Tras dos años de profundas reformas estructurales, el desafío del Gobierno en 2026 pasa por lograr un ciclo de recuperación más homogéneo y “emparejar” el escenario para los distintos sectores, con la recuperación macro impactando finalmente en la calle.
Para el consultor experto en consumo Guillermo Oliveto ya asoman claros ganadores en la economía real, aunque existe también una innegable preocupación por lo que sucede con la construcción, el comercio y la industria.
En la actualidad, la tracción de la actividad general encuentra sustento en industrias que históricamente aportan divisas y gran dinamismo. El consultor detalló la fuerza de este impulso productivo: “Hay una economía que empuja muy fuerte y que este año va a crecer, obviamente. ¿Por qué? Porque está empujada por lo que todos ya sabemos: el petróleo, el gas, la minería, el agro y el sector financiero”.
El clima de estabilización se apoya además en el firme respaldo emocional de un electorado que confía en el rumbo dictado desde la Casa Rosada. “Vos tenés una parte de la sociedad que hoy te dice ‘elijo creer’, ‘va a salir bien’ y empuja. Y el Gobierno ha hecho algo central, que es una transferencia de la gesta épica — con Milei diciendo: ‘Si sale mal, salgo mal yo’ Entonces eso le da esperanza en la gente, le da voluntad, le da convicción”, describió.
En medio de este nuevo ecosistema de negocios, el consumo interno exhibe una tendencia favorable hacia los bienes durables, consolidando a los verdaderos protagonistas de la reactivación microeconómica. Oliveto precisó el fenómeno: “Hoy tenés sectores que andan bien o que anduvieron bien: venta de autos, venta de motos, venta de electrodomésticos y transferencia de inmuebles que ya estaban construidos. Esos son los cuatro sectores ganadores del consumo en los últimos dos años”.
Sin embargo, dejó una advertencia por tres rubros que siguen rezagados y pueden traer problemas: “Mientras vos tengas los tres motores que mueven la economía de la calle, que son la construcción, el comercio y la industria cayendo o estables después de haber caído mucho tiempo, es muy difícil que tengas un crecimiento masivo y transversal en el consumo”.
Para el sector corporativo nacional e internacional, subrayó Oliveto, la hoja de ruta oficial también dejó de ser una incógnita y se transformó en un terreno de reglas claras.
Según su óptica, las recientes señales disiparon cualquier duda: “El modelo es este, es de esta manera, tiene esta configuración, quedó claro. Si a alguno no le quedaba claro, escuchando el discurso del primero de marzo en el Congreso de la Nación le quedó claro: el modelo va para acá y la sociedad lo aprueba”.
De cara a un 2026 definido estrictamente como el año de “la economía de la calle”, el tablero exigirá pragmatismo por parte de todos los actores del mercado.
Al respecto, el especialista trazó la analogía de cierre: “El modelo es, en un punto, medio darwiniano: la selección natural, la supervivencia del más apto (no es el más fuerte, no es el más rápido, es el que mejor se adapta). ¿Qué va a hacer cada uno con su compañía o con su cotidianeidad, con su vida de todos los días? Esa es la pregunta del 2026 que están tratando de responder tanto los ciudadanos como los empresarios”.


