trump y actual funcionario de la Casa Blanca, fue uno de los que se encargó de transmitir a los congresistas la línea moderada.
Blair hizo evidente que la seguridad pública, y no la retórica nativista que distinguió los primeros momentos de su gestión, debe ser el fundamento del mensaje victorioso para noviembre.
Lisa McClain, la legisladora encargada de comunicar el bloque, trató de matizar el cambio al describirlo como un “refinamiento” del mensaje.
No obstante, para numerosos analistas políticos, esto es una estrategia de supervivencia destinada a impedir que los demócratas recuperen terreno entre las minorías y en las zonas suburbanas.
La elección de un nuevo secretario de Seguridad Nacional será el evento que señale el comienzo oficial de esta etapa.
The New York Times afirmó que la meta es mostrar una perspectiva optimista y una agenda legislativa que interese a un espectro más amplio de la sociedad estadounidense antes de las elecciones intermedias.
El reto para el partido será armonizar esta moderación con las exigencias de su base más extremista, que todavía pide medidas severas en la frontera.
