Una de las salas de Timbre 4Una de las salas de Timbre 4

“El arranque del año más duro de nuestra historia”: Timbre 4, una de las grandes usinas de la escena alternativa porteña, en su momento más crítico

2026/03/15 21:59
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“Es el arranque de año más duro de nuestra historia. Ni en la pandemia fue tan difícil sostener nuestro espacio. No escapamos a la regla general, pero creo que es importante decirlo. Que sepamos que estamos sacrificando el país que supimos construir”, comienza el duro texto del actor, director, dramaturgo y gestor Claudio Tolcachir que subió a sus redes en los últimos días para hablar de Timbre 4, la sala que fundó hace 21 años.

La situación de esta usina emblemática de la escena alternativa porteña no es un caso aislado. La disminución de público afecta también a otras salas de este sector tan endeble en su día a día como clave en una ciudad como Buenos Aires que es considerada como una de las grandes capitales teatrales del mundo. La baja en la cantidad de espectadores no solamente afecta a las salas independientes. También sucedió en Complejo Teatral de Buenos Aires (de 306.000 entradas vendidas en 2024 pasó a 270.000 el año pasado) y al circuito comercial (la reciente temporada en Mar del Plata tuvo una caída de espectadores del 15% en relación a 2024).

Los comienzos

Que una sala como Timbre 4 esté atravesando su situación más crítica en su larga vida enciende claras señales de alarma. Esta verdadera usina escénica ubicada en pleno barrio de Boedo tuvo su punto de partida una fecha precisa. El 11 de mayo de 2001 Tolcachir se mudó a un típico PH de la avenida Boedo casi México. En tiempos previos al estallido social de diciembre de 2001 festejó su cumpleaños en su nuevo hogar. Rodeado de amigos sintió que era el lugar para hacer lo que tuviera ganas. Norma Aleandro, quien lo estaba dirigiendo en una obra, fue quien le aconsejó transformar el living del PH del fondo en un teatro. “Tenés cuatro paredes y un techo, eso se llama teatro”, le dijo apelando a un tono sencillo como categórico. Esas cuatro paredes y un techo se terminaron transformando en un teatro que llamaron Timbre 4. Fue allí, en el cuarto departamento del PH al que se llegaba luego de atravesar un largo pasillo, en donde se estrenó en 2005 La omisión de la familia Coleman, montaje clave de la escena alternativa que todavía está en cartel. En 2010, la sala se expandió hacia la calle México.

Durante todos estos años la casa se transformó en escuela y la escuela en un teatro. Del PH por Boedo sumaron otro en la calle México ubicada en donde había funcionado una fábrica de sillas. En pleno barrio de Boedo, Tolcachir junto a Lautaro Perotti, Diego Faturos, Maxime Seugé y Jonathan Zak armaron una expansiva y pujante fábrica de espectadores, de actores, de dramaturgos, de directores y de gestores que se forjó de la nada, “inventando lo que no existía, generando ideas nuevas, movimiento cultural y barrial”, como expresó Tolcachir.

El director y dramaturgo expuso en duros términos una situación que afecta al entramado de las salas alternativas

“Nosotros vivimos de los espectadores y de los alumnos. Es una cadena básica que se rompió y todos estamos en peligro. ¡Vamos a seguir! A cuidar y sostener el espacio! ¡A mantener las fuentes de trabajo! ¡A seguir soñando proyectos para todos! Pero que nadie se haga el distraído. Este proyecto político que la mayoría votó está destruyendo los emprendimientos, los proyectos y el trabajo de todos. Estemos cerca. Acompañémonos. Tenemos que sobrevivirlo”, escribió en su cuenta de Instagram.

Con el correr de los días, su confesión fue sumando comentarios de gestores, directores, dramaturgos y actores. “Te entiendo, estamos atravesando lo mismo en El Extranjero”, señaló Mariano Stolkiner, el director teatral y gestor de la sala del Abasto que ocupó la dirección ejecutiva del Instituto Nacional del Teatro (INT) apenas asumió el gobierno de Javier Milei. “Es un momento de agarrarnos de las manos entre todos para que no nos vuele el viento fuerte que quiere arrasar con todo”, apuntó el director y dramaturgo Francisco Lumerman que gestiona la sala Moscú Teatro, de Villa Crespo. “No nos van a quitar esto, no lo vamos a permitir”, apuntó Inés Estévez. “Llegó el momento de reorganizarse para defender las instituciones culturales”, señaló el director Rubén Szuchmacher. Entre tantas comentarios actores, coreógrafos y dramaturgos como Julieta Díaz, Esteban Lamothe, Corina Fiorillo, Luciano Cáceres, Eleonora Wexler, Alfredo Staffolani, María Merlino, Letizia Mazur, Rafael Spregelburd y Sergio Boris manifestaron su apoyo a esta usina de creación de la escena independiente.

Tolcachir en estos momento está en Florencia, Italia, ensayando una obra con Cristina Morganti, una bailarina de ese país que fue parte de la compañía de Pina Bausch que estuvo en Buenos Aires en el marco del Festival Internacional de Buenos Aires (FIBA) de 2019. “Pero el corazón y la cabeza están en Timbre”, apunta en diálogo con LA NACION. “Nosotros arrancamos en 2001, imaginate que no nos vamos a asustar de una crisis... Claramente registramos períodos de crecimiento que tuvieron lugar en momentos de desarrollo para todos. Antes de la asunción de Mauricio Macri [como presidente] nos expandimos, abrimos salas, hicimos salas con, tal vez, la misma cantidad de alumnos que después; pero con esa misma cantidad de alumnado podíamos pagar los sueldos y podíamos mejorar el lugar. Durante la pandemia seguimos trabajando, todos mantuvieron sus puestos de trabajo. Los últimos años cambió la ecuación. El año pasado teníamos la misma cantidad de alumnos cuyo ingreso solamente nos alcanzaba para pagar los sueldos. Este año, estamos con el 50 por ciento de alumnos menos para primer año”. Para el segundo, tercero y cuarto la baja es del 20 por ciento.

