Desde mediados de diciembre de 2022, cuando las multitudes salieron a las calles a festejar el triunfo de la Selección Argentina en el Mundial de Qatar, el genio alado del Monumento a Nicolás Avellaneda, obra encargada a la escultora Lola Mora (Dolores Mora de la Vega de Hernández) a comienzos del siglo XX, está manco. A la figura del lateral izquierdo del conjunto escultórico que embellece la Plaza Alsina, y que representa al “ángel de Avellaneda” sentado sobre libros voluminosos y con las alas desplegadas, le falta la mano izquierda.
Fuentes de la Secretaría de Cultura y Promoción de las Artes de la Municipalidad de Avellaneda, a cargo de Federico Bonaldi, confirmaron a LA NACION que están trabajando en un proyecto de reconstrucción de la pieza faltante con profesionales de “una universidad nacional”. Consultadas acerca del plazo previsto para la tarea, respondieron que aún debían resolver “cuestiones de financiamiento”. Cabe recordar que este año se juega un nuevo Mundial, que encenderá el conocido fervor futbolero.
La obra de la artista tucumana que rinde tributo al Presidente nacido en la misma provincia en 1837 (y que fue su “padrino artístico”) se inauguró en forma oficial en junio de 1913, con la asistencia del general Julio A. Roca y el doctor Victorino de la Plaza, en ese entonces los únicos ministros vivos del gabinete de Avellaneda, cuyo mandato se extendió de 1874 a 1880. También concurrieron el presidente Roque Sáenz Peña, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Eduardo Arana y el intendente Alberto Barceló.
En el frente del pedestal, que “mira” hacia la avenida Mitre, figura la leyenda “Nicolás Avellaneda”, con una tipografía art nouveau. Un cerco con plantas y arbustos delimita la pieza ortogonal de 10,5 metros, hecha con mármoles italianos, hormigón armado y granito rosado. La estatua de Avellaneda (de tres metros) está de pie, con la mano derecha sobre una tribuna, como si fuera a dar un discurso (como estadista, Avellaneda se caracterizó por su oratoria), y con un pañuelo. En la mano izquierda, sostiene un pliego.
Lo acompañan cuatro alegorías y un escudo: desde el lateral derecho, lo asiste la Oratoria, figura femenina coronada de laureles y con un papel en la mano izquierda, que domina a la Fuerza, representada por un león sedente y de rasgos antropomorfizados. En el frente, aparece La República, figura femenina con el torso desnudo y símbolos de autoridad (una vara y un escudo). En el lateral izquierdo está el ángel alado, y en la cara posterior, un escudo nacional “drapeado” (con el efecto de telas plegadas) y rodeado de palmas. Con los años, se agregaron unas placas en los laterales de la base.
El historiador y especialista en patrimonio monumental, Oscar Andrés De Masi, indica en un artículo publicado en 2024, en Avellaneda Hoy, que el monumento de Avellaneda hecho por Mora, de lenguaje academicista italianizante, se complementa con el monumento funerario de estilo clásico en el cementerio de la Recoleta (de Félix Coutan) y el que está en los bosques de Palermo, obra de José Fioravanti. Revela además que el encargo data de abril de 1908. Un comité integrado por Alberto Barceló, Félix Soriano y José Oldani eligió el proyecto de Lola Mora que competía con otros dos finalistas: Garibaldi Affani y Pedro F. Souza. Costó más de lo previsto ($ 35.000) y hubo que hacer una rifa para juntar fondos.
El Monumento a Nicolás Avellaneda había sido puesto en valor en 2018, cuando se le quitaron varias capas de pintura blanca que se le habían aplicado en gestiones anteriores. La profesora Adriana Jadrosic, conservadora y restauradora de bienes culturales en Avellaneda, donde hay decenas de monumentos en espacios públicos, estuvo a cargo de la tarea.
La Municipalidad de Avellaneda publicará este año un libro sobre las piezas monumentales de la localidad bonaerense, con un trabajo de la profesora y arquitecta María Isabel Descole, especialista en patrimonio arquitectónico que, años atrás, estuvo a cargo del área de Patrimonio Urbano del municipio.


