WASHINGTON.- El fuerte revés que le aplicó la Corte Suprema norteamericana a Donald Trump, al anular la mayoría de los aranceles globales, y el contraataque del presidente, que anunció una nueva tarifa general mediante otros mecanismos, podría impactar en el acuerdo recíproco de comercio e inversiones que la Argentina selló con Estados Unidos el 5 de febrero pasado, que tiene un amplio componente tarifario.
En el Gobierno tomaron nota del fallo del máximo tribunal norteamericano y rápidamente se empezó un análisis de sus alcances. De todas formas, mantienen la confianza en que, por el hecho de ya tener un acuerdo firmado, la Argentina quedaría exceptuada del nuevo arancel global del 10% que decretó Trump este mismo viernes a través de la denominada Sección 122.
No estaba claro si, llegado el caso, las autoridades de ambos países deberían volver a reunirse para rubricarlo mediante un anexo o a través de otro mecanismo.
Sin embargo, en el decreto que Trump firmó este viernes por la noche -que “impone un arancel temporal a las importaciones para abordar problemas fundamentales de pagos internacionales”, según la Casa Blanca- se hace referencia específica a los acuerdos recíprocos, con un guiño positivo a los países que los suscribieron.
“Como resultado de los aranceles del presidente, los principales socios comerciales de Estados Unidos, que representan más de la mitad del PBI mundial, han firmado acuerdos históricos de comercio e inversión para abrir nuevos mercados a las exportaciones estadounidenses y lograr reciprocidad y equilibrio en nuestras relaciones comerciales. En particular, Estados Unidos seguirá cumpliendo sus acuerdos de comercio recíproco legalmente vinculantes. Estados Unidos espera el mismo compromiso de sus socios comerciales", remarca la orden ejecutiva, que no hace mención específica a la Argentina.
La orden ejecutiva impone por un período de 150 días un arancel del 10% sobre los artículos importados a Estados Unidos, y entrará en vigor el 24 de febrero a las 0.01 (hora del este de Estados Unidos). Algunos productos -como la carne vacuna- no estarán sujetos al arancel de importación temporal “debido a las necesidades de la economía estadounidense o para garantizar que el arancel aborde de manera más eficaz los problemas fundamentales de pagos internacionales que enfrenta Estados Unidos”, señala el decreto.
Por el acuerdo comercial, Estados Unidos eliminó los aranceles recíprocos para 1675 productos argentinos en una amplia gama de sectores productivos. La Casa Rosada tiene previsto remitir el pacto al Congreso para su tratamiento.
“Se negoció una rebaja arancelaria entre los dos poderes ejecutivos, y lo hicieron de buena fe, no pensando que esto iba a pasar”, dijo, en ese sentido, una fuente al tanto de las negociaciones del acuerdo entre ambos países. “No nos deberían imponer aranceles en aquellas posiciones en las que tenemos cero”, añadió, antes de que se conociera el nuevo decreto de Trump.
Respecto a lo rubricado en el acuerdo en materia de barreras no arancelarias, patentes, propiedad intelectual, inversiones y otros ítems de normativa comercial bilateral están vigentes, amplió la fuente.
En tanto, al haber sido mediante una orden ejecutiva de Trump, el aumento de 20.000 a 100.000 toneladas de la cuota de exportación de carne argentina a Estados Unidos este año quedará exceptuada del fallo de la Corte, señaló.
Funcionarios argentinos al tanto de las negociaciones explicaron que la idea es que esa importante ampliación de la cuota -destacada especialmente por el Gobierno- sea prorrogada una vez que termine este año.
En la conferencia de prensa que dio este viernes en la Casa Blanca, al ser consultado sobre los acuerdos comerciales alcanzados con otros países, Trump dio a entender que continuarían, aunque no dio precisiones al respecto. El presidente estaba acompañado, entre otros, por el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, quien fue el funcionario que firmó el acuerdo comercial junto al canciller Pablo Quirno.
Anoche, Greer dijo que la administración republicana confiaba en que todos los acuerdos comerciales negociados por Trump seguirían vigentes después del fallo de la Corte.
“Nuestros socios han sido receptivos y han participado en negociaciones y acuerdos de buena fe a pesar de los litigios pendientes, y confiamos en que todos los acuerdos comerciales negociados por el presidente Trump seguirán vigentes”, dijo Greer, a cargo de la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés).
Esta mañana, a través de su cuenta de X, Quirno negó que el fallo de la Corte Suprema norteamericana pudiera romper el acuerdo recíproco de comercio e inversiones que la Argentina firmó con Estados Unidos.
En tanto, a través de un comunicado, la Cámara de Exportadores de la República Argentina (CERA) señaló que “el arancel recíproco es justamente el que la Corte Suprema ha declarado como ilegal, invalidando así la única concesión en materia de acceso a mercados que brindaba” al país.
“La Argentina todavía no había presentado el acuerdo recíproco al Congreso para su aprobación. Con la decisión de la Corte, el texto perdería sustento legal”, advirtió en la nota, presentada como una reflexión preliminar del fallo. CERA añadió que respecto a la carne “no habría motivo para no seguir vigente”.
El embajador argentino en Estados Unidos, Alec Oxenford, había resaltado el domingo pasado en su cuenta de X que luego de que Estados Unidos redefiniera “las reglas del comercio global al establecer un esquema de aranceles recíprocos” el 2 de abril, durante el llamado Día de la Liberación, “a partir de ese momento gobiernos de todo el mundo iniciaron gestiones para negociar condiciones preferenciales”, y destacó que “quien se sentó primero a la mesa” fue la Argentina.
El fallo de la Corte Suprema se aplica a los aranceles impuestos por Trump el 2 de abril del año pasado, pero no a las tarifas individuales que ha impuesto a productos específicos mediante mecanismos por fuera de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (Ieepa, por sus siglas en inglés).
CERA remarcó también que a partir de ahora habrá que monitorear la evolución de las medidas comerciales de Estados Unidos “mediante otros instrumentos de su legislación no cuestionados por la Corte Suprema, tales como la Sección 232 y la Sección 301″, y las “negociaciones de acuerdos” entre la Casa Blanca y distintos países.
Trump negó que para imponer el nuevo arancel global necesite autorización del Congreso, al alegar que ya dispone de esa autoridad gracias a las secciones 232 y 301, en referencia a leyes estadounidenses que permiten la adopción de aranceles o cuotas sobre las importaciones si se considera que amenazan la seguridad nacional, así como en casos en los que Estados Unidos hace frente a prácticas comerciales injustas.
Las nuevas tarifas “podrían ser potencialmente más altas” que las que rigen hasta ahora, advirtió el propio mandatario norteamericano.


