¿Qué escribían las mujeres cubanas en el siglo XX? ¿Cuáles fueron sus preocupaciones? ¿Qué reflejo de la realidad social y política es posible adivinar a través de sus textos? ¿Desde dónde se gestaron y qué posibilidad de publicación tuvieron frente al canon masculino de la literatura en la región? ¿Qué de todo eso es posible recuperar?
La colección Vindictas nos presenta un panorama sobre la producción literaria hecha por mujeres cubanas, habitantes de la isla y también del extranjero, durante el siglo pasado, convulso para la isla, de conversión entre regímenes económicos y políticos, a través de la publicación “Vindictas. Cuentistas cubanas” (Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial, 2025), una antología de 34 cuentos firmados por autoras como Aurelia Castillo, Herminia Gómez, Fanny Crespo, Ofelia Rodríguez Acosta, Lydia Carrera, Lourdes Casal, Rosa Ileana Boudet, Lourdes de Armas, responsables de cuentos que van desde el costumbrismo hasta el relato fantástico.
Asimismo, la publicación está acompañada por el prólogo de la recopiladora Zaida Capote Cruz, doctora en Ciencias Filológicas por la Universidad de La Habana y especialista en Estudios de la Mujer por El Colegio de México, quien le pone un título que vale la pena comentar: “Materia oscura”, el cual inicia así:
“La materia oscura, dice la ciencia, ocupa más de tres cuartas partes del universo. Permanece, aún así, en lo invisible, en el misterio. Todavía es un enigma frente a la colosal ignorancia humana. Si bien las cuentistas cubanas no ocupan tanto espacio, algo tienen de materia oscura: como conjunto son apenas visibles”.
De todo lo anterior se habló y se contrastó en el marco de la edición 47 de la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería (FIL Minería) por Lucía Melgar, investigadora y profesora de literatura y género para la UNAM, así como crítica cultural y columnista de este diario, y Aída Chacón, doctora en Estudios Latinoamericanos por la misma casa de estudios e integrante de la Asociación Mexicana de Estudios sobre el Caribe, moderadas por Karla Urbano, docente con trabajos sobre literatura centroamericana.
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Panelistas en la Feria del Libro de Minería.
“Recordemos que el fenómeno literario no se escapa de los fenómenos económicos. No es novedad que las editoriales publican lo que venden y lo que venden no es necesariamente lo mejor ni lo más nuevo, tampoco lo que está perfectamente escrito o que es novedoso incluso para su tiempo. Muchas veces la decisión obedece a fenómenos mediáticos y más en la actualidad. La conformación de esta antología nos permite dar un salto al pasado para conocer a las escritoras de su tiempo”, refirió la doctora Aída Chacón.
Y es que muchas de las autoras incluidas en la antología son conocidas por otro tipo de trabajos profesionales, pero no por su obra literaria.
Al respecto, la doctora Melgar expuso: “siempre es difícil hacer una antología y también lo es organizarla. Pero sí eché de menos algunas cosas: Siempre que se habla de literatura cubana y actual hay que preguntarse qué pasa con las escritoras que quedan fuera. El volumen no explica por qué las incluye, no sabemos si son autoras afrocubanas, que es un tema importante. Y lo digo no por hacer sociología de la literatura sino porque nos importa qué escritoras están escribiendo, dónde, cómo y por qué”.
Sin embargo, Melgar elogió que en esta antología se ofrece “un panorama maravilloso que inicia a principios del siglo XX, lo que ofrece un recorrido desde el realismo, el nihilismo, la experimentación literaria y el psicologismo. Es decir, son muchas las vetas que se incluyen en la antología, pero las fechas de publicación están incluidas hasta el final”. Lo último fue comentado por la investigadora dado que hubiera sido funcional incluir estas acotaciones acompañando cada texto como una referencia temporal, sobre el contexto en el que se desarrolló uno u otro estilo literario.
Ahora bien, señalaron ambas especialistas, el volumen aporta un engranaje inédito sobre el desarrollo de la literatura latinoamericana para cualquier interesada que, a través de estos 34 cuentos, quiera asomarse al quehacer cuentístico de Cuba durante el siglo XX, una oportunidad que no se tenía hasta la publicación de esta versión de Vindictas. Pero no sólo eso, sino que el volumen ofrece un entendimiento sobre la situación social y política de las distintas épocas en las que se publicó cada texto.
Cierto es, comentó Aída Chacón, que “la independencia de Cuba fue la última de América, a finales del siglo XIX, cuando persistía un resquicio colonialista dentro de la independencia que dio voz solamente a un cierto grupo de mujeres. Porque lo cierto es que la mayoría de las mujeres que escribían en esa época eran blancas y pertenecían a la élite de la sociedad cubana que emergió como independiente. Entonces, allí hay un criterio que nos está sesgando desde el principio”.
Y agregó Chacón que es posible concluir que el relato fantástico y de horror que hoy en día es un baluarte de la literatura latinoamericana tenga su origen en relatos como los que recoge Vindictas, muchos de ellos desde épocas donde todavía no se categorizaba este tipo de géneros.
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