TEL AVIV.– Ataques aéreos israelíes mataron al menos a 10 personas –entre ellas civiles y miembros del grupo político-paramilitar Hezbollah– durante bombardeos lanzados en la noche del viernes en el este del Líbano. La ofensiva marca una nueva escalada, que amenaza con tensar aún más el frágil equilibrio de seguridad en la frontera norte de Israel.
El Ministerio de Salud libanés situó en 10 la cifra de fallecidos, pero no distinguió entre milicianos y civiles. Otras 24 personas, entre ellas tres menores, resultaron heridas. Fuentes de Hezbollah confirmaron que entre las víctimas hay combatientes del movimiento, incluidos comandantes locales.
En Tel Aviv, el ejército afirmó haber atacado centros de mando vinculados a la unidad de misiles de Hezbollah en la zona cercana a Rayak, en el este del Líbano, y aseguró que los objetivos estaban implicados en la preparación de ataques contra territorio israelí. También dijo que había atacado un “centro de mando de Hamas” desde el que operaban militantes en la zona de Ain al-Hilweh, en el sur del Líbano, un abarrotado campo de refugiados palestinos cerca de Sidón.
El presidente libanés, Joseph Aoun, condenó los ataques perpetrados durante la noche en la zona de Sidón y en las ciudades de Bekaa como una “nueva violación” de la soberanía del Líbano y un incumplimiento de las obligaciones de la ONU. Instó además a los países que respaldan la estabilidad regional, incluido Estados Unidos, a presionar para que se produzca un alto el fuego inmediato que evite una mayor escalada, según informó la presidencia.
Hamas condenó en un comunicado el ataque israelí contra Ain al-Hilweh y rechazó las afirmaciones israelíes sobre el objetivo. Sostuvo que el lugar pertenecía a la Fuerza de Seguridad Conjunta del campo, encargada de mantener el orden.
Funcionarios israelíes sostienen que las operaciones buscan impedir que el grupo, respaldado por Irán, reconstruya su capacidad militar y prepare nuevos ataques contra Israel.
Un comunicado oficial emitido el sábado afirmó que el ejército israelí había “eliminado a varios terroristas del arsenal de misiles de Hezbollah en tres centros de mando diferentes (...) recientemente identificados como operativos para acelerar los procesos de preparación y refuerzo de la organización, al tiempo que planificaban ataques con fuego contra Israel”.
Asimismo, un alto cargo de Hezbollah llamó este sábado a la “resistencia” como la única opción para el grupo armado proiraní tras la muerte de ocho de sus miembros.
“Lo que sucedió ayer en el Bekaa es una nueva masacre y una nueva agresión”, declaró Mahmud Qamati, vicepresidente de la oficina política del movimiento, en un discurso pronunciado en Beirut y transmitido por la cadena de televisión Al Manar, de Hezbollah.
“¿Qué otra opción tenemos para defendernos (...) para defender nuestra tierra, para defender nuestra patria? ¿Qué otra opción tenemos aparte de la resistencia? No tenemos otra”, añadió.
Hezbollah confirmó además el sábado que ocho de sus combatientes murieron en los ataques. Uno de sus funcionarios indicó que tres de las víctimas mortales eran comandantes locales y los identificó como Ali al-Moussawi, Mohammed al-Moussawi y Hussein Yaghi. Este último era hijo de Mohammed Yaghi, uno de sus fundadores, muerto en 2023. También era un estrecho colaborador del difunto líder de Hezbollah Hassan Nasrallah, que perdió la vida en un ataque aéreo israelí en septiembre de 2024.
El episodio se suma a una cadena de ataques casi diarios contra objetivos de Hezbollah que Israel mantiene desde el estallido de la guerra de Gaza el 7 de octubre de 2023. Tras el ataque a Israel encabezado por Hamás, el grupo libanés comenzó a disparar cohetes desde el sur del Líbano hacia el norte israelí en apoyo al movimiento palestino.
Israel respondió con ataques aéreos y bombardeos. El conflicto de baja intensidad derivó en una guerra abierta en septiembre de 2024, que se contuvo -aunque no se detuvo por completo- dos meses después gracias a un alto el fuego negociado por Estados Unidos.
Aunque el acuerdo de noviembre de 2024 buscó estabilizar la frontera, ambas partes se acusan regularmente de violarlo, lo que mantiene a la región en un estado de tensión permanente.
Funcionarios estadounidenses e israelíes presionaron a las autoridades libanesas para que frenen el arsenal de Hezbollah, mientras que los líderes libaneses advierten que ataques israelíes más amplios podrían desestabilizar aún más el país, ya castigado por crisis políticas y económicas.
La cifra de fallecidos en los incidentes del viernes es inusualmente alta y se produce en un momento de fuerte tensión regional. Estados Unidos ha amenazado con atacar a Irán —aliado de Hezbollah y Hamás— si las negociaciones sobre el programa nuclear de Teherán no concluyen en un acuerdo.
Agencias AFP, ANSA, AP y Reuters


