Zeynep Sonmez era un nombre inimaginable para México hace un par de años. Su pronunciación y escritura no estaban en el radar de los aficionados al deporte de este lado del mundo, recordando que es originaria de Turquía.
Un golpe intempestivo cambió eso a finales de 2024, cuando fue campeona del Abierto WTA de Mérida sobre la estadounidense Ann Li (6-2, 6-1). En ese entonces, era un torneo de tenis categoría 250, la más baja del WTA Tour.
Sin embargo, tuvo mucho eco porque se convirtió en apenas la segunda tenista de Turquía en ganar un título del WTA Tour en la historia, saltó por primera vez al top 100 del ranking mundial y, algo muy importante, empezó a sonreír con más frecuencia.
“Creo que conseguí más seguidores en Instagram y entré en el top 100 después de ganar mi primer título aquí en México, así que definitivamente significa mucho”, bromea Sonmez en entrevista con El Economista desde la edición 2026 del Mérida WTA 500, donde está instalada en octavos de final.
Tenía 22 años cuando ganó ese título, que hasta ahora sigue siendo el único de su carrera de singles en el WTA Tour.
Hoy está cerca de los 24 (los cumple el 30 de abril) y de nuevo las emociones la abordan estando en Mérida. Su rival en octavos será, curiosamente, Ann Li y se dice motivada para repetir como campeona con la fuerte conexión que ha generado con los fans mexicanos.
“Todavía no he conseguido (un segundo título), pero espero lograrlo esta semana (…) Definitivamente los amo y ellos me aman. Tengo una gran conexión con la afición aquí, lo cual me hace muy feliz, porque son muy apasionados. Les encanta el tenis, por eso estoy muy contenta de estar aquí de nueva cuenta”.
Antes de ganar el Abierto de Mérida 2024, Zeynep Sonmez sólo había disputado un cuadro principal de Grand Slam, justo ese año, en Roland Garros (eliminada en primera ronda).
Después del título, acumula cinco participaciones seguidas en este nivel, que es el máximo del tenis profesional, siendo sus mejores registros las terceras rondas que alcanzó en Wimbledon 2025 y Australian Open 2026.
“Después de entrar al top 100, comencé a disputar los cuadros principales de Grand Slams, lo cual ayuda mucho en el tenis. Es bueno empezar con esos cuadros, así que, en general, creo que (el título en Mérida) ayudó con mi confianza y juego”.
Sonmez estaba en el ranking 127 cuando disputó su primer torneo en México, Mérida 2024. El título le permitió ascender al 91, haciendo su debut en el top 100 y abriéndose espacio no sólo en Grand Slams, sino en torneos WTA 1000.
En esta última categoría sólo había disputado un cuadro principal antes de ser campeona en Mérida. Ahora suma cinco participaciones.
La evolución es gradual. La constancia en los cuadros principales de Grand Slam le permitió ser la primera tenista turca en llegar a tercera ronda de esta categoría en Wimbledon 2025, mismo alcance que registró en el reciente Australian Open.
Eso, además, volvió a instalarla en el top 100, ya que había empezado 2026 fuera de (110). Llegó a ser 79 a inicios de febrero de este año, pasando el Grand Slam de Oceanía.
“Quiero mejorar mi ranking más alto”, dice Sonmez, refiriéndose al 69 que alcanzó en octubre de 2025. “No quiero dar un número exacto, pero quiero mejorar mi ranking anterior más alto y definitivamente quiero mejorar mi servicio, mi derecha y mi juego en general. Si mejoro mi juego, los resultados llegarán”.
Sin embargo, su visión no está anclada sólo a trofeos: “Aprendí que no importa lo que pase. En el tenis tienes que empezar de cero cada semana y estar listo todo el tiempo. Aprendí que tengo que seguir adelante, no importando si ganas un título o no. Cada semana es nueva y tienes que seguir adelante, seguir trabajando muy duro”.
Zeynep Sonmez describe que el título en Mérida y todas sus repercusiones también le dieron un fuerte impacto mediático en su país.
“A medida que mejoras tu ranking, empiezas a recibir más atención de los medios, de mi país, de otras personas ajenas al tenis y es algo por lo que estoy muy agradecida. Creo que también tiene un buen impacto en Turquía, lo cual me alegra mucho”, le dice a este diario con una sonrisa que, en 2024, era difícil que sostuviera.
A finales de ese mismo 2024, participó en la alfombra roja del premio a la Mujer del Año en Turquía, junto a científicas y líderes empresariales, según una nota de WTA.
Dicho artículo también narró que Sonmez, a lo largo de esa temporada, portó un prendedor en forma de sandía en varios torneos, siendo este el símbolo internacional de solidaridad con Palestina.
“La gente en Palestina está sufriendo. Veo los videos y las fotos y siento que no hay mucho que podamos hacer, pero siempre podemos dar lo mejor de nosotros, podemos ser la mejor versión de nosotros mismos. Quiero que todos sepan que estoy con ellos”, expresó al sitio oficial de WTA a finales de 2024.
Otra tenista que ha mostrado abiertamente su apoyo a Palestina es Ons Jabeur. La originaria de Túnez, desde finales de 2025, es mentora de Zeynep Sonmez.
Y más allá de esa relación, Sonmez se muestra consciente de que aún no es un ícono para su país, pero no niega que le gustaría serlo y transmitir mensajes que trasciendan al deporte.
“Es un poco pronto para decirlo, pero quiero ir en esa dirección. Todavía no me consideraría un ícono, pero espero serlo al final de mi carrera e inspirar a algunas personas. Creo que, como dijo Billie Jean King, la presión es un privilegio y estoy muy agradecida de tener ese privilegio. Intento dar lo mejor de mí para hacer mejores cosas en la cancha”.
—¿Y cuál es el mensaje que te gustaría y te gusta transmitir?
—“Quiero que las personas vean que pueden hacer lo que quieran. Pueden hacerlo si trabajan lo suficientemente duro y creen en ello. Si creen en sí mismos, pueden lograr cosas buenas y alcanzar sus sueños, así que definitivamente quiero inspirar a las generaciones más jóvenes”.
En caso de vencer a Ann Li en octavos de final en Mérida este jueves, Sonmez se enfrentaría a la ganadora entre Cristina Bucsa y Marina Stakusic en cuartos de final. En primera ronda, la turca superó 6-2, 6-0 a Cadence Brace.