La sala principal de Timbre 4 que sirve tanto como espacio de formación como de exhibición de obras teatrales

A muchos kilómetros de Boedo, comenta que la gente va a Timbre para averiguar por los cursos, hace consultas. Ante alguna posible imposibilidad económica, desde la sala siempre intentan apelar a becas para que el monto de una cuota no sea un hecho limitante. “Lo que sucede es que además de la situación económica la gente está agobiada, presionada y hacer algo para vos, para tu vocación, hasta está visto con cierto desprecio. Hay una cultura que se está imponiendo en la que estas cosas que están ligadas con una vocación, con la posibilidad de imaginarse vivir como actor, por ejemplo, están como canceladas”, analiza. La situación de Timbre 4 como usina de formación también se traslada a la boletería del teatro. Jonathan Zak, figura clave de la sala, agrega que la baja en venta de entradas también ronda el 50 por ciento.

Para una sala alternativa los subsidios estatales (sean los que entregan el INT, el gobierno nacional; o Proteatro, (la administración porteña) son importantes, pero no definen la situación. “Nunca fueron el verdadero sustento de una sala. Son muy útiles, pero los pagos están muy atrasados”, señala Tolcachir. Apenas publicó su posteo desde el INT se comunicaron con el equipo de esta usina teatral para tratar de atender la situación. Más allá de los gestiones, lo concreto es que el año pasado estuvo marcado por los demoras en los pagos de los dos organismos de fomento, situación que fue varias veces señalada por Asociación Argentina de Teatro Independiente (Artei), la entidad que nuclea a las sala alternativas porteñas.

La puerta de entrada a la sala de Boedo ubicada en un viejo PH en donde se estrenó La omisión de la familia Coleman

“Esperamos que se abra un diálogo con el INT no solamente con nosotros, sino con todas las salas para poder salir adelante -agrega Tolcachir-. Pero mi esperanza es poca, porque si hay un gobierno al que no le interesa la medicación de los niños con cáncer es muy poca la esperanza que puedo tener de que les interese la supervivencia del teatro independiente. Más todavía con el desprecio que, en general, tienen con la cultura. Todo lo que es el teatro es lo que esta gente detesta: lo grupal, lo solidario, lo profundo...”.

Más allá de la sala de Boedo

Gonzalo Pérez, presidente de Artei, suma otro dato: ya el año pasado solamente el 10 por ciento de las salas alternativas aumentaron su cantidad de espectadores en la comparativa con 2024

Para ampliar la situación, aporta su mirada Gonzalo Pérez, presidente de Artei y gestor de la sala Tole Tole, en la zona de Once. En la última asamblea se habló del posteo de Tolcachir. Ya habían hecho un relevamiento de público durante el año pasado en relación al de 2024 y el 90% de las salas respondieron que la cantidad de entradas vendidas había disminuido o empatado los registros anteriores. “Claramente tenemos un problema en común entre todas las salas alternativas -apunta en diálogo con LA NACION-. Ahora recién está comenzando la temporada, pero es muy probable se esté agudizando la situación. Para nosotros, 2025 fue aun año desastroso en el cual nos sentimos abandonados por el Instituto Nacional del Teatro, cosa que agudizó la situación. Pero hay claros signos de disminución de público, de producciones, de ensayos y clases. Todo ya venía pasando el año pasado y, tal vez, a algunos no les había llegado afectar tanto; pero está empezando a pasar ahora".

Volvamos a Boedo. En medio de esta crítica situación Timbre 4 sigue reformulándose, expandiéndose. En estos momentos tiene 17 espectáculos entre los que conviven el del dúo Los Pipis junto al biodrama Consagradas, Dalma Maradona haciendo Al final las tragedias no mejoran a nadie o los mismos integrantes de La omisión de la familia Coleman. Desde Italia, Tolcachir sumó otro dato . “Te quiero contar algo porque siento que tiene que ver con nuestro teatro independiente que no existe en ningún lado del mundo -señala-. Aún en medio de esta situación tenemos estrenos, hicimos un festival internacional en estas condiciones más solos que un gato callejero y este sábado abrimos una librería en Timbre 4″.

Foto del miércoles cuando la antigua boletería de Timbre 4 el portero de la sala amante de los libros abrirá ahí mismo una librería este sábado

Como la boletería ya no se usaba porque la gente compra sus tickets por plataformas a Matías Caravaca se le ocurrió instalar allí una librería. Hasta este momento, él era el portero de Timbre 4. “Resultó ser una persona de letras, un gran lector como músico con quien acordamos para que instale en la boletería una librería. ¿Ves? Algo de eso es el teatro independiente. Que un pibe que empezó a trabajar como portero en el teatro y que tiene ganas de hacer cosas vuelque en el mismo Timbre su deseo. En Timbre y en todos lados seguimos haciendo cosas”.

La apertura fue este sábado, a las 17, con una sesión de DJ y, con los los actores Diego Faturos y Tamara Kiper que leyeron algunos textos. Timbre, como las otras salas alternativas, no detienen su marcha.

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