La administración Donald Trump emitió licencias que permiten a un grupo de compañías petroleras occidentales operar en Venezuela, el paso más reciente en una estrategia para reactivar la economía del país.
Las licencias, emitidas el viernes por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos, autorizan a cinco empresas a participar en contratos y transacciones de petróleo y gas con Petróleos de Venezuela S.A. y sus filiales. Además, limitan los pagos, incluidos impuestos, a una cuenta bajo control estadounidense. Las compañías son BP PLC, Chevron Corp., Eni SpA, Repsol S.A. y Shell PLC.
Chevron ya opera en Venezuela bajo una licencia restringida, pero ahora podrá ampliar sus actividades. Las otras compañías tuvieron permisos que la administración Trump revocó el año pasado en su intento por aumentar la presión sobre Caracas. Bajo los nuevos términos, los contratos quedarán sujetos a la legislación estadounidense y los Departamentos de Estado y de Energía los revisarán cada 90 días.
La lista de empresas autorizadas excluye a actores establecidos como la francesa Maurel et Prom SA, controlada por la estatal indonesia Pertamina. La compañía no respondió de inmediato a solicitudes de comentarios.
La nueva licencia representa otro paso de la administración Trump para impulsar la industria petrolera venezolana y reactivar la economía local tras la captura de Nicolás Maduro a inicios de este año. La producción de crudo del país cayó cerca de la mitad desde 2017, cuando Washington impuso sanciones financieras.
El jueves, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, visitó un proyecto operado por Chevron en la Faja Petrolífera del Orinoco y declaró a periodistas que la oportunidad de cooperación entre Estados Unidos y Venezuela es “inmensa”.
Pese a las abundantes reservas de petróleo y gas de Venezuela, la mayoría de las compañías del sector mantiene cautela. Algunas, como ConocoPhillips, aún reclaman pagos pendientes por nacionalizaciones pasadas.
El presidente ejecutivo de ConocoPhillips, Ryan Lance, señaló que su prioridad es recuperar el dinero adeudado en lugar de perforar nuevos pozos. El CEO de Exxon Mobil Corp., Darren Woods, calificó a Venezuela como “no invertible” durante una reunión con Trump en la Casa Blanca, una semana después de la salida de Maduro. Chevron indicó que planea financiar inversiones con efectivo proveniente de ventas de crudo, sin comprometer nuevos recursos.
La nueva líder de Venezuela, Delcy Rodríguez, avanzó con el plan de Trump al promover reformas para atraer inversión. El país alivió controles gubernamentales, incluida una esperada reforma de la ley de hidrocarburos dominada por el Estado.
El cambio abre la puerta a que firmas privadas paguen menos impuestos, comercialicen su propia producción y resuelvan disputas mediante arbitraje internacional.
Desde la captura de Maduro, Estados Unidos flexibiliza sanciones mientras mantiene control sobre la industria petrolera. La administración Trump permitió a comercializadores y refinadoras comprar crudo directo a PDVSA, con ingresos depositados en cuentas bajo control estadounidense. También autorizó la venta de diluyentes estadounidenses a Venezuela.

