Durante años, el Cártel Jalisco Nueva Generación fue presentado como una organización emergente, casi espontánea, surgida en medio del caos provocado por la guerra contra el narcotráfico. Sin embargo, la historia del CJNG es más compleja: Su origen no fue casual, sino consecuencia de una fractura interna del Cártel de Sinaloa hace 17 años.
Antes de consolidarse como una de las organizaciones criminales más poderosas de México, el CJNG fue una facción en disputa, conocida como 'Los Torcidos’, y acusada de traición por sus propios aliados. Aquella escisión marcó el inicio de una violenta reconfiguración del panorama criminal.
El nacimiento del CJNG no puede entenderse sin revisar ese momento de ruptura, cuando antiguos socios se convirtieron en enemigos y una estructura regional se transformó en una maquinaria de alcance nacional.
A finales de los años 90 y principios de los 2000, el Cártel del Milenio operaba como una organización regional con presencia en Jalisco, Colima y Michoacán. Aunque mantenía autonomía operativa, su funcionamiento estaba ligado al Cártel de Sinaloa, especialmente a través de Ignacio ‘Nacho’ Coronel, uno de sus principales enlaces.
‘Nacho’ Coronel fungía como intermediario entre Sinaloa y los grupos del occidente. Bajo su protección, el Cártel del Milenio consolidó rutas de tráfico de cocaína y, más adelante, de metanfetamina hacia Estados Unidos.
Pero en 2010, tras la muerte de ‘Nacho’ Coronel en un operativo militar, ese equilibrio se rompió. Sin su figura como ‘árbitro’, comenzaron las disputas internas por el control de territorios, recursos y alianzas.
De esa disputa emergieron dos bandos principales: La Resistencia, integrada por antiguos líderes del Cártel del Milenio, y 'Los Torcidos’, encabezado por operadores más jóvenes y con mayor perfil militar, señala InSight Crime, centro de pensamiento y medio de comunicación sin ánimo de lucro que busca profundizar el debate sobre el crimen organizado.
El nombre no era una identidad asumida, sino un calificativo impuesto por sus adversarios, quienes los acusaban de colaborar con autoridades y de haber facilitado capturas clave. La Resistencia acusaba a ‘Los Torcidos’ de haber entregado a Óscar Orlando Nava Valencia, alias ‘El Lobo’, líder del Cártel del Milenio.
Entre los líderes de ‘Los Torcidos’ figuraban Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’, quien fue policía; Erick Valencia Salazar, ‘El 85’, y Martín Arzola Ortega, ‘El 53′, quien fue abatido durante una balacera en un centro comercial de Zapopan en 2019. Los tres tenían experiencia previa en el Cártel del Milenio y conocían tanto las rutas como la operación.
Tras la ruptura, el grupo inició una etapa de reacomodo marcada por enfrentamientos constantes con La Resistencia. Las disputas se concentraron en Jalisco, Michoacán y Colima, regiones estratégicas para el tráfico y la producción de drogas sintéticas.
La violencia no fue solo una consecuencia del conflicto, sino una herramienta de posicionamiento. ‘Los Torcidos’ emplearon métodos más agresivos y visibles, con el objetivo de imponer control territorial y enviar mensajes a rivales y autoridades.
Paralelamente, reforzaron su estructura interna. A diferencia de otros grupos fragmentados, desarrollaron una organización jerárquica, con mandos claros y una disciplina que recordaba a la lógica militar.
Una crónica de Reforma sobre el origen del CJNG reconstruye el operativo que lo inició todo, aquel que marcó el arranque de “la guerra por la plaza de Jalisco” en 2009, con la detención Óscar Nava Valencia, entonces líder de Los Valencia.
El 28 de octubre de aquel año, un operativo militar en Tlajomulco, Jalisco, culminó con la captura de Nava Valencia y de Ángel Béjar Chávez, ‘El Chino’, operador cercano a Ignacio ‘Nacho' Coronel.
La acción, precedida por un despliegue de convoyes para despistar a posibles informantes, marcó un golpe decisivo contra la organización, que poco después quedaría bajo el mando de Juan Carlos Nava Valencia, ‘El Tigre’, detenido en mayo de 2010.
Meses más tarde, ‘Nacho’ Coronel, debilitado y aislado incluso por sus antiguos socios, fue abatido en julio de 2010 en Guadalajara. Con su muerte y la escisión del Cártel del Milenio, comenzó la disputa por el control de Jalisco.
En ese escenario, ‘Los Torcidos’ dejaron de ser una facción subordinada y empezaron a consolidarse como un grupo independiente.
Entre 2010 y 2013, el grupo encabezado por ‘El Mencho’ consolidó su transformación. Adoptó formalmente el nombre de Cártel Jalisco Nueva Generación y empezó a construir una identidad propia.
La figura central en esta transformación fue Nemesio Oseguera Cervantes. Con experiencia previa como operador y una reputación de disciplina interna, ‘El Mencho’ articuló un proyecto criminal más estable que el de muchos de sus contemporáneos.
Bajo su mando, el CJNG fortaleció su estructura financiera, diversificó rutas internacionales y estableció alianzas temporales con otros grupos.
Hoy, ‘El Mencho’ es uno de los narcotraficantes más buscados por México y Estados Unidos, junto con los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, Iván Archivaldo y Jesús Alfredo Guzmán Salazar. El Departamento de Estado de Estados Unidos hoy ofrece una recompensa de hasta 15 millones de dólares para quien de información sobre el paradero de Nemesio Oseguera.


