Cada 14 de febrero, millones de personas en el mundo celebran el amor y la amistad con flores, cartas, chocolates y mensajes. Sin embargo, el origen de esta fecha está rodeado de leyendas, tradiciones religiosas e incluso antiguos rituales paganos que con el paso del tiempo se transformaron hasta convertirse en una festividad global y principalmente laica.
La historia más difundida sitúa el origen en el siglo III, durante el Imperio romano, cuando el emperador Claudio II prohibió el matrimonio entre jóvenes soldados al considerar que los solteros eran más eficientes en la guerra. Según la tradición, un sacerdote llamado Valentín desafió esta orden y continuó celebrando bodas en secreto, motivo por el cual fue ejecutado alrededor del año 270.
Con el tiempo, la figura de Valentín se mezcló con otras historias similares: algunos relatos hablan de un religioso que repartía rosas o entregaba corazones de pergamino a los soldados para que recordaran a sus seres queridos. En realidad, los registros históricos mencionan al menos tres personajes llamados Valentín, lo que ha generado dudas sobre la existencia de uno solo.
Fue en el año 496 cuando el papa Gelasio I fijó oficialmente el 14 de febrero como el día dedicado a San Valentín, una decisión que también buscaba sustituir celebraciones paganas de la Antigua Roma. De ritual de fertilidad a celebración del amor
Antes de convertirse en una festividad cristiana, la fecha coincidía con las Lupercalia, un festival romano dedicado a la fertilidad y al inicio de la primavera.
Durante estos rituales se realizaban sacrificios a dioses vinculados con la fecundidad y se practicaban ceremonias que buscaban garantizar prosperidad y descendencia. Con la expansión del cristianismo, la Iglesia transformó estas prácticas en una conmemoración religiosa, que con el paso de los siglos perdió su carácter espiritual y se convirtió en una celebración social y comercial.
Actualmente, el Día de San Valentín se vive en gran parte del mundo como una fecha para expresar afecto no solo en parejas, sino también entre amigos y familiares. Amor y arte: inspiración universal
El amor ha sido una de las emociones más representadas en la historia del arte. Obras como El beso de Gustav Klimt, Psique reanimada por el beso del amor de Antonio Canova o las pinturas de Cupido y Psique reflejan cómo este sentimiento ha inspirado a artistas durante siglos.
Esta presencia cultural también explica por qué la celebración ha logrado mantenerse vigente y adaptarse a distintas épocas y sociedades.
En México, el Día del Amor y la Amistad también tiene un fuerte reflejo en la vida social y afectiva de la población.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en 2023 había casi 100 millones de personas de 15 años y más en el país, de las cuales 35.9% estaban casadas, 29.6% solteras y 19.1% vivían en unión libre.
Entre las personas adultas que mantenían una relación, 74.3% declaró sentirse satisfecha con su vida afectiva o amorosa, lo que muestra la importancia que tienen los vínculos personales en el bienestar emocional.
Además, los datos revelan que la convivencia sigue siendo una necesidad importante, ya que más de la mitad de la población (52.1%) dijo que le gustaría dedicar más tiempo a familiares y amigos.
Estas cifras reflejan que, más allá de su origen histórico, el 14 de febrero se relaciona hoy con la búsqueda de bienestar emocional, compañía y relaciones significativas.
Aunque nació entre rituales paganos, se convirtió en una tradición religiosa y hoy es principalmente una festividad social y comercial, el Día del Amor y la Amistad sigue vigente porque responde a una necesidad universal: la de expresar afecto y fortalecer vínculos.

