El portaaviones estadounidense USS Gerald Ford cruzando el Estrecho de Gibraltar este viernes; destinado para la operación en Venezuela, ahora va rumbo a Medio El portaaviones estadounidense USS Gerald Ford cruzando el Estrecho de Gibraltar este viernes; destinado para la operación en Venezuela, ahora va rumbo a Medio

El ataque contra Irán que evalúa Donald Trump podría ser más letal que el primero

2026/02/21 05:09
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WASHINGTON.– El presidente Donald Trump está evaluando involucrar a Estados Unidos en otra campaña militar contra Irán, una decisión que entraña el riesgo de desencadenar un conflicto mucho más prolongado, letal y peligroso que la guerra de 12 días del año pasado.

En junio de 2025, Estados Unidos se sumó a la campaña militar contra Irán lanzada por Israel, y Trump le fijó un objetivo específico al ejército de Estados Unidos: bombardear las instalaciones nucleares iraníes y frenar el desarrollo de capacidades nucleares del régimen de Teherán. Pocos días después del ataque norteamericano, todas las partes acordaron un alto el fuego, y las fuerzas de Estados Unidos no sufrieron bajas.

El portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN 72), de clase Nimitz, navega junto al destructor de misiles guiados USS Frank E. Petersen Jr. (DDG 121), de clase Arleigh Burke, y al carguero seco USNS Carl Brashear (T-AKE 7), de clase Lewis y Clark, en el Mar Arábigo.

Ahora el Pentágono está involucrado en la mayor concentración de fuerzas militares en Medio Oriente en dos décadas, y Trump está considerando una operación mucho más amplia que la de 2025 –esta vez liderada por fuerzas norteamericanas–, aunque no ha revelado públicamente qué espera lograr. ¿La campaña apuntará de nuevo contra las instalaciones nucleares de Irán? ¿Habría nuevos ataques para desmantelar su arsenal de misiles balísticos, al que Irán se ha negado a ceder en las negociaciones?

¿O el objetivo de Trump será lo que muchas veces él mismo ha calificado de peligroso disparate: usar el ejército para derrocar a un gobierno de Medio Oriente? Desatar una guerra para lograr un cambio de régimen podría causar incontables muertes de civiles en Irán y extender el conflicto a toda la región.

El viernes, Trump le dijo a la prensa que estaba considerando un ataque militar limitado para presionar a Irán a llegar a un acuerdo.

“Puedo decir que lo estoy considerando”, declaró al comienzo de una reunión con gobernadores en la Casa Blanca.

Una protesta contra el régimen en Irán

Según algunos funcionarios norteamericanos y expertos en Medio Oriente, la ambigüedad de los objetivos de Trump en este caso puede ser especialmente peligrosa, porque el gobierno de Teherán podría considerar la ofensiva liderada por Estados Unidos como una amenaza a su supervivencia. Como resultado, Irán podría intensificar el conflicto contra Estados Unidos e Israel, algo que no hizo ni tras los ataques de junio ni después de la muerte del general Qassem Soleimani, jefe de la Guardia Revolucionaria de Irán, asesinado por ejército norteamericano en 2020.

Para Vali Nasr, experto en Irán de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados de la Univeridad Johns Hopkins, existe el riesgo de que Irán llegue a la conclusión de que al no haber tomado verdaderas represalias por esas operaciones militares previas fue una invitación a que Estados Unidos lo siga amenazando, “y que ahora Estados Unidos debe pagar un precio más alto en la guerra”.

En una carta dirigida el jueves al secretario general de las Naciones Unidas, el jefe de la delegación iraní ante la ONU afirmó que si Irán era atacado, “todas las bases, instalaciones y activos de la fuerza hostil en la región se convertirán en objetivos legítimos” y que “Estados Unidos será plena y directamente responsable de cualquier consecuencia impredecible e incontrolable”.

Base en Qatar

Eso pondría especialmente en riesgo a los entre 30.000 y 40.000 soldados norteamericanos que actualmente están estacionados en 13 bases militares que tiene Estados Unidos en todo Medio Oriente. De hecho, el Pentágono rápidamente trasladó a la región más baterías de defensa antiaérea para proteger sus bases. En junio, Irán lanzó una serie de misiles contra tropas norteamericanas en la base aérea de Al Udeid en Qatar, pero los funcionarios iraníes se lo habían advertido en privado con antelación a los funcionarios norteamericanos y qataríes.

