La Asociación Americana del Corazón y el Colegio Americano de Cardiología han publicado la primera guía de práctica clínica integral para la embolia pulmonar aguda, introduciendo un nuevo sistema de clasificación para estandarizar la atención de esta afección potencialmente mortal que afecta a cientos de miles de estadounidenses cada año. Publicada en Circulation y JACC, la guía proporciona recomendaciones basadas en evidencia para el diagnóstico rápido, la selección de tratamiento según la gravedad y estrategias de gestión a largo plazo para mejorar los resultados de los pacientes.
La embolia pulmonar aguda ocurre cuando un coágulo de sangre, típicamente originado en una vena profunda de la pierna o pelvis, viaja a los pulmones y bloquea las arterias, pudiendo reducir los niveles de oxígeno, dañar el tejido pulmonar y forzar el corazón. Según las Estadísticas de Enfermedades Cardíacas y Accidentes Cerebrovasculares 2026 de la Asociación Americana del Corazón, aproximadamente 470.000 personas son hospitalizadas con EP en EE.UU. anualmente, con cerca de 1 de cada 5 pacientes de alto riesgo muriendo por esta afección. La guía aborda esta importante preocupación de salud pública proporcionando a los médicos un enfoque estandarizado de atención en diferentes entornos.
Una innovación clave en la guía es la introducción de nuevas Categorías Clínicas de EP Aguda que clasifican a los pacientes en cinco grupos (A-E) según la gravedad de los síntomas y el riesgo de resultados adversos. Este sistema ayuda a determinar los entornos de atención apropiados, con los pacientes de Categorías A y B a menudo pudiendo ser dados de alta de forma segura desde los departamentos de emergencia, mientras que las Categorías C-E requieren hospitalización debido a mayores riesgos de complicaciones. La clasificación reconoce que la implementación depende de la disponibilidad de recursos locales, incluidas las consultas de especialistas y las capacidades de imagen.
El diagnóstico rápido sigue siendo desafiante porque los síntomas como falta de aire, dolor en el pecho, latidos cardíacos rápidos, desmayos y mareos imitan otras afecciones. La guía enfatiza la evaluación de factores de riesgo que incluyen cirugía u hospitalización reciente, trauma, inmovilidad prolongada, embarazo, obesidad, cáncer y trastornos de coagulación sanguínea. Para pacientes con probabilidad baja o intermedia de EP aguda, se recomienda la prueba sanguínea del dímero D, con niveles elevados o alta probabilidad clínica que justifican imágenes mediante angiografía pulmonar por tomografía computarizada, la prueba diagnóstica estándar disponible en la mayoría de las salas de emergencia.
Las recomendaciones de tratamiento priorizan los anticoagulantes orales directos sobre los antagonistas de vitamina K para la mayoría de los pacientes debido a mejores perfiles de seguridad y menores riesgos de sangrado, aunque estos no se recomiendan durante el embarazo. Los pacientes en categorías de mayor riesgo pueden requerir intervenciones avanzadas que incluyen medicamentos disolventes de coágulos, eliminación mecánica basada en catéter o procedimientos quirúrgicos. La guía también proporciona orientación específica para pacientes críticamente enfermos que requieren soporte circulatorio mecánico.
La atención de seguimiento representa otro componente crítico, con recomendaciones para comunicación dentro de una semana después del alta y visitas a la clínica en tres meses para evaluar las necesidades de continuación del tratamiento. El monitoreo a largo plazo incluye detección de enfermedad pulmonar tromboembólica crónica, una afección donde los coágulos persistentes causan bloqueo arterial a largo plazo que conduce a hipertensión pulmonar e insuficiencia cardíaca. Consideraciones adicionales abordan la salud psicológica, con detección sugerida para depresión, ansiedad y trastorno de estrés postraumático comúnmente experimentados por los pacientes.
La guía también proporciona recomendaciones prácticas para actividad física, fomentando caminar temprano en la recuperación para mantener el flujo sanguíneo, y precauciones de viaje para trayectos de larga distancia que involucran movilidad limitada. Las mujeres en edad fértil reciben orientación específica sobre anticoncepción y opciones de anticoagulación durante el embarazo. Desarrollada en colaboración con otras ocho organizaciones de atención médica, la guía tiene como objetivo estandarizar la atención en todas las especialidades y entornos, potencialmente reduciendo disparidades en la gestión y resultados para esta grave afección cardiovascular.
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