Esta vez, sin embargo, la situación podría ser diferente, como reconoció un alto funcionario del Pentágono a principios de esta semana, y agregó que si quien inicia los ataques es Estados Unidos, y no Israel, las tropas norteamericanas pueden correr un riesgo mucho mayor.

Por supuesto que Israel también podría sufrir las peores consecuencias de cualquier represalia iraní. Durante el conflicto de junio pasado, Irán lanzó cientos de misiles de largo alcance contra objetivos gubernamentales, militares y civiles en territorio de Israel. Las fuerzas de Israel dicen haber interceptado más del 80% de los misiles, pero igualmente el bombardeo causó graves daños y la muerte de varias docenas de civiles israelíes.

Soldados israelíes trabajan entre los escombros de edificios residenciales destruidos por un ataque con misiles iraníes que mató a varias personas, en Beersheba, Israel, el martes 24 de junio de 2025.

Los ataques iraníes con misiles obligaron a Israel a empezar a racionar su suministro de interceptores, y en las últimas semanas algunos funcionarios israelíes advirtieron que un conflicto más prolongado podría poner a prueba la capacidad del país para proteger las ciudades del país.

Para Irán también es un cálculo sumamente arriesgado si piensa en una represalia a gran escala contra las tropas de Estados Unidos o las ciudades de Israel, “una apuesta enorme para un régimen cuyo objetivo primordial es sobrevivir”, apunta Karim Sadjadpour, miembro senior del Fondo Carnegie para la Paz Internacional. Una represalia a gran escala podría llevar a Trump y al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, a escalar la guerra incluso más allá de lo que originalmente tenían planeado, y el objetivo final de la campaña pasaría a ser la caída del régimen de los ayatollahs.

El formidable despliegue de buques, aviones, bombarderos, drones, aviones de vigilancia y unidades de defensa aérea norteamericanos que van camino a Medio Oriente es la prueba más tangible de que el Pentágono prevé que la guerra bien podría durar mucho más de 12 días.

“Esto parece un preludio a un conflicto mucho más prolongado”, dice Katherine Thompson, investigadora del Instituto Cato y exfuncionaria de alto rango el Departamento de Defensa norteamericano durante el primer año del gobierno de Trump. El Pentágono, agrega Thompson, “parece estar anticipando que la respuesta iraní puede representar un riesgo significativo para las bases norteamericanas en la región”.

Esta imagen, publicada y tomada por David Parody el 20 de febrero de 2026, muestra al portaaviones estadounidense USS Gerald Ford cruzando el Estrecho, visto desde Gibraltar.

Pero incluso con una planificación anticipada, señala Thompson, el Pentágono nunca pierde de vista que dispone de un suministro limitado de interceptores de misiles para proteger sus bases o las ciudades israelíes, y que un conflicto prolongado podría obligarlos a tomar decisiones difíciles. “La gran preocupación es la capacidad de Estados Unidos para mantener una defensa prolongada de sus fuerzas y bases en la región y al mismo tiempo ayudar a Israel a defenderse”.

Otro oficial militar norteamericano señala que el Comando Central de Estados Unidos mantiene dos portaaviones desplegados en Medio Oriente, a una distancia considerable de Irán para evitar que se conviertan en un objetivo. Los oficiales también señalaron que con un misil balístico es muy difícil alcanzar un portaaviones que viaja a gran velocidad. Además, los portaaviones son escoltados por destructores, capaces de derribar misiles balísticos en vuelo.

Según informaron fuentes del Pentágono, de la base Al Udeid en Qatar fueron evacuados cientos de soldados norteamericanos, y se han llevado otras evacuaciones en el conjunto de bases de Bahréin que albergan a la Quinta Flota de la Armada Estados Unidos. También hay tropas norteamericanas en bases en Irak, Siria, Kuwait, Arabia Saudita, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos.

Al menos públicamente, los funcionarios del gobierno de Trump insisten en mantener su compromiso de buscar una salida diplomática al actual estancamiento, un acuerdo que lleve a Irán a aceptar nuevas restricciones a su programa nuclear. Sin embargo, en privado reconocen que es difícil imaginar qué podría ofrecerle Irán a Trump en lo inmediato para disuadirlo de lanzar una nueva ofensiva.

Traducción de Jaime Arrambide

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